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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Los cien músicos del siglo XX. Rep. Dominicana.

LOS 100 MÚSICOS DEL SIGLO

ÍNDICE

A-

1- LUIS FELIPE ALBERTI MIESES 2- GUARIONEX AQUINO REYES 3- MIRIAM ARIZA

B-

4- ALBERTO BELTRÁN 5- MILAGROS BERAS DALMASÍ 6- AÍDA BONNELLY 7- EDUARDO BRITO 8- BIENVENIDO BUSTAMANTE LÓPEZ

C-  

9- ARMANDO CABRERA 10- MICHAEL CAMILO 11- ÁNGELA CARRASCO 12- RAMON RAFAEL CASADO SOLER 13- FRANCISCO CASANOVA 14- NICOLÁS CASIMIRO 15- FAUSTO CEPEDA 16- JOSÉ DOLORES CERÓN 17- RAFAEL COLÓN 18- MILTON CRUZ 19- TONY CURIEL

D-

20- CASANDRA DAMIRÓN 21- NAPOLEÓN DIHMES 22- LUIS DÍAZ 23- RAMÓN DÍAZ FREEMAN 24- RAMÓN DÍAZ PERALTA

E-

25- PEDRO ECHEVARRÍA LAZALA 26- HENRY ELY 27- JUAN BAUTISTA ESPÍNOLA REYES

F-

28- PIPÍ FRANCO 29- BILLO FRÓMETA

G-

30- JUAN FRANCISCO GARCÍA 31- FERNANDO GERALDES 32- MARÍA DE FÁTIMA GERALDES 33- JACINTO GIMBERNARD 34- VICENTE GRISOLÍA 35- JUAN LUIS GUERRA

H-

36- IVONNE HAZA 37- JULIO ALBERTO HERNÁNDEZ 38- MARIDALIA HERNÁNDEZ

I-

39- RAFAEL IGNACIO 40- ARÍSTIDES INCHÁUSTEGUI

J-

41- MANUEL JIMÉNEZ

K-

42- LUIS KALAF

L-

43- BULLUMBA LANDESTOY 44- NINÓN LAPEIRETTA 45- FRANK LENDOR 46- JUAN LOCKWARD 47- LOPE BALAGUER 48- JOSÉ LORA 49- ÑICO LORA 50- MARGARITA LUNA GARCÍA

M-

51-ENRIQUE DE MARCHENA 52- JOSEÍTO MATEO 53- ENRIQUE MEJÍA ARREDONDO 54- ELILA MENA 55- LUIS E. MENA 56- ANTONIO MESA 57- MANUEL MINIÑO 58- JOSÉ ANTONIO MOLINA 59- PAPA MOLINA 60- FLORALBA DEL MONTE 61- JOSÉ E. DEL MONTE 62- ANTONIO MOREL

O-

63- GABRIEL DEL ORBE 64- RAMÓN ORLANDO

P-

65- GERÓNIMO PELLERANO 66- ROMÁN PEÑA 67- ESTEBAN PEÑA MORELL 68- RAMÓN EMILIO PERALTA 69- GLADYS PÉREZ 70- CATANA PÉREZ DE CUELLO 71- TERESA PÉREZ FRANGIE 72- CARLOS PIANTINI 73- SUSANO POLANCO

Q-

74- MILLY QUESADA

R-

75- JOSÉ DE JESÚS RAVELO CASTRO 76- ANTHONY RÍOS 77- LUÍS ARMANDO RIVERA 78- MANUEL RUEDA

S-

79- MERCEDES SAGREDO 80- MARIANELA SÁNCHEZ 81- RAFAEL SANCHEZ CESTERO 82- FRANCIS SANTANA 83- ELENITA SANTOS 84- SONIA SILVESTRE 85- MANUEL SIMÓ 86- MARY SIRAGUSA 87- RAFAEL SOLANO 88- FRANCISCO SOÑÉ * 89- VIOLETA STEPHEN 90- SALVADOR STURLA

T-

91- JORGE TAVERAS 92- MANUEL TEJADA 93- BIENVENIDO TRONCOSO

V-

94- SERGIO VARGAS 95- WILFRIDO VARGAS 96- JOHNNY VENTURA 97- VICTOR VICTOR 98- FERNANDO VILLALONA 99- RAFAEL VILLANUEVA

W-

100- JULIO DE WINDT

LUIS FELIPE ALBERTI MIESES

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Luna sobre el Jaragua, Compadre Pedro Juan, y Estampas criollas son piezas de un catálogo extenso y profundamente dominicano, tres joyas famosísimas creadas por Luis Felipe Alberti Mieses, un vegano que nació el 19 de abril de 1906, en el seno de una familia donde el oficio de músico no era extraño. El coronel Juan Bautista Alfonseca, bisabuelo de Luis Felipe, había compuesto el primer himno nacional dominicano, y se le considera además el pionero en llevar el merengue al pentagrama. Doña María de la O Mieses, la madre de Luis Felipe, era entonces profesora de piano.

En un ambiente propicio y con facultades naturales suficientes, Alberti ya tocaba con sólo siete años los platillos en la Banda Municipal de Música de la Vega, y cuando la familia se mudó, para vivir en el poblado de Mao, el profesor Rafael E. Arté le dio clases de violín y solfeo y lo incorporó a su propia orquesta.

El joven músico se fue a Santiago de los Caballeros y allí continuó sus estudios de violín con el profesor J. L. Sánchez. En la ciudad corazón integró frecuentemente conjuntos que, en los teatros Colón e Ideal, se empleaban para llenar el silencio del cine de entonces con la música de sus instrumentos.

Su madurez profesional lo llevó a crear orquestas propias, y es así que surgen la Jazz Band Alberti, La Lira del Yaque y la Santa Cecilia. Ese mismo ascenso en sus capacidades propició que, cuando en 1932 se fundó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, se le invitara a ocupar en ella un puesto como violinista.

En 1936 el maestro Luis Alberti era director artístico de la emisora radial santiaguera H.I.9B y en ella su orquesta amenizaba un programa que mantenía la atención de un gran número de oyentes; fue ahí donde por primera vez se lanzó al eter uno de los más perdurables merengues dominicanos: Compadre Pedro Juan.

Durante una década, de 1944 a 1954, Alberti y su orquesta permanecieron contratados en el viejo Hotel Jaragua, fue entonces que surgió esa bella canción, que todavía recorre el mundo como nueva y que se titula: Luna sobre el Jaragua.

Luis Felipe Alberti Mieses fue además maestro de canto coral en las escuelas de Santiago de los Caballeros, organista de la Catedral de Santiago Apóstol y primer violín de la orquesta de la Compañia Anónima Tabacalera. Fue también quien le dio al merengue un aire citadino, al utilizar un medio sonoro más complejo para interpretarlo. Trasvasó el merengue del conjunto campesino, conocido como “perico ripiao”, a una orquesta con trompetas, piano y saxofón. Lo enriqueció armónica y melódicamente, cambió las voces y los textos, para darle al conjunto una mayor apariencia urbana, y lo llevó a los salones que frecuentaban las clases más ricas de la sociedad.

Alberti incursionó con éxito en el género sinfónico y creó obras que como la suite Estampas criollas, para coro y orquesta, Albertiana, Olas, Olas de mar y Scherzando, que fueron muy bien acogidas por el público.

En su intéres por divulgar sus conocimientos musicales, escribió un Método de tambora y güira, una colección de cantos infantiles, y un trabajo sobre Música, músicos y orquestas bailables dominicanas que se destacaron durante la primera mitad del siglo XX.

El 26 de enero de 1976, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, a la edad de 75 años, falleció Luis Felipe Alberti Mieses.

 

Tú no podrás olvidar

 

Tú no podrás olvidar

nuestros besos de ayer

en tus labios quedan huellas que jamás

nunca el tiempo aunque quiera borrará

 

Tú debes de recordar

que nos quisimos los dos

y aunque lo quieras negar

tú no podrás olvidar


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GUARIONEX AQUINO REYES

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 El 28 de febrero de 1924 nació en Mao Guarionex Aquino, quien se convertiría en uno de los buenos barítonos dominianos de este siglo. A muy temprana edad comenzó a tomar clases de música con el profesor español Rafael Emilio Arté y muy pronto estos conocimientos le sirvieron de mucho pues que pasó a vivir en Santiago de los Caballeros y el famoso Café Yaque, así como las emisoras H.I.9B y H.I.1. le contrataron como cantante y comenzaron a  trasmitir su bien timbrada voz a través de las ondas del eter.

En 1946 La Voz del Yuna le extendió un contrato de exclusividad y, al año siguiente, cuando el cuadro de comedias de esta emisora decidió lanzar al aire un programa de Homero Díaz en el que se recreó la vida de Eduardo Brito, fue al señor Aquino a quien se le encomendó el papel protagónico; Brito, fallecido un año antes, fue encarnado en aquella ocasión por el barítono de Mao.

Aquino, en su ascendente carrera, alcanzó extraordinario brillo en la década del cincuenta. En 1951 participó en las Noches de Opera que se celebraron entonces en el teatro Olimpia, donde Roberto Caggiano dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional. Cuatro años después fue invitado Guarionex a interpretar la parte de barítono del Réquiem de Fauré con la Schola Cantorum del Convento de los Dominicos, que contaba en esa fecha con la dirección del Dr. Rafael Bello Peguero.

Por esa época fueron frecuentes sus giras internacionales y su arte llegó a las playas de Curazao, Canadá, Haití, Venezuela y Estados Unidos; en este último país participó con el grupo de Casandra Damirón, en presentaciones que comprendieron las ciudades de Baltimore, Chicago y Washington.

En 1961 fue profesor de canto de la Academia de La Voz Dominicana, en 1964 produjo para esta misma emisora el programa Estampas de mi Tierra y grabó un buen número de canciones dedicadas a diferentes provincias del país. Se dieron a conocer en ese espacio; entre otras: Baní, de Ramón Gallardo; Azua, de Guaroa Perez; y Seibanita, de Julio Gautreau.

También en la década de los setenta creó el maestro Aquino la emisora Radio Santa María, con la cual contribuyó a elevar el nivel cultural de la comunidad donde estuvo enclavada, Mao. Buena parte de su programación estuvo dedicada a divulgar las mejores obras de los artistas nacionales y extranjeros.

En 1999, luego de algunos años dedicados a labores diversas, volvió a impartir clases en Radio Televisión Domincana. Regresó con toda la veteranía de un artista de larga vida y con la alegría y el entusiasmo del joven que había llegado a La Voz Dominicana allá por los años cincuenta.

El gran artista dominicano murió en Santo Domingo, el 24 de diciembre de 2010.

MIRIAM ARIZA

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Nacida en San Francisco de Macorís el 8 de enero de 1940, Miriam Ariza Morel inició formalmente sus estudios de música en el Conservatorio Nacional de Santo Domingo donde fue alumna aventajada de Mary Siragusa y Manuel Rueda. En 1957 obtuvo en ese prestigioso centro de enseñanza el título de profesora de piano y siete años después, en el Real Conservatorio de Madrid, en España, hizo el curso de Virtuosismo de Piano con el profesor José Cubiles, en el que obtuvo calificaciones de sobresaliente. En el Conservatorio de Música de San Juan de Puerto Rico también realizó estudios superiores de piano con el profesor Jesús María Sanromá y obtuvo óptimos resultados académicos.

Fue además alumna de los profesores Pedro Lerma y Manuel Carra, en Madrid, España, en cursos de prefeccionamiento de repertorio. En 1968, Ariza resultó finalista en el Concurso Internacional de Intérpretes de Música Española para pianistas, realizado en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias.

Como solista, se ha presentado en Barcelona, Córdoba, Sevilla, Cádiz, San Juan, Ponce, París, New York y muchas otras ciudades. Junto a su esposo, el violinista Jacinto Gimbernard, y al cantante Arístides Incháustegui se presentó en la Maison de L’Amerique Latine, en Radio Televisión Francesa (TF-1), en Radio

France y en el Carnigie Hall, de Nueva York.

Sus actuaciones como solista junto a la Orquersta Sinfónica Nacional de la República Dominicana han sido muy aplaudidas y ha estado dirigida por los Maestros Manuel Simó, Jacinto Gimbernard, Carlos Piantini, Rafael Villanueva y Julio de Windt para interpretar obras de Bach, Mozart, Chopin, Schumann, Beethoven y Tchaikovsky.

Cuando la O. S. N. celebró el 40 aniversario de su fundación, la pianista Miriam Ariza interpretó los conciertos cuarto y quinto de Beethoven, y en 1986, para celebrar sus treinta años en el arte, interpretó en el auditorio de Bellas Artes, junto al cantante Arístides Incháustegui, el ciclo de canciones de Shubert Viaje de invierno.

En 1986 obtuvo el premio El Dorado, otorgado a la mejor instrumentista clásica, y en 1987 fue merecedora de un premio Casandra por el mismo concepto.

La Maestra fallecio en Santo Domingo, el 2 de febrero de 2014.

ALBERTO BELTRÁN

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Nacido en la Romana, el 5 de junio de 1924, hizo sus primeros pininos como casi todos los de su estirpe: barloventeando y dejando oír su voz en cualquier lugar donde se lo permitieran. Pero su gran día llegó en diciembre de 1947, cuando resultó ganador de una especie de concurso que se realizaba entonces en la emisora radial La Voz del Yuna. Su interpretación le valió los más encendidos elogios y un importantísimo contrato de exclusividad con la difusora. El 15 de enero de 1947 su voz se comenzó a escuchar cada vez más lejos, al debutar en la más importante estación de radio de la época. A aquel éxito le seguirían otros, que llevaron a Alberto Beltrán hasta la cima de la popularidad.

En 1954 Beltrán viajó por primera vez a Cuba, donde su amigo y compatriota Tirso Guerrero, metido en la farándula habanera desde hacía algún tiempo, lo presentó en el medio y rápidamente el cantor de Quisqueya se encontró al frente de la famosísima Sonora Matancera. La radio y la televisión cubana lo lanzaron a la popularidad en la mayor de las Antillas  y su voz quedó registrada en varios discos. Títulos como El negrito del batey, de Héctor J. Díaz y Medardo Guzmán (pieza que fue dedicada a Joseíto Mateo, pero que A.B. grabó y la popularizó, primero con la Sonora Matancera y luego con el Conjunto Casino), Ignoro tu existencia, de Rafael Pablo Mota, Todo me gusta de ti, de Cuto Estévez, y muchos otros, le abrieron las puertas de una carrera rutilante. Su fama se extendió por todo el orbe y en ese camino involucró la obra de importantes compositores dominicanos; tal es el caso del trabajo discográfico que hiciera Alberto Beltrán con la orquesta de Billo Frómeta en los estudios de Radio Progreso, en 1958. A partir de entonces, la vida del genial cantor estuvo impregnada por la fama. La calidad de su voz se mantuvo a través de los años, para deleite de varias generaciones.

El 3 de febrero de 1997, murió el cantante en la ciudad de Santo Domingo.

MILAGROS BERAS DALMASÍ

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Nacida el 10 de agosto de 1945, comenzó sus estudios musicales con la profesora Florencia Pierret y, más tarde, en la Escuela Elemental de Música, tomó clases de piano con la profesora Teresa Beras de Sánchez. En el Conservatorio Nacional de Música fue alumna de la profesora Floralba del Monte, con quien se graduó de profesora de piano y cursos superiores de música. Poco después, en París, recibió clases de Jean Marié durante tres años. Otros tres años empleó perfeccionando sus conocimientos pianísticos y de música de cámara con los maestros Guido Mozzato y Carlo Bruno en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma.

 

Su interés por la pedagogía musical se mantuvo siempre estrechamente vinculada a su actividad como artista concertante.  Mientras por una parte fundó y desarrolló ampliamente la Academia Dominicana de Música, por la otra se mantuvo siempre activa como intérprete. Actuó como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, con la que interpretó a Bach, Mozart, Beethoven, Schumann, Mendelssohn y Shostakovich.


También fuera de la República Dominicana se hicieron sentir sus éxitos. En Puerto Rico fue muy aclamado su recital de música de autores dominicanos y en El Salvador, invitada por el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani, se presentó en el Concierto por la Paz, en un trío que conformó con el cellista Francois Bauhaud y el flautista Luis Ruíz.


El 13 de enero de 1996 se presentó por última vez en público y fue en un programa donde interpretó el Concierto No. 9 para piano y orquesta de W. A. Mozart, acompañada por la agrupación Ars Nova, que dirigía el maestro F. Bauhaud.


En su afán por trasmitir sus conocimientos musicales a las nuevas generaciones, produjo un excelente material didáctico que, con el título de Disfrutemos la música, fue publicado postumamente en 1998 y que consiste en un video cinta que contiene amenas explicaciones de más de veinte tópicos sobre educación musical. Grabados en vivo por artistas y profesores de música en una sección del programa semanal El Gordo de la Semana, las ilustraciones, siempre guiadas por Milagros Beras, resultan de una fácil asimilación.


Expiró la artista en la ciudad de Santo Domingo, el día 23 de julio del año 1996.

AÍDA BONNELLY

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Aída Bonnelly de Díaz nació el 2 de mayo de 1926, en la ciudad de Santigo de los Caballeros. Hasta 1945 tomó clases de piano con la genial profesora y pianista germano-cubana Manuela Jiménez, radicada por entonces en Santo Domingo. En 1949 fue diplomada en Julliard School of Music, de New York, mención piano, y en 1955 realizó cursos de perfeccionamiento en París con el profesor Harry Cox. Entre 1962 y 1967 realizó cursos de postgrado en la Universidad Católica y cursos de piano con Emerson Meyers, en Washington , D. C.

Al regresar a su país, realizó recitales y se dedicó a dar clases a un gran número de alumnas de manera privada y también en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, donde fue irectora del Departamento de Piano, entre 1955 y 1961.

Desde 1971 escribe críticas y artículos de temas culturales para el Listín Diario y otros periódicos. De 1973 a

1978 fue codirectora artística del Teatro Nacional. En 1979 fue directora de la Sección de Música  de la Bibliotéca Nacional. De 1980 a 1983 fue directora artística del Teatro Nacional, época en la que creó la Sala de la Cultura y dedicó la Sala Ravelo a presentaciones de teatro. Entre 1987 y 1990 volvió a ser directora artística del Teatro Nacional, esta vez hasta su retiro.

Aída Bonnelly ha recibido diversos honores y condecoraciones, entre ellos la Orden de Andrés Bello en el Grado de Caballero (1983) por su labor en favor de la cultura y su colaboración con Venezuela, y en el año 1997 recibió el premio Artes y Letras.

Ha publicado varios libros, entre ellos el título En torno a la música, de 1978, que fuera Premio Nacional en el renglón Didáctica.

La Maestra falleció el 27 de octubre de 2013

EDUARDO BRITO

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En un lugar remoto, al nordeste de la isla de Santo Domingo, cuando el siglo XX cumplió su primer lustro, nació Eleuterio Brito en cuna humildísima. Uno de cuatro hijos que a tropezones crecieron bajo el peso de las limitaciones económicas, alejados de los medios de trasmisión de la cultura artística y literaria.

No es hasta después de cumplidos los 10 años de edad que Eleuterio, como consecuencia de la separacion de sus padres, va a vivir a Puerto Plata. Allí, unos años después, cuando ya ha descubierto el don de su voz prodigiosa, escapa del lado de su madre y comienza a darse a conocer en Santiago de los Caballeros como “el limpiabotas que canta”. Finalmente su voz le lleva al encuentro de músicos con reconocido prestigio en la región y canta en el Café Yaque, donde obtiene gran éxito.

Cuando apenas había cumplido 17 años de edad, la capital de la República lo acogió y, después de debutar en el Coney Island, fue contratado para presentarse en el Hotel Fausto, la plaza más codiciada entonces por los artistas del género; en el Trocadero y en el Café Arriete. Su andar por el país ya no se detuvo y, entre serenatas, fiestas y los más diversos empleos, transcurrió su vida hasta que en 1924, con la canción Amar, eso es todo, ganó el primer premio de un concurso que, en Santiago de los Caballeros, patrocinó el jabón Candado. Ese producto, que por la fecha se importaba desde Cuba, realizaba frecuentemente tales eventos, de manera promocional.  Salvador Sturla, prestigiosa y autorizada figura, reconoció públicamente el talento de quien muy pronto dejaría de se Eleuterio para inmortalizarse con el nombre de Eduardo Brito.

Para la educación musical del cantante, resultó de gran importancia la amistad que surgió entre éste y el maestro Julio Albreto Hernández quien tutelaba el Cuadro Artístico, un grupo en el que se nuclearon importantes voces que con frecuencia se presentaban en Santiago, San Pedro de Macorís y Santo Domingo.

La gran crisis norteamericana de 1929 no fue causa suficiente para impedir que Eduardo Brito, Rosa Elena Bobadilla (con quien había contraído matrimonio un mes antes) y otros artistas, partieran en diciembre de ese año rumbo a New York, donde se grabaría un gran número de piezas de autores dominicanos.

Brito y su esposa, cumplidos los compromisos que les habían llevado a los Estados Unidos, decidieron no regresar y cumplir con los nuevos contratos que les proponían. El gran salto, el verdadero zenit de la carrera del barítono, llegó en los años posteriores. En 1932 las cualidades del cantante impresionaron gratamente al compositor cubano Eliseo Grenet, quien al frente de su compañía de zarzuelas, estaba de paso por New York con rumbo a Europa; Grenet solicitó entonces a Brito sus servicios y fue así que el público español le conoció, le aplaudió hasta el delirio y lo adoró. Fueron estos los años de máximo esplendor en la carrera del gran barítono, querido por el público que mejor sabía apreciar el dominio vocal de Eduardo.

Durante esos cuatro años fue tanta la bonanza para el divo, que estuvo en condiciones de crear su propia compañía. Y aquel avance sólo pudo ser detenido por la apocalíptia conflagración mundial que tuvo como preludio a la Guerra Civil  Española. Después de un cuatrienio de divina claridad, la luz comenzaba a declinar para Eduardo Brito y los años posteriores fueron difíciles.

De España debió salir y, antes de regresar a su patria, en 1937, recorrió algunos países de Europa y actuó en París, Praga, Roma, y otras muchas ciudades. Pero el frenesí que causó su voz allende los mares parece que no se escuchó en la tierra que le vio nacer y, cuando se le debió recibir como al astro que en ese momento era, Brito se encontró con la parquedad hermética de sus paisanos.

Hasta 1944 estuvo girando con frecuencia a Puerto Rico, Cuba, Colombia, Venezuela y Panamá. Su voz se fue perdiendo y su mente descontrolando. Para esa fecha no había cumplido aún los cuarenta años de edad. La vida había transcurrido muy velozmente para él; sus dones naturalez le habían hecho trasponer estratos sociales y elevarse muy por encima de la educación que recibió; su capacidad autodidacta lo hizo saltar por sobre su modesta formación académica y su brillante imaginación le proveyó de gran fortuna en las tablas. En la madrugada del 5 de enero de 1946 el singular barítono dejo de existir. Había nacido el 21 de enero de 1905.

BIENVENIDO BUSTAMANTE LÓPEZ

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Hijo de un clarinetista y director de orquestas de bailes en San Pedro de Macorís, nació Bienvenido el 27 de febrero de 1923 y ya a los doce años de edad realizaba sus primeros trabajos musicales y tocaba el clarinete.

Contratado por La Voz del Yuna para integrar el equipo de arreglistas de la emisora, los Maestros Enrique Casal Chapí y Avelino Muñoz fueron sus profesores de orquestación y composición.

Su labor como arreglista ha sido reiteradamente elogiada y ya en 1965, con orquestaciones de su pluma, dirigió la orquesta del Metropolitan Opera House, en el Lewinson Stadium de New York, para acompañar a la cantante boricua Ruth Fernandez.

En 1969, 1970 y 1971 las canciones arregladas por él resultaron ganadoras en los Festivales de la Canción que en esos años realizó AMUCABA. En 1979 obtuvo el premio El Dorado, que se le otorgó como el mejor arreglista del año.

Como clarinetista, el maestro Bustamante se desempeñó durante muchos años en la O. S. N., donde adquirió el bagaje práctico necesario para sus creaciones sinfónicas. Con su obra Fantasía criolla obtuvo en 1980 el primer premio de composición en el Concurso para Compositores de la República Dominicana auspiciado por las Secretarías de Estado de Bellas Artes y Cultos y la de Agricultura. En 1988 ganó el Premio Nacional de Música José Reyes con su obra Poema sinfónico No.1 y en 1990 su Suite Macorís le hizo merecedor nuevamente del mismo premio.

Su obra sobresale tanto en los géneros populares como en la música sinfónica. Fue autor de canciones, criollas, merengues y de marchas militares, entre ellas el Himno de la Marina de Guerra. Sus canciones más conocidas son: Tus preciosos ojos, Balandrillo viajero, y La canción de los pescadores, entre muchas otras.

Diversas han sido las instituciones que le han premiado por su labor como destacado músico. Así, recibió de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña el título de Profesor Honorífico, por la Facultad de Arquitectura y Artes, en 1983. La Jefatura de la Policía Nacional le entregó un pergamino de Reconocimiento por su labor como artista destacado. El Gobierno Nacional lo condecoró con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella.

Fuera de la patria su labor también ha sido muy bien acogida. Como arreglista ha obtenido premios en Venezuela, Colombia, España y Puerto Rico; en este último país musicalizó la pelicula titulada Romance en Puerto Rico.

El 15 de noviembre de 2001 dejó de existir el Maestro en la ciudad de Santo Domingo.

ARMANDO CABRERA

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Compositor de grandes boleros, Armando Cabrera nació el 13 de marzo de 1921 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en el seno de una familia de artistas. Su madre, Antonia Colón, fue la Filipa que durante décadas hizo las delicias de los radioyentes de La Voz del Yuna en el espacio Romance campesino.

Armando, desde muy pequeño, comenzó a acompañar canciones con la guitarra y, autodidacta, llegó a ganar un concurso que se organizó en la emisora H.I.Z., lo cual le sirvió para irse metiendo, cada vez más frecuentemente, en las principales plantas de radio del país.

Durante la década del cuarenta formó parte del trío Trovadores Modernos, que estuvo integrado además por Alcibiades Sánchez y Pedro Ureña. Fue junto a este último que acompañó a Eduardo Brito durante la época

de brillo del divo. En La Voz del Yuna se presentó con el Trío Azteca, que integraron Emilio Cabucia y Emilio Castillo con los que llegó,  para la década del cincuenta, a trabajar en La Voz Domincana.

De su cancionero, muchos fueron los títulos grabados y muchos los que gozaron del favor del público. Aún se recuerdan piezas como el bolero Veneno, que grabó en los años cincuenta el Sexteto Flores y, tiempo más tarde, Rafael Colón y Marcelino Plácido, con la orquesta Santa Cecilia, de Luis Alberti. Permanecen en la memoria musical boleros como Amor y odio y Ella. Y quizás la más popular de todas sus creaciones y uno de los boleros más escchados en todo el continente: Tú me haces falta, que ha sido grabado por estrellas, tales como José Feliciano, Tania Libertad y Panchito Riset.

En 1988, a una edad en la que casi todos los hombres piensan en irse a descansar al calor de una familia forjada durante toda una vida de trabajo, Armando Cabrera integró con Carlos Vargas y el Niño Peña el trío Los Tres.

Tú me haces  falta

Ya que no puedo decírtelo al oído

por  la distancia cruel que nos separa

Quiero decirte por medio de mi canto,

que no puedo seguir sufriendo tanto.

 

Tú me haces falta

tal vez más que la vida;

y mi vida eres tú y te me has ido

 

Qué pretendes mi amor, que yo te quiera,

y tú en cambio me pagas con olvido.

 

Tú me haces falta,

porque las noches se hacen tan largas

cuando en tí pienso.

Tú me haces falta

Por el recuerdo que tú has dejado en mi corazón.

 

Ni la distancia

ni todo el tiempo que estoy sin verte

Me hacen que olvide la dulce

historia de nuestro amor.

 

MICHAEL CAMILO

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Michael Camilo Redondo nació el día 4 de abril de 1954 en Santo Domingo y, a muy corta edad, ya jugaba a hacer canciones. Cursó estudios en el Conservatorio Nacional de Música, donde obtuvo el Profesorado en Música y, siendo un adolescente, incluso integró la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.

En 1979 fue a vivir a la ciudad de New York, donde realizó estudios en Mannes and Julliard School of Music y, cuatro años después, comenzó una vertiginosa carrera como pianista, que lo ha llevado por todo el mundo como intérprete del sentir latino a través del jazz. En 1983, su pieza Why Not se convirtió en todo un suceso, cuando fue grabada por el grupo Manhattan Transfer y obtuvo un Grammy.

En 1985 debutó con su trío en el Carnegie Hall y en 1986 realizó una extensa gira por Europa, que concluyó con los más encendidos elogios de la crítica, en especial a la última presentación, que realizó en el Festival de Jazz de Berlín. En 1987 se presentó en festivales de jazz en Milán, Barcelona, así como en el North Sea Jazz Festival y en el Festival de Jazz de Madrid. A fines de ese mismo año se presentó con la O.S.N. de su país en un programa que incluyó obras de Korsakoff, Dvorak, Beethoven y una obra suya que le valió un Grammy: el tema de los Juegos de la Buena Voluntad.

En 1988 Michael Camilo volvió a cumplir una apretada agenda de trabajo, al presentarse en varios festivales de jazz por todo el mundo: El Jazz & Blues Festival en Wolftrap, el Jazz Festival-New York y el Newpor Jazz Festival. En Europa se presentó con rotundo éxito en Suecia, Francia, Dinamarca y España.

Desde que a principios de la década del ochenta Michael diera a conocer su pieza Why Not muchos han sido sus triunfos. Cada uno de sus discos ha resultado siempre un trabajo de gran calidad y así su popularidad ha ido aumentando constantemente. Michael Camilo, On Fire, y On The Other Hand,  tres de sus primeras producciones, marcaron un punto de excelencia por el que transcurre la carrera del pianista nacido en las Antillas. El primero se convirtió de inmediato en un gran éxito, que lo llevó a estar ocho semanas consecutivas como el álbum número uno de jazz; el segundo fue elegido como uno de los Discos del Año en la revista Billboard; el tercero se mantuvo entre los diez primeros discos de jazz. Las tres grabaciones lograron alcanzar la posicón número uno en la audiencia de los Estados Unidos.

En 1991 Michael volvió al Carnegie Hall, hizo su segunda aparición en el Newport Jazz Festival y volvió al Japón por tercera vez. Su composición Caribe fue grabada por las renombradas pianistas Katia y Marielle Labeque y por el legendario Dizzie Gillespie. Compuso también la banda sonora de la película Amo a tu cama rica, cuya dirección estuvo a cargo de Emilio Martínez Lázaro. Se convirtió en pianista-arreglista de la Gran Banda de la Radio de Dinamarca y su año finalizó con un Tour a Tres Pianos muy especial en Europa, con un programa basado en repertorios de jazz.

En 1992 estrenó su Rapsodia para dos pianos y orquesta, obra que le fue encargada por la Filarmónica de Londres y cuya presentación estuvo a cargo de las hermanas Labeque, en el Royal Festival Hall. El maestro Camilo fue invitado después a participar con la Orquesta Sinfónica de Atlanta en la interpretación del concierto en fa de Gershwing. Ese mismo año recibió el Título de Profesor Honorífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden Heráldica de Cristóbal Colón de parte del Gobierno dominicano.

En 1993 Michael Camilo presentó su larga duración Rendevouzes para el sello Columbia, que fue luego escogido entre los discos del año por el Gavin Report y por la revista Billboard. En ese mismo año fue invitado a la Gran Gala de All Stars en la Casa Blanca, para celebrar así el 40 Aniversario del Newport Jazz Festival. Este concierto fue televisado en los Estados Unidos por la Public Broadcasting Sistem (PBS) y en la República Dominicana por Punto Final. Luego se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional de su país y recibió de manos de la Clearwater Jazz Holliday el International Jazz Award. En esa oportunidad tuvo el honor de desempeñarse como juez en la prestigiosa Gran Competencia Americana de Jazz para Piano, en Jacksoville, Florida.

En 1994 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Tecnológica de Santiago, en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Compuso la música para la película española Los peores años de nuestra vida, grabó su album Once More, realizó giras por Europa, Asia, América y el Caribe. Actuó en la producción de la National Public Radio de los Estados Unidos, A Jazz Piano Christmas, presentada por el famoso Tony Bennet, así como en un concierto especial a tres pianos junto a las hermanas Labeque. Para finalizar el año, Michael fue invitado a participar en  un concierto con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

En 1995 participó como artista invitado en el compacto que las Hermanas Labeque grabaron bajo el título de Litle Girl Blue y compuso la banda sonora para la película de Fernando Trueba Two Much.

En 1996 Camilo se presentó en recitales de piano como parte de la Celebración de la Ciudad de Copenhage: Capital Cultural de Europa, en el Carnigie Hall y en el Kennedy Center, en el Blue Note, Iridium Radio City Music Hall y en el Avery Fisher Hall con motivo del JVC Jazz Festival, así como en Israel, España, México y Suiza, donde debutó en el prestigioso Salón de Conciertos Tonhalle.

En 1997 actuó como solista con la Orquesta Filarmónica de Copenhage y con la Sinfónica de Queens, para interpretar la obra Concierto en fa de Gershwin. En Japón se presentó junto al guitarrista flamenco Tomatito, produjo el album Innu Nikamau para el cantautor Nilda Fernández, y la Escuela de Artes Duke Ellington, de Washington, le honró al instituir una Beca de Piano Michael Camilo, que se le ofrece cada año al mejor estudiante elegido por la Facultad de Música.

En 1998 se estrenó su obra Concierto para piano, realizado a solicitud de la Orquesta Sinfónica Nacional de los Estados Unidos, dirigida por Leonard Slatkin. Actuó como solista invitado con la Orquesta de Long Island, dirigida por David Lockington y produjo para la reconocida intérprete española Ana Belén su album Lorquiana.

En 1999 se estrenó en Santo Domingo, por la Orquesta Sinfonica Nacional, bajo la dirección de Carlos Piantini, el Concierto para piano y orquesta. Actuó como solista junto a la Orquesta de Málaga y realizó numerosos conciertos con el guitarrista Tomatito.

La brillante carrera de Michael Camilo se proyecta hacia el próximo siglo con una fuerza arrolladora.

ÁNGELA CARRASCO

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Ángela Altagracia Carrasco Rodríguez nació en Manzanillo, el 23 de enero de 1951, y desde muy temprana edad pudieron apreciarse en ella notables aptitudes musicales. Junto a su padre y hermanos jugaba a cantar las canciones más conocidas del repertorio latinoamericano y, andando el tiempo, comenzó a conocérsele como una de las voces jóvenes más prometedoras de los años sesenta en Santo Domingo.

En 1972 viajó a Madrid, España, para estudiar decoración y diseño; sin embargo, su fuerte vocación y su gran talento para el espectáculo la llevaron a desempeñarse como presentadora del programa Señoras y Señores, de la Televisión Española. Su desempeño en aquel espacio hizo que el renombrado cantante Camilo Sesto la escogiera para representar la María Magdalena de la puesta en escena de Jesucristo Superestar, obra con la cual el nombre de Ángela Carrasco comenzó a ser conocido por toda la península ibérica. Grabó entonces su primer disco, del cual la canción No, no hay nadie más, llegó hasta los primeros lugares en las listas de popularidad.

A aquellos éxitos le siguieron otros, en una larga cadena que llega hasta nuestros días. En la puesta en escena de My Fair Lady fue Elisa, y piezas como Quererte a ti, Amigo mío cuenta conmigo, Calladas, Mi hombre, Ahora o nunca, y muchas otras, comenzaron a recorrer España y Latinoamérica.

Con Willy Chirino grabó Caribe y con Celia Cruz la pieza “Candela”, con lo cual demostró su capacidad para ir de un género a otro, y así continuó desarrollando su versatilidad, al incursionar en la balada pop con un disco como Boca rosa, y luego en la música caribeña, con su disco Piel canela.

Años después, junto a otro grande de América, Juan Gabriel, cantó la canción Libro abierto. Durante los últimos años de la centuria, se ha desempeñado con gran profesionalismo en el programa televisivo Lluvia de estrellas, que cada semana pasa el canal GEMS desde la Florida.




RAMON RAFAEL CASADO SOLER

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Rafael Casado nació en la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, un día 28 de junio de 1917. No fue hijo de músicos, ni se le notaron excepcionales dotes artísticas a temprana edad, ni estudió música en academias o conservatorios. Nada.

 

Fue simple y llanamente un hombre que se inclinó siempre por las ciencias y la filosofía. Un hombre bueno que se desempeñó como educador y maestro de escuela, Licenciado en Filosofía, escritor y conferencista. Sin embargo, de un toque quedó para siempre grabado en el cancionero popular dominicano.

 

Su pieza El regalo mejor es cantada por todo el país en los días de cumpleaños. Sustituyó, de un toque, al tan divulgado Happy Birthday to You. Cuentan que fue durante la Navidad de 1959 que Casado entonó por vez primera la noble canción y los primeros en escucharla fueron sus compañeros en la carcel de La Cuarenta.

 

El Maestro falleció el 16 de marzo de 1997, a punto de cumplir 80 años de edad.

FRANCISCO CASANOVA

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Francisco Chahín Casanova nació en el Seibo, en la República Dominicana, el día 3 de octubre de 1957. Sus primeras lecciones de música las recibió de su madre, a la edad de siete años. Poco después, el Maestro Enrique Estévez Pacheco, quien era por entonces director de la Banda Municipal de Música, lo tomó como pupilo.

A principios de los años setenta fue admitido en el Conservatorio Nacional de Música y allí comenzó a recibir sus primeras clases de canto, bajo la tutela del ilustre tenor dominicano Rafael Sánchez Cestero. En 1978 se fue a los Estados Unidos y se radicó en la ciudad de New York.

El Maestro Casanova ha realizado giras a través de más de 25 estados de los Estados Unidos y en Europa se ha presentado en Italia, Francia, España, Alemania, Polonia y Yugoslavia. En América se le conoce también en Puerto Rico y Colombia. Se ha presentado con éxito notable en los personajes de Oronte (I Lombardi), Pinkerton (Madame Butterfly) y Manrico (Don Carlo), en el Metropolitan Opera House de New York. En Europa se ha destacado en los papeles de Alvaro (La Forza del Destino), en Avignon, y Gustavo (Un Ballo in Maschera), en Klagenfurt, Austria. Ha actuado además con la ópera de Ontario (Canadá), en el Teatro Massimo de Palermo; en el Stadtteater de Wiesbaden; y en Munich se presentó en la Casa de América y en el Instituto Orff.

El 18 de mayo de 1996, el Maestro Francisco Casanova sustituyó a Luciano Pavarotti en el espectáculo Pavarotti and Friends en el Teartro de la Filarmónica de New York. En esa oportunidad el divo dominicano interpretó arias y duetos de La Boheme, Un Ballo in Maschera, L’Mico Fritz, Tosca, Il Trovatore y Lucía. Dos días después apareció cantando con la Opera Orchestra of New York el papel del Rey Carlo de la ópera Giovana D’Arco, de Verdi.

En 1997 hizo en San Juan, Puerto Rico, el papel de Gabriele Adorno en la ópera Simon Boccanegra; en Palma de Mallorca apareció en el rol de Don Carlo y en Santa Fé de Bogotá fue el Cavaradossi de Tosca. En junio del mismo año hizo su debut en el Spoleto Festival en los Estados Unidos al cantar en el Requiem de Verdi, el cual ha interpretado con gran éxito también en Austria e Italia. Durante el mismo año se presrentó con la Orquesta Sinfónica de Denver, con la que hizo el Stabat Mater de Rossini.

En España se ha presentado también en Cataluña y el país Vasco. En Oviedo y Gijón cantó el Roberto Devereux de Donizetti, y una semana después lo repitió en la ciudad de Dresden, en el Semper Opera.

El 13 de abril de 1999 debutó en el Carnegie Hall, bajo la dirección del Maestro Eve Queler, encarnando el personaje de Eleazar de la ópera La Juive, de Halevy.

En agosto de 1999 se presentó por primera vez en una ópera completa ante el público dominicano; en esta ocasión protagonizó Aída, de Verdi. 

NICOLÁS CASIMIRO

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José Nicolás Casimiro Fulgencio nació el 28 de abril de 1911 en Santo Domingo. Fue un músico empírico, que con su gran talento pudo alcanzar niveles de perfección en el empleo de su voz. Su gran musicalidad le permitió cantar como los que mejor conocían las técnicas vocales. Se dio a conocer en la década del 30 a través de las emisoras de la radio nacional HI2, HIX, y HIN, y para el año 1940 era tal su popularidad que ganó el concurso que se celebró por entonces en el Teatro Travieso, donde fue elegido como el cantante más popular de la radio en Ciudad Trujillo.

Sus triunfos continuaron en ascenso y en 1943 fue contratado por La Voz del Yuna para cantar con la Orquesta San José. En 1947 regresó a la HIZ donde se presentó con la orquesta Continental. En 1948 volvió a La Voz del Yuna, cuando ya la emisora se había instalado en Ciudad Trujillo. En ese mismo año resultó elegido como el cantante más popular en un concurso que patrocinaba la revista Salón Fígaro y que se realizaba mediante el voto del público.

Nicolás Casimiro cantó un repertorio fundamentalmente dominicano, que incluía canciones de Juan Lockward, Diógenes Silva, Enriquillo Sánchez, Bullumba Landestoy y Leopoldo Gómez entre otros. En 1957 grabó en La Voz Dominicana una serie de piezas que aparecieron en sencillos de 45 RPM; entre ellas, Españolita, Su preocupación, Vega vieja y Silencio. Posterioremente dejó registrada su voz en discos de larga duración, entre los que se destacan títulos como Nicolás Casimiro y sus amigos, Nicolás Casimiro canta y Ese es Nicolás Casimiro. Su repertorio fue extenso y variado, rico en géneros americanos. Su voz tuvo un bello timbre, con un concepto muy atinado de la afinación y un inigualable sentimiento antillano.

El 17 de septiembre de 1964 Casimiro (a quien todos llamaban Colás) falleció en la ciudad que lo vio nacer.

FAUSTO CEPEDA

Fausto Cepeda Bobadilla nació el 20 de octubre de 1939, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, y comenzó sus estudios musicales con el profesor Fausto Vizcaíno a la edad de 14 años. Un año después hizo su primera presentación profesional cantando junto a la vedette cubana Aidita Artiaga en el Teatro Julia. Estudió canto con los destacados maestros Rafael Sánchez Cestero, Vito Castorini, José Dolores Cerón y Pedro Contín Aybar. Al graduarse de la escuela de canto de La Voz Dominicana, ingresó en el Conservatorio Nacional de Música, donde estudió con las profesoras Briseida Corletto, Aura Marina del Rosario, y con el profesor Rafael Sánchez Cestero.

Cepeda debutó como cantante operático en el año 1963, en el rol de Alfio, de la ópera Cavalleria Rusticana. Durante 27 años fue solista del Coro Nacional y ayudante de dirección. Fue fundador de la Compañía Ópera Dominicana. En 1978 el barítono Cepeda fue contratado por la compañía Gratelli, de Miami, para cantar en las zarzuelas El cafetal y Luisa Fernanda, con lo que obtuvo tal éxito que le fue otorgado el Premio ACCA en 1978 al mejor artista extranjero.

En 1998 fue condecorado por el presidente de la República, Dr. Leonel Fernández Reina, con la Orden de Duarte Sánchez y Mella en el grado de Gran Caballero.

JOSÉ DOLORES CERÓN

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José Dolores nació el 29 de junio de 1897 y llegó a ser un hombre de gran instrucción; además de realizar estudios musicales, llegó a diplomarse como médico. Aunque su verdadero nombre fue Pedro Pablo, por decisión de sus abuelos se le llamó José Dolores, en honor al padre, quien murió siendo muy joven.

José Dolores, niño aún, tomó clases con el profesor Arturo Senior, quien era un destacado pedagogo y le encaminó en el conocimiento de un instrumento que mucho ayudaría después al músico y compositor. También fueron sus profesores de composición y armonía los eminentes José de Jesús Ravelo y Esteban Peña Morell. Cándido Castellanos, español radicado en Santo Domingo por muchos años, le impartió clases de cello y contrabajo.

A los 22 años de edad, José Dolores fundó su primera orquesta, en la que conmpartió las funciones de director, compositor y chelista. Esta agrupación se dio a conocer a través de sus frecuentes presentaciones en el Club de Artesanos. Al ser nombrado en el puesto de subdirector de la Banda de Música del Ejercito Nacional en 1925 y director en 1930, dio inicio en la carrera de Cerón una de las etapas más fructíferas en cuanto a logros musicales. Elevó la calidad de la institución musical, que dirigió por varios años, a niveles nunca antes conocidos en el país. Le adicionó al conjunto campanas y contrabajos, con lo que dio la posibilidad de poner en los atriles de la Banda de Música del Ejército Nacional obras nunca antes escuchadas en una orquesta de ese tipo en el país. Así comenzaron a ser interpretadas en los predios castrenses algunas de las obras más representativas del repertorio sinfónico universal, y esto convirtió a la banda militar en una verdadera banda de conciertos.

Como compositor, el Maestro Cerón nos ha legado obras de gran valor musical, entre ellas los poemas sinfónicos A la caída de la tarde, Iguanona,  Enriquillo y Las vírgenes de Galindo. Para calificar su obra, el cantante y prolífico musicógrafo dominicano Arístides Incháustegui afirma que: “José Dolores Cerón ha sido uno de los melodistas más finos que haya tenido el país.”

Cerón, como la gran mayoría de los compositores dominicanos que se han dedicado a crear dentro de la llamada música clásica, compuso un buen número de obras en el lenguaje más popular; de ellas, son recordadas aún la romanza Prodigio en dos de sus más sobresalientes versiones: la que hiciera el barítono Guarionex Aquino y la del tenor Rafael Sánchez Cestero. También quedan en la memoria discográfica del país muchas de sus canciones; entre ellas, una de las más conocidas: Como tú besabas, que fue grabada por Eduardo Brito y su esposa Rosa Elena Bobadilla.

El Maestro José Dolores Cerón murió en Santo Domingo el 22 de marzo de 1969.

RAFAEL COLÓN

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El día 18 de mayo de 1918 nació en la ciudad de Santiago de los Cabaleros quien sería uno de los cantantes  dominicanos más inspirados de su tiempo. La Espiga de Ébano, como se le llegó a conocer en el medio, era hijo de la señora Ana Rita Colón y el señor Juan Santiler (Saint-Hilaire). A muy corta edad, Rafael participó en un trío que actuó en la emisora radial HI1A, de la ciudad de Santiago de los Caballeros; aquella fecha quedó marcada como su iniciación en el oficio que iba a ejercer por toda su vida, incluso en épocas en que debió alternar su vocación de trovador con las más disímiles ocupaciones. Participó en lo sucesivo en diversas agrupaciones y así llegaron los años cuarenta en que, fundada La Voz del Yuna, fue contratado como cantante de la Orquesta San José. En 1943 fue a San Cristobal, contratado por el Maestro Luis Alberti para actuar como trovador en La Voz de la Fundación. Años después, mientras Alberti cumplía un contrato al frente de su orquesta en el viejo Hotel Jaragua, en Santo Domingo, Rafael Colón comenzó a hacer algunos trabajos con dicha orquesta. Así, a principio de los años cincuenta, hizo su primera grabación comercial: Ven, bolero que se ha convertido en todo un clásico del género.

Como prueba del inspirado sonero que fue Rafael Colón, quedaron las grabaciones que hiciera con el Sexteto Alba. Muchos fueron los registros que en su voz adquirieron fama continental, entre ellos están De qué te vale y Desvelo de amor, ambos números de la autoría de Rafael Hernandez.

El 7 de junio de 1991 falleció en la ciudad de Santo Domingo el insigne cantor.



MILTON CRUZ

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Nacido el día 5 de febrero del año 1939, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, Milton Cruz Valentín llegó a ser uno de los grandes pianistas clásicos que ha dado la República Dominicana. Desde muy temprana edad inició sus estudios musicales e ingresó en 1959 en el Conservatorio Nacional de Música, donde estudió bajo la orientación del reconocido profesor Manuel Rueda.

Por sus sobresalientes dotes le fue otorgada una beca del Gobierno domincano para hacer sus estudios de post-grado en la Julliard School of Music de New York, donde recibió su título de graduado en el año 1965 y en 1970 el Master in Music y un Major en piano, el mas alto grado de perfeccionamiento que se obtiene en ese centro musical.  Por muchos años residió en los Estados Unidos de América, donde la crítica especializada lo elogió en cada una de sus presentaciones; así, alguno de los más prestigiosos medios de prensa del gigante del norte, el New York Times, el diario La Prensa, el Washington Post, el Evening Star y otros publicaron en sus páginas las virtudes del artista dominicano. Muy exitosas fueron también sus presentaciones en la radio y la TV norteamericanas, que fueron retrasmitidas por La Voz de los Estados Unidos,  la WRVR de New York, y el canal 31.

Salas de gran importancia, como el Town Hall, McMillin Theatre (Columbia University), el Carnigie Hall, el Carnegie Recital Hall y la Unión Panamericana, acogieron al artista, que se presentó siempre con gran éxito de público.

En su patria también se presentó innumerables veces y arrancó de los auditorios aplausos prolongados, tanto en el Teatro Nacional, en el Palacio de Bellas Artes y en Santiago de los Caballeros.

Su última presentación con la O.S.N. de la República Domincana fue el 1º de octubre de 1997, bajo la dirección del Maestro Félix Carrasco. El Maestro Milton Cruz interpretó en esa oportunidad el concierto para piano y orquesta Op. 59 en Mi Mayor, de M. Moszkowski.

El día 21 de marzodel año 1998 falleció en la ciudad de New York el Maestro Milton Cruz.

TONY CURIEL

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Rafael Antonio Curiel Batista nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 26 de julio de 1931 y a muy corta edad se trasladó con su madre a San Pedro de Macorís. Allí realizó sus estudios en las escuelas públicas y más tarde se interesó en hacer prácticas de mecánica dental, oficio en el que llegó a destacarse. Junto a estos estudios y desde muy temprano fue descollando Tony como cantante y su voz era requerida en muchas actividades realizadas en San Pedro.

En 1954 se fue a la capital del país y realizó sus primeras apariciones en la radio y en el programa Buscando Estrellas, de La Voz Dominicana, le fue otorgada una beca para realizar estudios de música. En esa escuela, que fue mentora de grandes talentos en su época, Tony Curiel tuvo la orientación de insignes músicos, tales como el Maestro Dolores Cerón, Mario Ferretti y Dora Merteen, entre otros.

Su voz se fue cultivando hasta permitirle en 1956 aparecer en el papel de Alfio en la ópera Cavalleria Rusticana, de P. Mascagni, y en 1957 es el Giorgio Germont de La Traviata, de G. Verdi. En ambas oportunidades compartió con un elenco integrado por figuras estelares del canto lírico nacional.

La buena formación y el enorme talento del señor Curiel le permitieron incursionar en diversos géneros, por lo que en 1959, con la Orquesta San José, dirigida por el trompetista y compositor Ramón Antonio Molina, grabó doce boleros en un disco de larga duración que llevó por título Quiero verte. Para 1962 grabó en un sencillo el vals peruano No te Vayas, de Javier Arce, y el bolero Miedo de quererte; en 1963 grabó un sencillo con el tango Sombras en un arreglo de bolero.

Muchas son las piezas que quedaron grabadas en su voz y cada una de ellas es representativa de una alta calidad y de una exquisita voz.

El 25 de enero de 2009, murió en la ciudad de Santo Domingo.

CASANDRA DAMIRÓN

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Altagracia Casandra Damirón Santana nació el 12 de marzo de 1919 en Barahona. Desde muy joven sus cualidades vocales le fueron reconocidas por sus familiares y amigos, quienes a menudo la reclamaban para animar fiestas escolares y veladas familiares.

Con apenas veinte años de edad se trasladó a la capital del país, con el interés de desarrollar sus aptitudes y muy pronto tuvo la suerte de ser escuchada con el acompañamiento de la orquesta Antillas, que dirigía el ilustre Maestro Luis Rivera. A partir de entonces, sus éxitos fueron cada vez más frecuentes, por lo que fue requerida por varias emisoras de radio, en las que se presentaba junto a reputadas figuras del espectáculo.

En 1945 Casandra fue contratada por la superorquesta San José, que por esa época dirigía el Maestro Luis Rivera, y sus triunfos fueron cada vez más y más reconocidos, hasta que es proclamada Soberana de la Canción Dominicana. Su voz se expandió y llegó a ser muy conocida en Cuba, Puerto Rico y Venezuela. En Cuba, entonces una de las plazas en la que todos los artistas querían triunfar, se presentó en programas de radio, en centros nocturnos y teatros.

Durante los primeros años del hotel Embajador, en la capital dominicana, Casandra llenó toda una época y fue la artista más solicitada por el numeroso público que se daba cita allí.

En 1955 La Soberana creó un grupo de bailes en el que se estilizaron y adquirieron formas definitivas los bailes y danzas típicas dominicanas.

El 5 de diciembre de 1983, Casandra Damirón falleció en Santo Domingo. Tenía sesenta y cuatro años de edad.

NAPOLEÓN DIHMES

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Napoleón Dihmes Pablos nació en La Romana, el 12 de noviembre de 1928. Allá, en su pueblo natal, recibió sus primeras lecciones de canto con el profesor mexicano Emilio Sánchez Martínez.

En 1950, cuando ya había cambiado su residencia para la ciudad capital, ingresó en la Academia de Canto de La Voz Dominicana, donde fue pupilo de Dora Martén. Napoleón realizó también varios cursos de perfeccionamiento en el extranjero, y alcanzó una formación tal que le permitió debutar con éxito en la Noche de Ópera preparada por el Maesto Ricardo Caggiano, el día 31 de octubre de 1951. El espectáculo, que estuvo auspiciado por la Dirección General de Bellas Artes, se presentó en el teatro Olimpia, situado por aquella época en la calle Palo Hincado. En esa ocasión, y en las cuatro reposiciones que se hicieron de aquel concierto, el señor Dihmes interpretó la parte de tenor en fragmentos de las óperas Rigoletto, Aída y La Traviata, de Verdi.

Durante los años sucesivos, sus presentaciones con la Orquesta Sinfónica Nacional se hicieron habituales; en ellos actuó como solista bajo la dirección de los reputados maestros Caggiano y Simó. El 1º de agosto de 1956, en la celebración del XIV aniversartio de la fundación de La Voz Dominicana, se presentó por primera vez en la televisión nacional la ópera Cavalleria Rusticana. En este montaje, que estuvo bajo la dirección del Maestro José Dolores Cerón, Napoleón Dihmes fue el Turiddo, junto a la Santuzza de Violeta Stephen y el Alfio deTony

Curiel.

En los géneros de la llamada música popular, el tenor dominicano realizó también una brillante carrera y cosechó aplausos en el teatro, la radio, la televisión y en los centros nocturnos de Estados Unidos, Cuba, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Colombia y muchas otros países de América y Europa.

Desde 1960 y hasta mediados de los años setenta, se presentó por la televisión nacional en su programa El show de Napoleón Dihmes. En este programa, con su hermosa voz, interpretaba una gran variedad de géneros y estilos, desde delicados boleros hasta famosas arias de óperas.

Su voz quedó registrada en discos que alcanzaron gran fama en su momento y que hoy constituyen una prueba elocuente de las virtudes vocales del artista dominicano.

El 28 de febrero de 2006, el artista murió en la ciudad de Miami, en la Florida.

LUIS DÍAZ

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Luis Díaz Portorreal nació en Bonao, el 21 de junio de 1952, y fue allí donde realizó sus primeros estudios musicales con los profesores Juan Zorrilla y Tatán Jiménez y donde también, a la edad de 16 años, creó su primer grupo musical, el cual se conoció como los Chonnys.

Años después, en 1972, integró el grupo Convite, con el cual comenzó, junto al sociólogo Dagoberto Tejeda, a investigar y recolectar por todo el país los diferentes ritmos y melodías más apegados al sedimento cultural dominicano. En 1978, con la agrupación Madora, trabajó la fusión del jazz con el folklore antillano, para culminar toda una década de reelaboración de los cantos provenientes de las raíces mismas de la dominicanidad.

En 1980 fue a radicarse por primera vez a la ciudad de New York, en los Estados Unidos, donde permaneció por espacio de dos años; tiempo durante el cual los ritmos del jazz lograron conquistarlo. A su regreso a la patria integró el grupo Transporte Urbano, donde irían a parar todas sus impresiones musicales, que conjugaban desde la bachata hasta el hevy metal.

En 1999 formó un nuevo grupo, esta vez sería Luis Díaz el líder de La Victoria, agrupación con la que ha realizado conciertos de gran calidad.

Su quehacer musical ha quedado registrado en varios discos, entre los que están los títulos: Luis Terror Díaz (1984), Convite convida (1984), El accidente (1998), Luis Díaz y Transporte Urbano (1999), Antología (1999).

Por su labor, el señor Díaz ha merecido el Silver Award del Festival Internacional de Filadelfia en 1984. En 1988 se le otorgó el Casandra en la categoría de mejor texto para una pieza musical, y en 1989, recibió el galardón de Mejor Compositor del Año en ese mismo evento.

Más de trescientas de sus piezas han sido grabadas por diferentes artistas y orquestas, entre los que se destacan Sergio Vargas, Wilfrido Vargas, Sonia Silvestre, Rafael Solano, Alex Bueno, Fernando Villalona y Marc Anthony.

RAMÓN DÍAZ FREEMAN

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Nacido en la ciudad de Puerto Plata, el 30 de enero de 1901, Ramón Díaz tomó sus primeras clases de teoría y solfeo con el profesor José Ovidio García, en Santiago de los Caballeros, donde había emigrado en 1917. Aprendió a tocar el fagot de manera autodidacta y llegó a integrar la agrupación que dirigía el propio José Ovidio y que se conoció como orquesta Centro Lírico Rafael Emilio Arté. Desde muy temprana edad, su facilidad para crear y enseñar se puso de manifiesto. Ya en 1921 compuso el vals Flor naciente, y en 1922 dirigió la academia de música La Filarmónica, en Salcedo.

Cuando en 1932 Cándido Castellanos creó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, el Maestro Díaz fue invitado a ocupar un atril, y en 1941, cuando se creó la Orquesta Sinfónica Nacional, se desempañó como primer fagot. Fue también uno de los músicos que formaron la orquesta que acompañaba a las compañías de zarzuelas y operetas que llegaban al país para realizar giras que comenzaban en Puerto Plata y se extendía a Santiago, San Francisco de Macorís, La Vega y otras ciudades.

Como compositor, es autor de criollas, marchas, valses e himnos; entre ellos el himno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. También escribió una Elegía, un Minuetto y dos Marchas heroicas. Para piano escribió un ciclo de cuatro valses titulado La leyenda de la aldea, y para voz compuso las canciones Plenilunio y Lo inocultable, con textos de Fabio Fiallo y Ramón Emilio Jiménez, respectivamente.

Ramón Días fue el primer compositor dominicano en tratar las canciones al estilo del lied europeo, con lo que les dio categoría de canciones de arte. Su obra creadora en general, basada en el empirismo, está cargada de belleza y buen gusto. Como instrumentista, el Maestro Ramón Díaz también llegó a desempeñarse con destreza con el piano y el clarinete, y fungió como organista de las iglesias de Salcedo y San Cristóbal.

El 29 de abril de 1976 falleció en San Cristóbal.

RAMÓN DÍAZ PERALTA

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Ramón Augusto Díaz Peralta nació en Salcedo, el 14 de junio de 1932, y dio sus primeros pasos en el mundo de la música guiado por su padre. Emigrado a la capital de la República, continuó sus estudios de piano con la profesora germano-cubana Manuela Jiménez, el profesor italiano Mario Ceccarelli y el español Pedro Lerna.

Por sus dotes musicales, el Gobierno dominicano le otorgó una beca para estudiar en España, donde en 1957 obtuvo el título de Profesor de Piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; allí alcanzó los máximos galardones que esa institución otorga: el Premio Extraordinario de Piano y el Premio Extraordinario de Música de Cámara.

En 1958 participó en el prestigioso Concurso Internacional de Piano Manuel de Falla, en el que obtuvo un importantísimo premio que lo impulsó en su carrera como concertista. A partir de ahí, inició una larga gira de concierrtos por varias ciudades de la penísula ibérica. Más tarde viajó a Italia, donde realizó estudios de post-grado con el gran pianista y pedagogo Carlo Zecchi, en la prestigiosa Academia de Santa Cecilia.

Después de nueve años en Europa regresó a Santo Domingo, donde fue nombrado profesor de cursos superiores de piano y de Historia de la Música en el Conservatorio Nacional. En el país ha realizado también numerosos recitales, donde sobresalió al interpretar, en primera audición nacional, los conciertos 1 y 2 de Brahms y el tercero de Bela Bartok.

Integró durante varios años el Trío de Cámara que, patrocinado por el Departamento de Cultura de la Secretaría de Educación, actuó en numerosos conciertos educativos y representó al país en el CARIFESTA, que se celebró en 1979, en La Habana, Cuba.

El pianista Ramón Díaz se ha presentado en el extranjero, tanto junto a agrupaciones de cámara, como en recitales, que han sido muy bien acogidos en salas de conciertos de España, Italia, Ecuador, Cuba y Puerto Rico.

Su labor pedagógica ha sido ininterrumpida desde 1963, fecha en la que comenzó a impartir clases en el Conservartorio Nacional de Música. Ha sido también por muchos años pianista acompañante del grupo de cantantes líricos del Bellas Artes.

En 1998 se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del Maestro Julio de Windt y junto a la pianista Catana Pérez de Cuello, cuando interpretó el Concierto para dos pianos, de F. Poulenc.

PEDRO ECHEVARRÍA LAZALA

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En 1894 nació en Santiago de los Caballeros Pedro Echevarría Lazala. Cuando contaba muy pocos años de edad, guiado por el Maestro José Oviedo, ya daba sus primeros pasos en la música. A los catorce años se presentó por primera vez ante el público y lo hizo en el ateneo Amantes de la Luz. Poco después integró la Banda Municipal de Música.

Muy joven aún, pero muy bien dotado como flautista, se fue a vivir a La Habana, Cuba, donde formó parte de algunas de las orquestas que frecuentemente se desempeñaban acompañando las temporadas de zarzuela y ópera que en los teatros de la capital cubana se presentaban. Así, tuvo la oportunidad de tocar bajo la conducción de destacados directores y de acompañar a las luminarias que pasaban entonces por aquella codiciada plaza.

El Ruiseñor Dominicano, como también le llamaban al sobresaliente flautista, actuó con gran éxito en México, Puerto Rico y los Estados Unidos. En este último país actuó con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia en los tiempos del legendario Leopoldo Stokowsky. Su andar por el mundo lo llevó también a Colombia, Costa Rica y Venezuela.

En su país fue solista de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Orquesta de La Voz Domnicana, bajo la dirección del Maestro Roberto Caggiano. A finales de los años treinta y bajo la conducción de Julio Alberto Hernández, se desempeñó como flautista en la Orquesta Sinfónica de la Compañía Anónima Tabacalera.

Cuando en 1942 se fundó el Conservatorio Nacional de Música, el Maestro Pedro Echevarría integró el claustro de profesores, que allí comenzó a impartir clases. Enseñando a tocar la flauta y a solfear permaneció en el prestigioso centro de estudios hasta el año 1953.

El 29 de agosto de 1967, en la ciudad de Santo Domingo, falleció el ejemplar músico, dejándole a la posteridad, además de sus buenas enseñanzas y  magníficas interpretaciones, una serie de canciones populares de las que aún se recuerdan su Himno a la verdad y La casita.

HENRY ELY

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Henry Arturo Ely Rodríguez nació en Santiago de los Caballeros, el 9 de enero de 1939, y comenzó sus estudios de música cantando en el coro José Oviedo García, que dirigía entonces el Maestro Apolinar Bueno. En 1964 viajó a Italia, donde tomó clases de canto con la soprano Inge Caggiano, en la Academia de Santa Cecilia, en Roma. Posteriormente obtuvo una beca para continuar estudios superiores en el Centro de Perfeccionamiento del teatro Massimo de Palermo, de donde se graduó dos años después bajo la tutela de los profesores, Alfani Tellini y Gino Becchi. Por sus magníficas dotes como tenor fue contratado entonces por el propio teatro Massimo para que durante tres años se presentara en las óperas Arlechinatta, Partita a Pugni, Traviata, La Fanciula del West, Pagliacci y otras.

En 1968 viajó a los Estados Unidos para cantar en varios conciertos en la televisión de Cleveland. En 1975 participó en la temporada de ópera que se realizó en el Teatro Nacional de Santo domingo. En 1976 obtuvo dos premios Dorado: uno por Mejor Artista del Año, y otro al Mejor Concierto.

En 1977 cantó en la puesta que el Teatro Nacional de Santo Domingo hizo de las óperas Carmen y Traviata. En 1980 fue galardonado con el Talía de Plata por su participación en Don Pascual. Al año siguiente hizo Il Trovatore, y dos años después fue invitado por la Universidad de Kunbert, en Miami, para realizar un concierto en el cual contó con el acompañamiento del pianista Vicente Grisolía.

En las temporadas de Operas bajo las Estrellas, que se realizaron a finales de los ochenta y que fueron organizadas por el empresario italiano Américo D’Santis, en Roma, Italia, Ely participó en seis de aquellas puestas en escena. En 1992 formó parte del elenco que estrenó en el Teatro Nacional la ópera 1492, de Antonio Braga.

Su maestría vocal ha quedado registrada para la posteridad en varios discos, entre los que se destacan Selecciones de óperas, Hermanas Mirabal, Henry Ely en eterno amor, Mi Quisqueya y otros.

El Maestro Ely es integrante desde 1984 del grupo de Cantantes Líricos de Bellas Artes, colectivo que comenzó a dirigir en 1994.

Por su fructífera labor, se le han otorgado diversos títulos y condecoraciones; entre ellas, el Título Honorífico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden de Duarte Sánchez y Mella, la cual le fue conferida por el Presidente de la República.

JUAN BAUTISTA ESPÍNOLA REYES

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Nacido el 24 de junio de 1894 en La Vega, el músico y compositor tuvo una corta pero intesa y productiva vida. Desde muy pequeño se descubrieron en él excepcionales dotes musicales y a los diez años de edad, en su pueblo natal, comenzó a estudiar solfeo y clarinete con el profesor Francisco Soñé. Con muy pocas clases, su gran talento le permitió adquirir rápidamente las habilidades necesarias para ser admitido en la Banda de Música del municipio; en ella se destacó en el atril de segundo clarinete, puesto que ocupó también a partir de 1907 en la orquesta de Rafael Morfa. En 1908, el español Manuel Pueyo lo admitió en su orquesta Unión Artística y en 1913 ingresó en el Ejército Nacional, institución en la que llegó a obtener un alto rango y en la que permaneció hasta 1915.

En 1918 era ya muy conocido el Maestro Espínola por sus criollas, danzas, danzones, marchas y merengues,

Pero sobre todo como un brillante ejecutante del clarinete. Existen algunos documentos en los que se afirma que el joven Espínola fue el primer músico en tocar un merengue en un baile de sociedad, hecho que ocurrió en el Casino Central de La Vega.

El formato de su orquesta, Lira Vegana, era muy parecido al de la “orquesta típica”, que en Cuba fuera tan usada por esa época para interpretar un repertorio en el que llegó a hacerse fundamental el danzón. Espínola integró su conjunto con dos clarinetes, dos bombardinos, saxofón, cornetín, tuba, contrabajo, timbales, güira y tambora, mientras la “orquesta típica” cubana tenía dos clarinetes, un cornetín, un trombón de pistones, un figle, un contrabajo, timbales y güiro. Tal similitud no fue casual pues el fuerte de la Lira Vegana fueron los danzones que el Maestro Espínola componía y orquestaba a la perfección. Piezas de este género, como Pepe Virita, Yamí y El clarinete brujo gozaron de gran fama e hicieron las delicias de los bailadores de entonces, así como también los merengues Terapéutica, Burende adentro y Rubén.

Excelente y hábil compositor, arreglista y muy gran orquestador, pudo darse a conocer con su agrupación por todo el país y, según se afirma, fue el primer compositor dominicano a quien la RCA Victor grabó sus creaciones.

El 29 de septiembre de 1923 falleció, en el poblado que le vio nacer.

PIPÍ FRANCO

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El compositor y cantante dominicano Arcadio Franco, más conocido por el sobrenombre de Pipí, nació el 12 de enero de 1912 en Santiago de los Caballeros. Su voz excepcional lo llevó a cantar con una de las más importantes y reputadas agrupaciones que se conocieron en la República Dominicana por los años cuarenta: la Orquesta Presidente Trujillo, que dirigía Luis Alberti.

Franco es autor de piezas antológicas, de obras indispensables para el conocimiento de la música dominicana. Algunas de sus mas famosas fueron los merengues Adios negrita, conocida popularmente como Virgencita del Consuelo y Mensaje, bautizada por el público con el título de Arroyito cristalino. Esta última pieza fue una de las dieciocho que, a bordo del trasatlántico-estudio Argentina, grabó para la Columbia la orquesta de Luis Alberti. En esa época, el legendario director Leopoldo Stokowsky realizaba una gira en la que, al frente de la All American Youth Orchestra, se presentó en algunas ciudades de América y el Caribe. En esas ciudades, además de realizar sus conciertos, iba recolectando, en grabaciones, parte del quehacer musical de esos países. El 13 de septiembre de 1940, anclado en las proximidades del Ozama, el América recibió, por invitación de Stokowsky, a la entonces orquesta Presidente Trujillo, ocasión en la que se realizó un registro que contribuyó de manera decisiva al lanzamiento internacional de la voz de Pipí Franco.

El 16 de febrero de 1978, en San Cristóbal, falleció el ejemplar cantor.

BILLO FRÓMETA

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Luis María Frómeta Pereyra nació en la ciudad de Santo Domingo el 15 de noviembre de 1915 y, cuando apenas era un preadolescente, ya se le conocía por sus virtudes musicales, sobre todo en la ejecución del clarinete y el saxofón. Integró, junto a otros excelentes músicos, la Santo Domingo Jazz Band, agrupación que en principio fue dirigida por Francisco Simó Damirón y poco después por él. Simultaneamente a esto, Frómeta se desempeñaba como fagotista de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo y como director de la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos de la ciudad capital.

El 31 de diciembre de 1937, en el Roof Garden del Hotel Madrid, en Caracas, Venezuela, debutó Billo Frómeta con su orquesta, lo que fue el inicio de una larga carrera en la que cosechó innumerables éxitos. Como compositor escribió gran cantidad de piezas de diversos géneros, en las que Caracas vieja fue una de las que más fama alcanzó, allá por la década del cuarenta. A fines de los años cincuenta se radicó en La Habana, Cuba, donde con su orquesta acompañó en grabaciones a figuras estelares como el venezolano Víctor Piñeyro, el dominicano Alberto Beltrán y el cubano Pío Leiva, quien fue el primero en grabar la bella pieza compuesta por Billo bajo el título Espera quisqueyana.

En 1958 se le encargó a Frómeta la orquestación y dirección musical del LP que Alfredo Sadel grabaría en Los Angeles, California, y que apareció en el mercado bajo el título de Nocturnal.

Para el año 1960 el Maestro Frómeta regresó a Caracas donde, con su nueva orquesta, volvió a imponerse en la preferencia del público. Por aquella agrupación pasaron cantantes estelares; entre ellos, Felipe Pirela, José Luis Rodríguez (El Puma) y Memo Morales.

El 27 de abril de 1988, mientras ensayaba con la Orquesta Sinfónica de Caracas un espectáculo en el cual se conmemorarían sus cincuenta años en el arte, le sobrevino un derrame cerebral que le provocó la muerte el 5 de mayo.

JUAN FRANCISCO GARCÍA

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El 16 de junio de 1892 nació en Santiago de los Caballeros Juan Francisco García, quien desde muy pequeño demostró ser poseedor de un excelente oído musical y de una gran habilidad para la ejecución de diversos instrumentos musicales. Estudió solfeo y cornetín con el Maestro José Oviedo García y, más tarde, de manera autodidacta, aprendió a tocar el violonchelo y el piano. El estudio del método de Fetís fue toda su guía para Juan Francisco García en el arte de la composición, que llegó a dominar y a partir del cual creó un extenso y valioso catálogo de obras de diversos géneros.

Toda su obra está permeada por el folklore dominicano, que es elaborado a un grado muy alto en obras como el Cuarteto de cuerdas No.1, que compuso en 1922 y que fue estrenado en Santiago de los Caballeros en 1929; y la Sinfonía quisqueyana, que terminó en 1935 y fue estrenada el 21 de marzo de 1941 por la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo en el teatro Olimpia.

En 1925 viajó a Cuba para realizar una gira como pianista acompañante del tenor Susano Polanco. En esa ocasión el Maestro García conoció al poeta Nicolás Guillén, de quien tomó los versos para componer la música de su canción Espejo. La pieza fue estrenada durante aquella gira y, algunos años después, en 1930, Eduardo Brito la grabó en la ciudad de New York para darla a conocer al mundo entero.

García compuso también la Fantasía simastral en 1947, la Fantasía concertante para piano y orquesta en 1949, y un gran número de piezas para piano de corte nacionalista. Entre sus más conocidas obras del género popular están además la canción Mal de amor, el Himno a la bandera y la criolla Margarita del Campo.

Juan Francisco García llegó a ser un virtuoso del cornetín, el cual intepretaba registrándolo desde sus notas más graves hasta el aparatoso do sobreagudo con el que hacía prorrumpir en aplausos a todos los auditorios.

Juan Francisco García falleció el 18 de noviembre de 1974, en Santo Domingo.

FERNANDO GERALDES

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Fernando Rafael Geraldes Siragusa nació el 10 de noviembre de 1959 en Santo Domingo, donde a muy corta edad comenzó sus estudios musicales al tomar clases de violín, piano y teoría. En 1977 se trasladó a Europa, donde tomó clases de dirección orquestal en prestigosos centros de enseñanza musical. En la Universidad de Trier fue alumno de Sergiu Celibidache, en el Conservatorio de Viena asistió a las clases del Maestro ruso Gennady Rozdesvensky, y en la Academia Chigiana, en Siena, fue alumno de Franco Ferrara. En 1985 el señor Geraldes obtuvo el diploma de Director de Orquesta en la Academia Superior de Música de Viena y, al año siguiente, en la academia de música de la misma ciudad, se graduó de Director Coral. Durante sus años de residencia en la ciudad austríaca se desempeñó como Director Musical de la Iglesia Saint Paul en 1985, y al año siguiente fue director del teatro Jura Seufer. En 1987 ocupó el cargo de asistente del director artístico de la Ópera de Cámara de Viena, con la cual realizó varias giras de conciertos por Austria y Alemania.

En 1989, al establecerse en París, Francia, fue pianista y director coral de la Iglesia St. Germain de Pres; profesor de música y director del coro del conservatorio de Monthery y miembro activo del Ensemble Vocal Michel Piquemal, con el cual grabó varios discos.

En 1989 el Maestro Geraldes representó a la República Dominicana en el Primer Curso de Directores de Orquestas Latinoamericanas, que auspició la Organización de Estados Americanos y que se realizó en Caracas, Venezuela. Durante el mismo año dirigió, con Promúsica, de Viena, el Requiem de Mozart y la Misa de Stravinsky.

En 1992 fue director asistente en el montaje de la ópera 1492, de Antonio Braga que se estrenó en el Teatro Nacional de Santo Domingo, en octubre de ese año.  De 1993 a 1994, Fernando Geraldes fue director artístico del Coro Musici Europeae, de París.

En 1985 debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, actuación que le valió el premio El Dorado en la categoría de revelación del año. En 1991 y 1992 volvió a presentarse al frente de la insitución como director invitado y en el año 1996 fue nombrado en el cargo de director asociado. Desde el año 1997 es profesor en el Conservatorio Nacional de Música y director de la orquesta de ese centro de estudios musicales.

El Maestro Geraldes dirigió como invitado varios conciertos con el Coro Nacional de la República Dominicana, institución en la cual fue nombrado director titular en el año 1998.

En México, Estados Unidos y Francia ha sido merecedor de varias condecoraciones, entre ellas la que recibió el 14 de julio de 1998 por sus servicios artísticos a la comunidad. En esa ocasión le fue otorgado en Francia el título de Ciudadano de Honor de la Ciudad de Montlhery.

En 1998 representó el papel de Gastón (tenor) en la ópera La Traviata, de Verdi, que se escenificó en el Teatro Nacional de Santo Domingo, bajo la dirección del Maestro Carlos Piantini.

MARÍA DE FÁTIMA GERALDES

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María de Fátima Geraldes Siragusa nació el 7 de mayo de 1953. Fue en su propio hogar y a través de las enseñanzas de su madre, la pianista Mary Siragusa, que tomó contacto con el mundo de la música, cuando apenas tenía cinco años de edad. Luego cursó estudios en la Escuela Elemental y los continuó en el Conservatorio, institución en la cual estudió con el Maestro Manuel Rueda en los Cursos Superiores y obtuvo el profesorado en piano.

Concluidos sus estudios al más alto nivel que se ofrece en el país, viajó a Europa para hacer algunos cursos de post-grado. En 1973, en Florencia, tomó clases en la Escuela de Bellas Artes. En 1976 se trasladó a Viena, donde realizó estudios de piano y acompañamiento vocal en la Academia de Música y en 1979, en el Conservatorio de la ciudad, obtuvo el diploma en Acompañamiento Vocal.

Desde su debut como pianista ante el público dominicano, el 25 de junio de 1971, en la Biblioteca Nacional de Santo Domingo, María de Fátima Geraldes ha desarrollado una brillante carrera. Con la Orquesta Sinfónica Nacional ha interpretado obras de Beethoven, Mendelssohn, Ravel y Rachamaninoff. Como pianista acompañante de los Cantantes Líricos de Bellas Artes ha recorrido todo el país y en 1983 tradujo al castellano el oratorio La creación, de Haydn, y en 1985 la ópera Fidelio, de Beethoven.

Desde 1988 ha sido, junto con la soprano Ivonne Haza, Embajadora Cultural de la República Dominicana y ha representado al país en eventos de gran prestigio a nivel internacional, entre ellos el XVI Festival Cervantino en México, la VIII Cátedra de las Américas, en el Teatro de la Villa de Madrid, España, y el I Encuentro de la Canción Iberoamericana de la Universidad de Cassino, en Italia. En 1989 se presentó, a solicitud de la embajada dominicana, en el Teatro Nacional de San José, Costa Rica, en un concierto al que asistió Oscar Arias,  entonces presidente de la República centroamericana.

En 1995 grabó su primer disco compacto, que incluyó veinte obras para piano solo de Bullumba Landestoy y en 1997 presentó su segundo registro con otras veinte piezas, esta vez de Julio Alberto Hernández.

Ha sido profesora de Acompañamiento y Música de Cámara del Conservatorio Nacional de Música y también pianista del Ballet Clásico Nacional de la República Dominicana.

JACINTO GIMBERNARD

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Jacinto Carlos Gimbernard Pellerano nació en Santo Domingo, el 17 de septiembre de 1931, y a la edad de 6 años comenzó sus estudios musicales con el profesor alemán Willy Kleimberg, los que continuó después con el dominicano Ernesto Leroux y el italiano Danilo Belardinelli, aunque siempre se mantuvo bajo la supervisión de su padre, Bienvernido Gimbernard, hombre versado en las artes por tradición familiar.

Poco antes de cumplir los trece años de edad, Jacinto fue admitido en la Orquesta Sinfónica Nacional, donde ocupó un puesto en los segundos violines. En esa sección alcanzó a desempeñarse en el atril principal y poco después fue promovido a los primeros violines. Finalmente ocupó la posición de concertino, plaza en la que se desempeñó por más de treinta años.

Al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional ha actuado como solista e interpretado los conciertos de Lalo, Glazunov, La Rosa, Mozart, Tchaikovsky, Beethoven, Bach y Max Bruch. También lo ha hecho con disímiles agrupaciones de cámara. Su presencia como solista fue requerida en la inauguración del Auditorio del Palacio de Bellas Artes, ocasión en la que interpretó el Concierto en re para violín y orquesta, de Beethoven. También en otro memorable evento, la inauguración del Teatro Nacional, el Maestro Gimbernard fue invitado para presentarse como solista. En aquella oportunidad interpretó el Poema de Ernest Chousson para violín y orquesta. En 1980 el Maestro Gimbernard fue nombrado en el cargo de director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, función en la que se desempeñó hasta 1984.

Sus presentaciones se han extendido más allá de las fronteras dominicanas. Francia, Alemania, Estados Unidos, Puerto Rico y El Salvador han sido algunos de los países donde ha actuado como solista o director.

Durante años hizo los comentarios didácticos acerca de las obras musicales para la emisora Clásica Radio. También ha realizado una ardua labor pedagógica, tanto en el Conservatorio Nacional de Música, como en el campo de la historiografía. Su Historia de Santo Domingo se mantuvo como texto para la escuela secundaria durante años en la República Dominicana.

VICENTE GRISOLÍA

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Vicente Grisolía Poloney nació en Puerto Plata, el día 5 del mes de septiembre de 1924. A muy temprana edad comenzó sus estudios musicales y fueron sus profesores Alicia Menard y Enriqueta Zafra. Emigrado a la capital del país, continuó enriqueciendo sus conocimientos pianísticos en el Conservartorio Nacional de Música, con la profesora Paula Marx de Abraham, quien le preparó para que poco después, en Roma, Italia, tomara clases con el profesor alemán Arnaldi. El camino del aprendizaje y la práctica musical le llevaron luego a New York, para perfeccionar sus conocimientos, y allí fue pupilo de Madame Hedwig Rosenthal. En aquella misma ciudad se presentó como solista en el Carnegie Recital Hall y en la sala Stenway. Luego sus presentaciones se extendieron a Puerto Rico, donde se presentó en un canal de televisión y en la Universidad de Mayagüez.

Se ha presentado como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional y en esas ocasiones ha interpretado obras de Chopin, Lizt y Beethoven. Por muchos años, junto al violinista Jacinto Gimbernard, presentó el programa televisivo Música de los Grandes Maestros.

El Maestro Grisolía ha desempeñado el magisterio por muchos años en el Conservatorio Nacional de Música, donde ha sido mentor de varias generaciones de pianistas. También durante largo tiempo acompañó a los más destacados cantantes dominicanos y extranjeros que se presentaron en el país. Junto a Elila Mena formó, por cuatro años, un exitoso dúo que se ocupó fundamentalmente de divulgar la música de los compositores nacionales, lo que dejó para la posteridad, como fruto de aquel trabajo, un álbum dedicado a las obras de Luis Rivera.

El Maestro Grisolía falleció en Santo Domingo, el día 15 de junio de 2011.

JUAN LUIS GUERRA

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Juan Luis Guerra Seija nació en Santo Domingo, el 7 de junio 1957, y cursó sus primeros estudios de enseñanza general en los colegios de La Salle, Santa Teresita y San Juan Bautista. De aquellos estudios, el joven Juan Luis pasó a matricular en la Universidad Autónoma de Santo Domingo donde, después de concluir el colegio universitario, cursó el primer año en Filosofía y Letras. Pero aquel muchacho de guitarra en ristre, seguidor de la nueva canción lartinoamericana, oidor empedernido de Pablo Milanés, Silvio Rodriguez y Facundo Cabral, matriculó en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo y, por ese trillo de carreras tortuosas, inseguras y por lo general poco “lucrativas”, metió la cabeza.

De su país viajó a Boston, en los Estados Unidos, y estudió composición y arreglos musicales en el Berklee College. En el conservatorio musical de la misma ciudad engrosó sus conocimientos de armonía y arreglo.

En 1984 formó el grupo 4.40 y, junto a las excelentes voces de Roger Zayaz-Bazán, Maridalia Hernández y Mariela Mercado grabó sus primeros discos. Soplando fue el inicio de una larga lista de producciones que contiene Mudanza y acarreo, Mientras más lo pienso tú, Ojalá que llueva café. A finales del año 1990 vino Bachata rosa, y con este registro Juan Luis y su grupo se colocaron en el tope de la popularidad. Por él recibieron, en 1991, el Granmy en la categoría de Mejor Disco Tropical, galardón nunca antes alcanzado por un dominicano.

Millones de copias de esta producción fueron vendidas y, en sus presentaciones por todo el mundo, los locales eran abarrotados  por el público. En 1993 lanzó Juan Luis al mercado su sexto disco de larga duración, con el título Areíto. Después vendría Fogaraté, y en 1995, Grandes éxitos, una producción que recopila dieciocho de sus temas más populares hasta ese momento.

En 1998, luego de algunos años alejado de los estudios de grabaciones y los escenarios, enfrascado como estaba en echar adelante una estación de radio y un canal televisivo, volvió nuevamente Juan Luis al ruedo y, con iguales triunfos estruendosos, se volvió a colocar en los lugares cimeros de las listas de venta, gracias a la producción Ni es lo mismo ni es igual.

Su carrera ha sido reconocida en su patria, donde se le han otorgado varios galardones; entre ellos, El Soberano, máximo sitial de los premios Casandra; la Universidad Autónoma de Santo Domingo le hizo acreedor del Título de Profesor Honorífico y se le ha declarado Hijo Distingudo de su ciudad natal. Pero, además de todos estos triunfos y “por encima de cualquier razonamiento”, su obra está más allá de los éxitos temporales, su labor musical vive independientemente de los vaivenes de la moda y las manipulaciones mercantiles. Clavada en el centro mismo de la cultura dominicana, en el corazón de la cultura del continente americano, la labor musical de Juan Luis Guerra es el sitio al cual deberán volver las nuevas generaciones para reconocerse en sus esencias. Para reconocer cómo se es, en arte, un genuino representante de las raíces de su pueblo y, al mismo tiempo, el más distinguido, moderno y universal de los compositores.

IVONNE HAZA

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Ivonne Haza del Castillo nació en San Pedro de Macorís el día 25 del mes de diciembre del año 1938. Inició sus estudios musicales en Santo Domingo y fue al Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma, para perfeccionar sus conocimientos.

En tanto profesional del canto lírico, se ha destacado como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de los Maestros dominicanos Manuel Simó, Jacinto Gimbernard, Carlos Piantini, Rafael Villanueva, Julio de Windt, Manuel Marino Miniño, José Antonio Molina, y muchos otros. También ha sido invitado por los Maestros Roberto Caggiano, Carlos Chávez, Enrique García Asencio, Paul Engel y Robert Carter Austin.

La soprano Ivonne Haza posee un extenso repertorio, que incluye obras de Ravel, Villalobos, Lukas Foss, Ravelo, Brouwer, Marchena y otros. Se ha desempeñado con éxito en los roles principales de óperas como Cavallería Rusticana, Payasos, y las zarzuelas Luisa Fernanda, La leyenda del beso y El cafetal. Posee además un extenso repertorio de leaders, canciones y música operática. Con la orquesta de cámara Ars Nova, conducida por Francois Bahuaud, ha actuado en innumerables conciertos, con la presentación de programas de diversos géneros.

En los Estados Unidos ha actuado en las salas Avery Fisher y Alice Truly, del Lincoln Center; en el Antillian College, de Mayagüez, y en el auditorio de Bellas Artes, en San Juan, Puerto Rico. En Cuba actuó en las ciudades de Santiago de las Vegas, Holguín, Pinar del Río, y se presentó con gran éxito en la Sala Ernesto Lecuona, del Gran Teatro de La Habana.

Junto al pianista Manuel Rueda se presentó en el Festival Latinoamericano de las Artes, en San Juan, Puerto Rico, en Texcoco, México, y en el Teatro Nacional de Panamá. Representó por primera vez a la República Domincana en el Festival Cervantino, en 1988, en México, y lo hizo acompañada por la pianista María de Fátima Geraldes.

La soprano Ivonne Haza se ha presentado con éxito en muchos otros países, tanto en recitales como en conciertos sinfónicos y de cámara. Ha recibido muchas distinciones a lo largo de su carrera, entre las que están la Condecoración de la Orden de Duarte Sánchez y Mella en el Grado de Caballero, que le otorgó el Gobierno dominicano; el Reconocimiento al Mérito Cívico, por su labor cultural, galardón que le fue conferido por la Academia de Ciencias de la República Domincana. También el gobierno italiano la condecoró al otorgarle la Orden del Mérito en el Grado de Caballero.

Su labor en la difusión de la música dominicana ha sido notable, tanto dentro como fuera del país. En la confección de los programas presentados por ella las obras de sus coterráneos han tenido un lugar principal.

Se ha desempeñado como profesora por varios años en el Conservatorio Nacional de Música. Durante cinco años fue directora artística del Teatro Nacional. Ha sido además directora de los Cantantes Líricos de Bellas Artes.

En 1988 grabó tres discos compactos: Entrega, Joyas de Navidad, y Sueños, producciones que abarcan diferentes géneros musicales, lo que da una idea de la universalidad de su repertorio.

JULIO ALBERTO HERNÁNDEZ

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El 27 de septiembre de 1900 nació, en Santiago de los Caballeros, Julio Alberto Hernández Camejo, quien iba a ser el más longevo de todos los compositores dominicanos y uno de los más prolíficos durante todo el siglo XX.

A muy corta edad inició su estudios de música. Fueron sus primerso maestros Pedro Camejo, Ramón Emilio Peralta y José Oviedo, quienes le enseñaron solfeo, saxofón y piano, respectivamente. Ya en 1914 Julio Alberto era saxofonista de la Banda de Música de su pueblo natal y comenzaba a destacarse con el piano, instrumento este último al cual dedicaría mucho tiempo y con el que haría memorables trabajos.

Durante años fue el pianista acompañante más solicitado del país y compartió escenarios a través de su larga carrera con grandes figuras del canto y con virtuosos instrumentistas, entre ellos, Gabriel del Orbe, Pedro Echevarría Lazala, Antonio Paoli, Nidia Mieses, Emil Friedman y Carlos Piantini.

En 1922, junto a Luis Bonnelly (piano), Susano Polanco (tenor), Juan Francisco García (cornetín) y Luis Rivera (violín) integró un conjunto musical que se presentó con mucho éxito en Dajabón, Cabo Haitiano y Monte Cristi. En 1924 Julio Alberto partió hacia Cuba como parte de una compañía de variedades, la French-Imperio-Valentino, y fue en La Habana, con el Maestro español Pedro San Juan, a la sazón director titular de la Orquesta Filarmónica de aquella ciudad, con quien enriqueció sus ya valiosos conocimientos de armonía y composición.

A finales de la segunda década del siglo el Maestro Julio Alberto creó el cuadro artístico en el que se nuclearon algunos de los más destacados artistas de la época; entre ellos, Eduardo Brito, Catalina Jaquez y Miguel Angel Jiménez.

Cuando en 1932 se fundó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, Hernández fue invitado a participar en el

nacimiento de aquella institución, que fuera génesis de todo el movimiento sinfónico que se desarrollaría a través de la centuria. El 19 de diciembre de 1933 fue el Maestro Julio quien dirigió uno de los primeros conciertos de aquella recién surgida institución, ejecutando, por primera vez en el país, un programa en el que se interpertó una obra completa, en este caso el concierto de Camille Saint-Saens para violonchelo y orquesta, en el que actuó como solista el intérprete ruso Bugomil Sykora.  En años sucesivos la carrera del excepcional músico se siguió expandiendo y llegó a ser solicitado como director de radio HIN; director de la emisora HI9N, de Santiago; director de la Orquesta Sinfónica de la Compañía Anónima Tabacalera; y director de la Escuela Elemental de Música de Santiago de los Caballeros.

En 1954, durante la celebración de la XII Semana Aniversaria de la Voz Dominicana, fue estrenada por radio y televisión su zarzuela La bruta de la loma, la cual tuvo en los roles principales a Elenita Santos y a Gerónimo Pellerano.

Extenso es el catálogo de sus obras, que abarcan diversos géneros y que son parte de lo más genuino del arte musical dominicano. Al respecto, el acusioso musicógrafo Arístides Incháustegui ha escrito: “Como compositor, Julio Alberto Hernandez, es un exquisito miniaturista que ha sabido utilizar sabiamente las raíces de nuestro folklore, dejando en su obra la fijación de los ritmos criollos dominicanos”.

Su valiosa labor en todos los campos de la música y su ejemplar conducta humana le fueron reconocidas en múltiples ocasiones. En 1966 recibió del Gobierno dominicano la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el Grado de Oficial y la Universidad Autónoma de Santo Domingo lo declaró en 1977 Profesor Honorario de la Facultad de Humanidades, entre otras muchas condecoraciones.

El 2 de abril de 1999, Viernes Santo, dejó de existir la insigne figura del artista Julio Alberto Hernández Camejo, que nos legó su extensa y valiosa obra, ya parte indiscutible de la cultura dominicana.

MARIDALIA HERNÁNDEZ

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Maridalia Hernández Morel nació el 19 de agosto de 1959 en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Inició sus estudios musicales a la edad de diez años, en el liceo José Oviedo García, de su ciudad natal y los continuó más tarde en la Academia Dominicana de Música, donde obtuvo el título de Profesora. En el Conservatorio Nacional de Música realizó estudios complementarios de violonchelo y canto lírico. Fue por esos años cuando se presentó la joven Maridalia en el II Concurso Nacional de Estudiantes de Música, en el cual resultó ganadora del primer premio en el nivel superior de piano.

En 1981, en el espectáculo Sonido para una Imagen, que produjo el arreglista Luis José Mella para el Teatro Nacional, debutó como cantante Maridalia Hernández y fue tal la acogida que a partir de ese momento quedó vinculada al mundo del espectáculo y la canción. Durante ese mismo año de 1881 se presentó en conciertos de rock y jazz bajo la dirección del Maestro Manuel Tejada. Al año siguiente, en la puesta en escena de la ópera rock Jesucrito Super Estrella, que se hiciera en el Teatro Nacional, Maridalia interpretó con gran profesionalismo el papel de María Magdalena. Unos meses más tarde, hizo su primer recital en el auditorio del Palacio de Bellas Artes, al que tituló Con y sin Nostalgia.  En 1983, junto a Juan Luis Guerra, fundó el grupo 4.40, al cual estuvo vinculada por cuatro años.

En 1984 se presentó junto a Camilo Sesto en la República Dominicana y fue tal su desempeño, que resultó invitada a participar con el artista en su concierto del Teatro de Bellas Artes, en Puerto Rico.

En el Festival de Viña del Mar, Chile, en el año 1986, con la canción Para quererte, de la autoría de Manuel Tejada y José Antonio Rodríguez, Maridalia se alzó con el primer lugar. Posteriormente realizó el espectáculo Para quererte... Maridalia, que fue largamente ovacionado por el público dominicano. Ese mismo año le fueron otorgados los premios El Dorado, Casandra y el Soberano, con los que se premiaba su altísimia calidad como vocalista, productora e intérprete.

En 1987 fue galardonada como joven sobresaliente con el supremo de plata por los Jaycees 72, inc. Fue en ese mismo año que compartió el escenario del Teatro Nacional de Santo Domingo con el cantante Alberto Cortés, ocasión esta en la que Maridalia interpretó la canción Una, pieza que compuso el artista argentino especialmente para ella.

En 1988 fue invitada especial del brillante pianista Michael Camilo en el Festival de Jazz de Madrid y en 1989 fue ganadora del tercer lugar, con la canción Te ofrezco, de Juan Luis Guerra, en el Festival OTI. En 1992 fue reconocida por los premios Aplausos 92 en Miami. En 1994 fue premiada en la XXVII entrega anual de los premios ACE, de la ciudad de New York, y en 1995 participó en el especial para la televisión Un solo pueblo, que realizó el Banco Popular de Puerto Rico.

Maridalia Hernández Morel, quien tiene en su haber la producción de cinco discos de larga duración, fue invitada por el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba a tomar parte en el album titulado Antiguo, que produjo en 1996 el destacado artista antillano residente en los Estados Unidos.

RAFAEL IGNACIO

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El 15 de junio de 1897 nació Rafael Ignacio en San Francisco de Macorís y, cuando apenas contaba con 10 años, ya formaba parte de una banda infantil que el ayuntamiento de su pueblo natal había fundado por aquellas primeras décadas del siglo. Fueron sus profesores de entonces el padre Requena, quien funjía como director de la pequeña agrupación y le enseñó las primeras lecciones de solfeo y cornetín, y Luis Betances, quien lo inició en el conocimiento del contrabajo. Con esos conocimientos se sumó a los miembros de la Orquesta Filarmónica Beethoven, también en su pueblo natal.

Emigrado a la capital, integró la Banda Municipal que entonces dirigía el Maestro José de Jesús Ravelo; fue en esta institución donde se desempeñó como tubista, instrumento que había aprendido de modo autodidacta. Años después integró la Banda del Ejército Nacional, primero como subdirector y luego como titular de esa importante institución.

Al fundarse en 1932 la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo ocupó un atril en ella y, cuando en 1941 quedó integrada la Orquesta Sinfónica Nacional, también el insigne Maestro Ignacio fue convocado a formar parte de aquel grupo de pioneros.

Su labor como músico y pedagogo se extendió a otras ciudades del país, así es que en Azua dirigió una academia de música, la banda municipal y creó su orquesta de bailes; en Santiago de los Caballeros fue director de la banda militar, con la que llegó a interpretar un repertorio de altos requerimientos técnicos, con obras tales como la Sinfonía militar, de Haydn, y Los preludios, de Lizt, entre otras.

Su labor en los géneros más apegados al arte musical popular fue de gran importancia , puesto que con sus conocimientos pudo componer y arreglar piezas bailables y folklóricas con instrumentaciones más complejas, con armonías más avanzadas, lo que dio nueva vida a títulos como Todas las mujeres tienen mala maña y creó merengues como Vironay, con nuevos aires y medios sonoros distintos.

La Suite folklórica fue su obra de mayor envergadura. Escrita primero para banda y reorquestada luego para orquesta sinfónica, está basada en temas surgidos de las raíces mismas del cantar dominicano.

Escribió también Fantasía sinfónica, obra en la que se vuelve a elaborar los temas populares de la música dominicana. Compuso mucha música bailable, entre la que se cuentan valses, polkas y merengues.

Rafael Ignacio murió en 1984, en la ciudad de Santo Domingo.

ARÍSTIDES INCHÁUSTEGUI

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Arístides Incháustegui Reynoso nació en Santo Domingo el 3 de mayo de 1938 y, guiado por Rafael Bello Peguero, organista de la antigua iglesia de los Dominicos, dio sus primeros pasos en la música. En 1953 ingresó en el Conservatorio Nacional, donde tomó clases de canto con la profesora austríaca Dora Martén. Tres años más tarde hizo su debut como solista en el auditorio del palacio de Bellas Artes, ocasión en la que interpretó la parte del tenor en el Requiem de Fauré.

Fue miembro fundador del Coro Nacional, institución en la que actuó como solista en repetidas oportunidades. A finales de los años cincuenta, el Maestro Arístides Incháustegui incursionó con gran éxito en los géneros más populares de la canción y se presentó en centros nocturnos, teatros, radio, televisión y se dio a conocer con un exitoso repertorio, sobre todo a través de la Voz Dominicana. Este período culminó en 1962 cuando, radicado en el extranjero, participó en importantes espectáculos, que le llevaron por varias ciudades de Canadá, Puerto Rico y los Estados Unidos.

De 1963 a 1970 realizó estudios de técnica vocal en New York, con los profesores Giulio Gary, Tina Paggi, Cornelius Read y Eugene Morgan. También estudió movimiento escénico con Frank Corsaro, Anthony Amato y David Lloyd.

En 1973 fundó y dirigió en Santo Domingo la Ópera Dominicana y en 1980 fue el primer director de los Cantantes Líricos de Bellas Artes.

El repertorio de Arístides Incháustegui, que está integrado por oratorios, óperas, leaders y canciones populares, ha sido escuchado en los más importantes escenarios de la República Dominicana, Estados Unidos, Cuba, Francia, México y Puerto Rico. En esa trayectoria, ha dedicado más de 50 programas a la música de su país, y dejó grabados durante los años 1983 y 1985 tres álbumes que recogen gran número de piezas vernáculas.

Su talento y entrega al arte musical lo han llevado a recorrer los laboriosos caminos de la musicología, la musicografía y la didáctica, con lo que ha entregado al público lector y a los estudiosos del tema gran cantidad de textos sobre música y músicos, fundamentalmente dominicanos. Su labor, tanto en las páginas de la prensa escrita como en la pequeña pantalla, ha sido encomiable y sirve de fundamento a muchas de las investigaciones que se han realizado sobre la música de Quisqueya. Entre otras, deben desacarse las investigaciones que llevó a cabo durante los años 1973 al 1975, cuando publicó, bajo el rótulo de Conozca nuestra música, gran cantidad de artículos en el Listín Diario y el programa radial Música de los clásicos, que mantuvo en el aire por casi veinte años.

Graduado en Historia, mención en Estudios Dominicanos, el Maestro Incháustegui ha realizado valiosos trabajos, entre los que se cuentan Cronología del Altar de la Patria y Parque Independencia y Apuntes para la historia del Himno Nacional.

MANUEL JIMÉNEZ

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Manuel de Jesús Jiménez Ortega nació el 15 de octubre de 1952, en el paraje conocido como Rincón Los Hato, de la sección Sabana Grande, municipio Cotuí, en la provincia Sánchez Ramírez. Emigrado a Santo Domingo, en 1977 matriculó en la Academia Dominicana de Música donde tomó clases de flauta y guitarra.

En 1985 ofreció su primer concierto y produjo su primer disco de larga duración, con lo que empezó a ser conocido ampliamente por el público. Desde entonces muchos han sido los intérpretes de las creaciones de Manuel Jiménez; entre ellos, Maridalia Hernández, Wilfrido Vargas, Guadalupe Pineda, Miriam Cruz, Ana Belén y Julio Iglesias. Temas como Quien no sabe de amor, Macho Pérez, Con agua de sal y Derroche han dado la vuelta al mundo en las más diversas voces. Esta última pieza fue utilizada como tema del filme argentino Caballos desbocados, y en el continente asiático obtuvo tal aceptación que fue traducida al cantonés.

En 1990 Manuel Jiménez fue galardonado con un Casandra en el renglón de Cantante del Año, y en 1992 recibió el mismo premio en el rubro Autor del Año. En 1994 volvió a ser reconocido por los premios Casandra, esta vez, como Cantante, Autor y Compositor del Año. Además, en esta misma edición ganó la estatuilla del Mejor Merengue del Año.

En 1994 el tema Con agua de sal, de Jiménez, representó a la República Dominicana en el Festival OTI de la canción, esta vez en la interpretación de Miriam Cruz. Al año siguiente, fue el propio autor quien, con su pieza Un solar en la luna, representó al país en el mismo certamen.

Manuel Jiménez ha grabado los discos de larga duración titulados Coplas al viento y al hombre, Cosecha de manos, Ochún, El amor de los poetas, Dolores, Princesa Heredia  y La vida.

LUIS KALAF

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Luis Kalaf Pérez nació el 11 de octubre de 1916 en el poblado de Pimentel. Siendo muy joven, debió iniciarse en el aprendizaje del oficio de carpintero, junto con el cual le fue surgiendo la vocación por la guitarra y la canción. Con tales aptitudes, el novel creador externó sus primeras melodías de manera autodidacta, se dice que en un rudimentario instrumento fabricado con sus propias manos. Su procedencia humilde y las raquíticas ganancias que producía su modesto empleo no le permiteron mayores estudios.

Durante la década del treinta, su familia emigró a Bonao, donde Luis iba a formar su primer conjunto musical, integrado por Francisco Aquino y Luis Kalaf en las guitarras, Cerón en el bongó y Colás en las maracas. El conjunto se popularizó en toda la región y constituyó el primer paso de una larga carrera musical. Otros conjuntos integraría y muchas piezas de los más variados géneros de la música popular dominicana saldrían de su pluma para recorrer el mundo en las voces de artistas de todas las latitudes. Títulos como Aunque me cueste la vida, Yo tengo un lío, La empalizá, y Acuérdate de mí son algunas de las que reconocidas figuras (como Oscar de León, Alberto Beltrán, Pedro Infante, Libertad Lamarque, Los Compadres o la Sonora Matancera) pasearon por el orbe e inmortalizaron al trovador Luis Kalaf, quien todavía en el año 1999 y con ochenta y tres años de edad, andaba repartiendo sus canciones en actuaciones memorables.

BULLUMBA LANDESTOY

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Rafael Landestoy nació en la Romana en 1925. Cuando apenas había cumplido los veinte años de edad inició su vida profesional como pianista de La Voz del Yuna, que por entonces estaba localizada en el poblado de Bonao. En 1946, la planta radiodifusora se trasladó hacia Santo Domingo y allá fue el músico y compositor a continuar sus labores. En la década del cincuenta Bullumba decidió cancelar su contrato con La Voz del Yuna para ir a radicarse al extranjero, donde se dio a conocer rápidamente en el mundo de la canción, el espectáculo y las grabaciones discográficas. Las más connotadas figuras del acetato reclamaban entonces sus composiciones y Daniel Santos, Toña la Negra, Panchito Riset y Alberto Beltrán, entre otros muchos, colocaban las composiciones de Landestoy en la preferencia del público. Títulos como Pesar, Sin necesidad, Carita de ángel y Yo soy mulata se establecieron en las listas de éxitos de todo el continente americano y llevaron la música del genial dominicano al cine, la radio, la televisión y el espectáculo.

Su obra también abarca géneros de la llamada música culta, muestra de lo cual es la selección de piezas para piano que María de Fátima Geraldes grabó en un disco compacto en enero de 1995. Este registro contiene obras de muy alta calidad desde el punto de vista musical, que constituyen un hito en la música popular dominicana.

NINÓN LAPEIRETTA

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Nacida en Santo Domingo, el 4 de enero de 1907, Ninón Lapeiretta llegaría a convertirse en una de las compositoras más relevantes y olvidadas de la llamada música culta durante el siglo XX domincano.

Desde muy pequeña aparecieron en aquella niña las inquietudes propias de los que nacen con la predisposición hacia las artes. Por el empuje de sus prematuros deseos fue aceptada, casi sin la edad requerida, en el Liceo Musical que estaba a cargo de don José de Jesús Ravelo. Ya con anterioridad, y cuando apenas sabía pronunciar bien las palabras, Ninón había tomado clases de piano con las maestras Graciela Abréu y Dolores Alardo.

Por la década del cuarenta, Ninón y un grupo de músicos dominicanos tuvieron en el maestro español Enrique Casal Chapí una guía cierta para emprender el camino de la composición musical sobre las bases de la sólida tradición europea. Abandonando el empirísmo que hasta esa fecha envolvía a casi todos los creadores, Ninón Lapeiretta se adentró en el estudio de la armonía, la composición y la orquestación. Elevó a tales cimas sus conocimientos que en 1941 compuso su obra Suite arcaica. Escrita para cuarteto de cuerdas, una de las agrupaciones más difíciles de dominar en cuanto a sonoridades, fue muy celebrada en Europa por la crítica especializada de la época.

En 1944 la obra resultó seleccionada por la BBC de Londres para ser interpretada por el entonces conocidísimo cuarteto Blech en la conmemoración que la radio británica hizo por el centenario de la independencia dominicana. La pieza, que consta de cuatro movimientos, fue grabada entonces y quedó plasmada para la posteridad. La obra fue reconocida como de una excelente factura y muy bien ubicada en la estética vanguardista, contentiva de algunos motivos folklóricos dominicanos elegantemente elaborados.

También sobresalen en su catálogo los dos Caprichos para instrumentos de viento, la obra para voz y orquesta Abominación de la espera, la Obertura jocosa y el Preludio pastoral. En 1963, con la Suite de danzas, obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de Música.

La compositora Ninón Lapeiretta fundó en 1945 la Sociedad Dominicana de Conciertos INTARIN, dedicada al intercambio artístico internacional. La organización consiguió que destacadas figuras del arte musical llegaran a presentarse en el país. También en su interés por la divulgación de las artes en la República Dominicana, la compositora se mantuvo por décadas al frente de Pro-Arte, una institución que aportó mucho al desarrollo musical de Santo Domingo.

En 1989 dejó de existir la insigne artista.

FRANK LENDOR

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Francisco Antonio Lendor Sanabia nació en Santo Domingo el 4 de octubre de 1939. Pertenece al grupo de cantores dominicanos que en 1955 tomaron parte en la fundación del Coro Nacional, al cual ha pertenecido por varias décadas. Ha fungido también como solista de esa agrupación, con la que se ha presentado en innumerables oportunidades. Ha sido también integrante del grupo de Cantantes Líricos de la Secretaría de Educación desde 1978.

A través de su larga y fructífera carrera ha encarnado diversos personajes en las representaciones de óperas que se han realizado en el páís; entre ellas, son dignas de mención el Duque Angelotti, en Tosca; el Zuñiga, en Carmen; Bongo, en Butterfly, y Monte, en Rigoletto.

Como solista, se ha presentado en varias oportunidades con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, con la cual ha interpretado, entre otras, la Novena Sinfonía, de Beethoven (1991), y formado parte del elenco de las Noches de Ópera, espectáculos, estos últimos, que fueron efectuados en el auditorio de Bellas Artes (1985). 

El cantante Frank Lendor es además Doctor en Derecho, periodista, locutor y se graduó del Conservatorio Nacional de Música en 1972.

JUAN LOCKWARD

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Juan Antonio Lockward Stamers nació en Puerto Plata el 24 de julio de 1915. De joven se involucró con los trovadores que en su pueblo natal solían tocar guitarra y cantar serenatas; allí, muy pronto su talento fue descollando. Para el año de 1934 se mudó a Santiago de los Caballeros, donde a instancias de un amigo suyo viajó a Puerto Rico para presentarse ante el público de la vecina isla. Al año siguiente actuó en la emisora de radio HIN, de Santo Domingo, donde hizo algunas grabaciones.

En los cincuenta, junto a Teté Marcial, grabó para el sello de Luis Alberti la canción Dulce amanecer, de Diógenes Silva. Por los sesenta, Lockward apareció por vez primera como solista y dejó grabada su voz y sus canciones en un disco de larga duración donde contó con el acompañamiento de las guitarras de Emilio Carbuccia y Fernando Gautreaux.

Su catálogo de canciones es extensísimo y de él podemos mencionar algunos títulos que alcanzaron gran renombre: La india soberbia, Idilio, Dilema, Golondrina viajera, Santiago, Tiempo perdido, Yo soy de la costa norte  y muchas otras piezas, todas ellas interpretadas por inspiradas voces de nuestra América, como las de Luis Vázquez, Eladio Peguero, Rafael Martínez, Guarionex Aquino, Rafael Colón, Fausto Rey, el trío Los Panchos o Niní Cáffaro.

El trovador murió el 24 de marzo de 2006.

LOPE BALAGUER

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Jesús Manuel López Balaguer nació el 22 de agosto de 1925 en Santiago de los Caballeros, ciudad en la cual debutó cuando apenas era un adolescente.

A mediados de la década del cuarenta la emisora radial La Voz del Yuna le extendió un contrato y comenzó López Balaguer sus actuaciones de manera regular junto a la Super Orquesta San José. Su popularidad fue creciendo cada vez más y su presencia era requerida muy a menudo en los escenarios nacionales e internacionales, por lo que apereció junto a reconocidas figuras que llegaban a actuar en el país. Así, se le vio junto a Eva Garza y Felipe Gil cuando en abril de 1945 realizaron una gira por todo el país. En el espectáculo, que contó con el acompañamiento de la Super Orquesta San José, el joven Manuel López se destacaba y era un estrella entre las estrellas.

Cuando ya era conocido y respetado por el público nacional, acaparaba en todos los escenarios largas ovaciones y ya había sido proclamado como El tenor de la juventud por la revista Hill, en agosto de 1945, José Manuel López Balaguer decidió viajar a Cuba, plaza por entonces de vital importancia para los artistas del espectáculo. Allá, cantó y triunfó. Fue entonces que se convirtió en Lope Balaguer, su nombre artístico. De Cuba partió hacia Puerto Rico, donde grabó con Luis Benjamín un disco de larga duración. Su triunfo en las Antillas mayores había sido rotundo.

Cuando regresó a la patria fue contratado como artista exclusivo de La Voz del Yuna, donde su arte se fue expandiendo cada vez más y más lejos. En la década del cincuenta, Lope consiguió llevar a los primeros lugares de las listas de éxitos un sin número de piezas, entre las cuales se cuantan Nunca te lo he dicho, de Papa Molina; Ni pie ni pisá, de Luis Kalaf; Arenas del desierto, de Hector Cabral y Rafael Colón. Por la década del setenta, sus triunfos no habían disminuido y se le oía cantar Sígueme, del Dr. Manuel Troncoso y Entonces me casaré por ti, de Rafael Solano. En los ochenta triunfó con Un día inolvidable, de Pedro Vilar y en las últimas décadas del siglo el Tenor de la Juventud aún era escuchado con agrado por varias generaciones. Números como De carne o hierro, de Fernando Arias, han gozado de gran popularidad durante más de medio siglo. La voz de Lope Balaguer ha vibrado por todos estos años desde la República Dominicanay se ha hecho escuchar por los más diversos públicos amantes de la canción y el bolero. Su encanto al decir, su timbre limpio y de buen tono han dado al cancionero latinoamericano realce y permanencia.

JOSÉ LORA

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José de Jesús Lora Reyes nació en Puerto Plata el día 25 de diciembre del año 1923. A los siete años de edad comenzó a estudiar violín con el Maestro Alberto Zeller, en su ciudad natal, y cinco años después pasó a recibir clases de violín y armonía musical con el Maestro puertorriqueño José M. Rodríguez Arresón, a través de quien obtuvo una beca para continuar estudios de violín en Colombia con el Maestro Laredo, gran concertista de la época; pero dicha beca no pudo ser disfrutada por Lora dada su corta edad. Poco después continuó sus estudios con el virtuoso violinista dominicano Gabriel del Orbe. A los trece años de edad tocó su primer concierto en público, en la ciudad de Puerto Plata, y estuvo acompañado al piano por el Maestro Vicente Grisolía.


En 1943 ingresó en la Orquesta Sinfónica Nacional y formó parte de los maestros fundadores de dicha institución, la que entonces dirigía el Maestro español Casal Chapí. En 1945 le fue otorgada una licencia sin sueldo en la prestigiosa institución musical para que se desempeñara como violinista de la orquesta de La Voz del Yuna, que había sido inaugurada en Bonao. Cuando la emisora radial trasladó sus instalaciones para la ciudad de Santo Domingo, pudo compartir sus labores en ambas empresas.


Durante 19 años se desempeñó como violín primero de la Super Orquesa San José, en los tiempos que esta fue dirigida por los Maestros Julio Gutiérrez, Avelino Muñoz, Luis Rivera y Papa Molina. Fue también primer violín de la Orquesta Ravelo y de la Orquesta de Tangos de los Maestros Leo Cortez y Angel Bussi. En el año 1960 fue Director de la Orquesta de Cuerdas de la emisora radial del Gobierno HIX, la cual tenía como cantante al tenor dominicano Salvador Martí Otero. Por casi diez años fue profesor de violín y teoría musical del Conservatorio Nacional de Música, y en 1960 tuvo la oportunicad de colaborar con miembros de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección del Maestro Pablo Casals. Fue por esa época que el Maestro Pepito Figueroa le ofreció la plaza de primer violín de la Orquesta del Radio City Music Hall, empleo que, por cuestiones personales, el Maestro Lora no aceptó.


El profesor José Lora Reyes fue concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional por espacio de cinco años, cargo que desempeñó hasta 1979, cuando fue jubilado. Sin embargo, esa jubilación quedó cancelada a solicitud del entonces director titular de la institución, el Maestro Carlos Piantini, y no se ha hecho efectiva aún. El Maestro Lora ha venido prestando sus servicios en la Orquesta Sinfónica Nacional desde hace cincuenta y seis años, lo que le convierte en el músico que ha permanecido durante más años ininterrumpidamente en una agrupación musical dominicana.      


José Lora se ha desempeñado también desde muy joven como luthier, y es prácticamente la única persona que en la República Dominicana se ha ocupado de aprender, de manera autodidacta, ese oficio.

 

Después de una larga carrera como violinista, el Maestro falleció en la ciudad de Santo Domingo el día 3 de mayo de 2013. El último concierto en el que participó fue en el Concierto de Semana Santa en la Catedral de Santo Domingo, el viérnes 29 de marzo, integrando la orquesta del Coro de la Catedral.  

 

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ÑICO LORA

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Francisco Antonio Lora Cabrera nació en Maizal, provincia de Santiago, en el año de 1880 y fue durante toda

su vida uno de los grandes proveedores de esos ritmos y melodías anónimas que se van guardando como acervo cultural de las naciones. Hombre inculto en teoría musical, alcanzó un alto grado de comprensión del oficio de la creación y fue haciendo piezas en las que aparecen lo más íntimo del ser nacional dominicano. Diluidas muchas de ellas en el entorno sonoro, inasibles, perdurables, sin registros siquiera, están en el tronco mismo de la música dominicana.

De sus obras reconocidas, se cuentan títulos como San Antonio, Tingo Talango, Eres la mujer más bella, Pedrito Chávez, San Francisco, y una larga lista que, resistiendo el paso de los años, permanecen en el ámbito musical dominicano.

Ñico Lora falleció en el pueblo de Navarrete, el 10 de abril de 1971.

 

MARGARITA LUNA GARCÍA

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Ana Margarita Luna García nació en Santiago de los Caballeros, el 31 de julio de 1921.

A la edad de 10 años comenzó sus estudios de música con Juan Francisco García, quien más adelante fue su profesor de piano. Graduada de Maestra de Piano en el Liceo Musical de Santo Domingo, cuando apenas era una adolescente, continuó sus estudios con los profesores Paul Marx y Manuel Rueda, con quienes tomó clases de cursos superiores de técnica e interpretación pianística. También asistió a clases de contrapunto, análisis y armonía con el Maestro Manuel Simó.

En 1953 fundó el Liceo Musical José Oviedo García, institución que dirigió durante diez años. A mediados de los sesenta viajó a los Estados Unidos donde tomó varios cursos de orquestación y composición con Hall Overtone. Fruto de tales estudios fue el cuarteto para cuerdas que más tarde ella transformó en tres preludios para cuerdas.

En 1969 Margarita Luna se graduó de composición en el país y presentó como obra de tesis la pieza Cambiantes, para cello y pequeña orquesta. Esta obra fue estrenada en el Palacio de Bellas Artes, el 5 de noviembre, y contó con la dirección del Maestro Manuel Simó.

En 1974 creó Parámetros, obra para quinteto de cuerdas y cinco intrumentos de viento, que constituyó una continuación de sus búsquedas tímbircas y rítmicas iniciadas con Cambiantes.

En el extenso catálogo aparecen también Fantasía, para violín y piano; tres canciones para soprano y clarinete; Diferencias, para cello, piano, clarinete y percusión; Abstracciones, para violín y piano. En 1971 se estrenó su obra Epitafio en el aire, para coro, orquesta sinfónica y narrador. Años después escribió Vigilia eterna, oratorio para solista, narrador, coro y orquesta.

Sus obras están marcadas por las tendencias vanguardistas que sacudieron el mundo de las artes durante el siglo XX. El dodecafonismo serial, el aleatorismo y el uso del cromatismo, unido a ciertos rasgos de la música nacional, merodean siempre en sus composiciones.

ENRIQUE DE MARCHENA

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Nació Enrique de Marchena Dujarric el 13 de octubre de 1908 en Santo Domingo, capital de la República Dominicana. Tomó sus primeras clases de piano a la edad de diez años con la profesora Flérida Nolasco. En el Liceo Musical que dirigía el Maestro José de Jesús Ravelo estudió solfeo y teoría.

Adolescente aún y siendo estudiante de música, Enrique se desempeñó como pianista en el cine Colón, donde amenizaba con el piano las películas silentes que allí se proyectaban. A los dieciséis años de edad compuso el vals que tituló Ella, primera obra salida de su pluma. Sin embargo, en el devenir de sus labor creadora fueron apareciendo otras piezas de calidad superior, por lo que al componer el Vals en Sol para piano, el propio Marchena consideró que era ese su verdadero punto de partida y catalogó esta obra con el Op. 1.

En 1929 obtuvo la Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Santo Domingo. En 1932, al fundarse la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, ocupó uno de sus atriles y se desempeñó como cornista, instrumento que aprendió a tocar de manera autodidacta. En 1937 fue uno de los principales miembros fundadores de la Sociedad Pro-Arte y, con su labor personal en los predios internacionales, consiguió que por las salas de concierto de la República Dominicana pasaran figuras de la talla de José Iturbi, Andrés Segovia y otras luminarias de la música de concierto de su época. Enrique de Marchena dejó un catálogo de más de noventa obras, entre ellas sus muy destacadas Debussyenne, Claro de Luna y Reverie para piano; el poema sinfónico Arco iris, obra que fue premiada en el Concurso de Música del Centenario de la República, en 1944; el Divertimento para cuerdas y arpa y el Concertino para flauta y orquesta.

En sus creaciones para voz son de enorme relevancia sus veintisiete Cancionres de Amor, doce de las cuales fueron puestas por el Maestro Marchena a consideración del jurado del Premio Nacional de Música José Reyes en 1979, lo que le valió el máximo galardón. Estos lauros los obtuvo nuevamente en 1982 con su suite concertante Hebraicum.

Toda su obra, principalmente a partir de 1929, está estructurada sobre los cánones estéticos del impresionismo musical; velada o explícitamente, su identificación con la obra de Claude Debussy es inequívoca.

Marchena Dujarric se desempeñó como diplomático en representación de su país en diferentes misiones; escribió textos de vital importancia, como Del areíto de Anacaona al poema folklórico (1942); fue profesor de Derecho y ejerció la crítica en el Listín Diario desde 1929 hasta el final de su vida.

El 25 de febrero de 1988, en la ciudad de Santo Domingo, el destacado músico, escritor y diplomático dejó de existir.

JOSEÍTO MATEO

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José Tamárez Mateo nació el 6 de abril de 1920 en el paraje de Juana Brava, cerca del poblado de San Isidro, jurisdicción del Distrito Nacional, en Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

Como casi todos los de su estirpe, aprendió a cantar y bailar desde muy temprana edad y su talento se fue expandiendo cada vez más, hasta lograr cumbres altísimas. Cantor del pueblo, supo recoger de sus raíces lo esencial y devolverlo con los ropajes de su música. Piezas como los merengues Madame Chuchú, Dame la visa, La cotorra de Rosa, La patrulla y muchísimas otras; más allá de los éxitos temporales, sus canciones han quedado en lo hondo de la cultura dominicana, donde Joseíto Mateo ha campeado como El Rey del Merengue.

En la década del cuarenta el binomio Héctor Díaz y Medardo Guzmán creó expresamente para Joseíto Mateo la pieza El negrito del batey, merengue con el cual el propio Mateo y Alberto Beltrán alcanzaron gran popularidad.

A mediados de la década de los cincuenta Mateo llegó a La Habana, Cuba, donde, recomendado por su paisano Alberto Beltrán, quien ya en 1954 era conocido en aquella ciudad como un gran vocalista, logró

incorporarse al vertiginoso mundo del espectáculo y las grabaciones que por entonces se movía en la capital de la mayor de las Antillas. Fue así que se vio a Mateo actuar con la Sonora Matancera en la C.M.Q., en centros nocturnos y la televisión, donde dio a conocer,  en aquel primer viaje, el bolero de Luis Kalaf Amor sin esperanza, que fue grabado por Celio González y la Sonora.

Terminado aquel primer ciclo, en el que Joseíto presentó sus credenciales ante el público de la entonces capital del espectáculo, volvió a la patria y poco tiempo después fue requerido por la disquera SEECO para que se sumara al elenco que en La Habana grabaría con la Sonora Matancera. Eran los años en los que los dominicanos, al igual que los cubanos unas décadas después, requerían de un permiso de salida para viajar al extranjero; entonces, tal documento le fue negado a Joseíto Mateo. Esto trajo como consecuencia que en La Habana, contratado el disco e incluso las piezas que estarían incluidas en el registro, se grabara un antológico acetato en el cual se incluyó el archiconocido merengue El negrito del batey, que por una "futileza" como la antes mencionada no se dio a conocer por su verdadero inspirador, Joseíto Mateo. Por suerte para la cultura musical de nuestros pueblos, le tocó asumir aquel contrato al no menos brillante artista dominicano Alberto Beltrán, quien fue entonces para el público cubano El negrito del batey. 

En 1962 Joseíto Mateo acaparó la atención con dos boleros: Eres todo, de R. Burgos, y Noche de angustia, de V. Cordero, ambos con el acompañamiento de la orquesta de Angel Bussi. También durante el mismo año puso su voz en el primer LP del Gran Combo de Puerto Rico.

La labor de José Tamárez Mateo se ha extendido durante medio siglo y ha llenado espacios en la cultura dominicana tan vastos y profundos que se hace, y se hará, imposible hablar de dominicanidad sin referirse a ella.

ENRIQUE MEJÍA ARREDONDO

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En una familia de músicos nació el 24 de diciembre de 1901, en la ciudad de Santo Domingo, Enrique Mejía Arredondo quien realizó sus primeros estudios musicales con su abuelo paterno, José María, y de piano con su propia madre. En lo sucesivo tomó clases con Américo Lugo Romero, quien lo tuvo como pupilo en  sus clases de piano; José de Jesús Ravelo, que le enseñó armonía; y con Willy Kleinberg, violinista austríaco radicado en el país, con quien profundizó en esos conocimientos. El español Enrique Casal Chapí le dio clases de orquestación y forma musical.

Para 1932, cuando se fundó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, Mejía Arredondo fue nombrado director de esa institución, y en 1941, al crearse la Orquesta Sinfónica Nacional, ocupó el cargo de subdirector. Siempre fue muy elogiado como conductor por su poder de comunicación con los músicos de las orquestas con las que trabajó. Sus movimientos claros y su musicalidad le permitieron obtener siempre buenos resultados artísticos.

Como compositor se inició desde muy temprana edad y, ya a los 16 años, componía canciones. Con su madurez como músico, su obra fue adquiriendo mayor complejidad y llegó a incluir dos sinfonías. La No. 1 fue elogiada por críticos tan exigentes como Adolfo Zalazar, quien la consideró como “una de las más notables en su género en Hispanoamérica”.

La obra fue dirigida por Casal Chapí el 24 de octubre de 1941, en el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional; poco después la Orquesta Sinfónica de la NBC, bajo la dirección de Franz Black, la estrenó en New York y el 21 de marzo de 1946, en el palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, el propio autor la estrenó en el país azteca.

Arredondo escribió también el poema musical Cuento nocturno, que fue estrenado en México por Julián Carrillo con la Orquesta Sinfónica de México; luego se tocó en Bogotá, donde los manuscritos desaparecieron. Son de su autoría, además, Pequeña suite para orquesta; el poema sinfónico Renacimiento y Dos evocaciones.

El 5 de febrero de 1951 falleció el insigne músico, compositor y director de orquesta.

ELILA MENA

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Elila Mena nació en Santo Domingo, el 7 de abril de 1918, y a muy temprana edad comenzó a estudiar piano con su padre, Luis Emilio Mena. En lo adelante sería alumna de otros conotados especialistas, como María Lamarche, Manuel Rueda y Nicolás Calderón, con quienes se destacó por sus dotes naturales para la interpretación del piano.

En 1931 obtuvo, en el Liceo Musical de Santo Domingo, el título de Profesora de Piano, cuando apenas tenía 13 años de edad. Desde entonces se desempeñó como solista y pedagoga. En el Conservatorio Nacional de Música fue profesora de piano; en la Escuela Elemantal impartió clases de solfeo y teoría y con la Orquesta

Sinfónica Nacional interpretó obras de Bach, Rachmaninoff, Tchaikovsky, Lizt y Rivera.

Su desempeño en la interpretación de música de cámara la llevó a ofrecer innumerables recitales unipersonales y conciertos en los que acompañó a destacados intérpretes. Se presentó con éxito en los Estados Unidos y en Puerto Rico y grabó dos discos; uno, Recuerdos de infancia, que contiene varias piezas de Luis E. Mena, y otro titulado Música de Luis Rivera, en el que tocó a dúo con Vicente Grisolía. En la ciudad de New York, el 7 de febrero de 1970, falleció Elila Mena, destacada pianista y profesora.

LUIS E. MENA

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Nació en Santo Domingo, el 12 de noviembre de 1895, y ya a los catorce años de edad tocaba el flautín en la banda que en el Colegio Santa Teresita dirigía don José de Jesús Ravelo. Un año después integró el Octeto del Casino de la Juventud, y el 29 de octubre de 1916 se graduó de profesor de flauta en el Liceo Musical. Además de la flauta, llegó a tocar el cello, el piano y el fagot.

Su primera obra musical data de 1913 y se titula La chaquetera Mignon Lucesita, una mazurca a la que luego cambió el nombre por el de Lucila. En 1926 ganó el primer premio en el Concurso por el Día de la Raza con un pasodoble titulado Alfonso XIII. En 1932, al fundarse la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, Luis Emilio Mena fue uno de sus fundadores como instrumentista. En dicha institución fue invitado varias veces a ocupar el podio, al igual que en las orquestas de la radio HIX, en 1934, y en la HIN, en 1936.

En 1934 sus obras Capricho impromtu e Invocación fueron conocidas en Filadelfia gracias a la propia gestión del autor, quien regularmente se ocupaba de enviar sus obras a otras latitudes. El 20 de noviembre de 1935 una emisora radial en la ciudad de New York, en los Estados Unidos, trasmitió un concierto que incluyó la obra Gugú, escrita para flauta y piano por el Maestro Luis Emilio. En aquella oportunidad actuó como solista el señor Jacob Nelson.

Del catálogo de obras compuestas por Luis Mena se destacan Romanza, obra para violín y orquesta; la suite Como un sueño, para flauta y piano; Fantasía española, para clarinete y orquesta; Sinfonía giocosa y Ecos de libertad.

El artista murió el 15 de noviembre de 1964, en la ciudad de Santo Domingo.

ANTONIO MESA

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En 1895, el 13 de junio,  nació en la calle Restauración, de la ciudad de Santo Domingo, quien se covertiría en el primer dominicano que dejó grabada su voz de tenor en un disco comercial. Antonio Mesa Bonc debió ocuparse desde muy pequeño en oficios diversos. Hijo de tablajero, no podía aspirar a más. Sin embargo, el vástago de Alejandro y Bruna descubrió sus virtudes y pronto su voz fue aplaudida.

Por la primera década de la centuria ya se conocía en los corrillos de los amantes de la bohemia, las serenatas y el canto a un trovador llamado Raudo Saldaña; aparentemente, fue este quien propició la aparición de Antonio ante el público dominicano. Los dos muchachos habían sido compañeros de trabajo y fue entonces que se estableció entre ellos una amistad que quedó sellada al unirse sus voces en un dúo que sólo la muerte pudo romper.

Durante los primeros años de la segunda década del siglo eran frecuentes las tertulias que el señor Gervasio Álvarez organizaba en su casa de la calle Arzobispo Meriño. Ese era el punto de reunión de destacadas figuras de la vida artística e intelectual de la época. Según aparece consignado por algunos autores, era frecuente en ellas la presencia del dúo Mesa-Redondo. Y fueron estos fogueos los que prepararon al tenor para que en 1915, cuando contaba con veinte años de edad, debutara profesionalmente en el teatro Independencia, donde tuvo el acompañamiento de la voz y la guitarra de su amigo Raudo Saldaña. Fue entonces que el dúo quedó consolidado y sus presentaciones ya no se detendrían más hasta que tres años después cuando, infectado por una gripe devastadora, el destacado trovador, amigo y compañero inseparable de Antonio, dejó de existir a los veinte años de edad.

En los primeros años de la década el veinte, Mesa emigró a los Estados Unidos. En New York, por entonces, daba sus primeros pasos el trío Borinquen, que integraban los puertorriqueños Rafael Hernández, Salvador Ithier y Manuel Canario Jiménez; este último, por razones que no viene a cuento, se separó del grupo y fue para sustituir esta falta que el tenor dominicano se integró al conjunto. Era el año 1925 y muy pronto Mesa sería conocido como El Jilguero de Quisqueya.

Al año siguiente el Trío Borinquen, con su nueva voz, fue contratado por la Columbia Phonograph Company y comenzó una serie de grabaciones en las que por primera vez aparecieron piezas del cancionero dominicano y los nombres de Luis Lockward, Salvador Sturla, Alberto Vazquez, Porfirio Golibart y otros comenzaron a recorrer el mundo impresos en los sellos y las carátulas de los acetatos. Fue también la primera vez que se le pagó a sus autores los derechos sobre las obras que aparecieron en aquellos registros discográficos.

Mesa integró el Trío Borinquen hasta 1931, después nada volvería a ser lo mismo; de regreso a la patria, su carrera fue desarrollándose tímidamente hasta que poco a poco se fue apagando. El 21 de mayo de 1949, durante una intervención quirúrgica que se le practicaba en el Hospital Padre Billini, el cantor expiró.

 

MANUEL MINIÑO

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Manuel Marino Miniño Marión-Landais nació el 2 de enero de 1930, en  el poblado de Baní, y a los nueve años de edad tomó sus primeras lecciones de solfeo y teoría con la profesora María Blanca Lamarche. Dos años después recibió algunas clases de violín con el Maestro Gabriel del Orbe. Con el director de orquesta Roberto Caggiano y con el Maestro Manuel Simó se adentró en el conocimiento de la armonía y en la Academia de Santa Cecilia, en Roma, mientras se desempeñaba en aquella ciudad como Primer Secretario de la Embajada de la República Dominicana, asistió a un curso de didáctica del contrapunto con el profesor Alfredo Ninno.

Como compositor, Miniño comenzó a destacarse en los años cincuenta. En 1958 obtuvo el primer premio nacional de composición con su obra Oración de la novia, que fue estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el propio autor y actuando como solista la contralto Ada Lugo Caamaño.

Al año siguiente compuso Requiem, dedicado a los mártires de Constanza, Maimón y Estero Hondo. En 1960 escribió Sinfonía masónica, que estrenó la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Manuel Simó, Concerto grosso y Concertante, esta última para once instrumentos, solistas y cuerdas.

En 1964 estrenó Suite de danzas españolas, y en noviembre del mismo año, la cantata Presencia del ángel, obra para soprano, barítono, tenor, coro y orquesta. En 1965 el Maestro Miniño compuso la suite sinfónica Patria, obra que estuvo dedicada a rememorar el conflicto armado acaecido en abril del mismo año en la República Dominicana.

Sunhara, el texto del Dr. Pompilio Brower, le sirvió de base al compositor Miniño para crear su poema dramático del mismo nombre. Para soprano, tenor, coro y orquesta, la obra fue estrenada en las voces de Ivonne Haza y Rafael Sánchez Cestero, con el Coro Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional, todos bajo la batuta del autor, en el auditorio del palacio de Bellas Artes, el día 18 de octubre de 1968. El 21 de enero de 1971, en el acto de inauguración de la basílica Nuestra Señora de la Altagracia, en Higuey, se interpretó una misa compuesta por Miniño. Estas son algunas de las más importantes obras musicales creadas por el Maestro, quien además compartió su vocación de compositor con la de pedagogo. En el Conservatortio Nacional de

Música fue profesor de armonía y escribió textos dedicados a la enseñanza de la música en los niveles primario y secundario. También fue director del Conservatorio Nacional de Música, director general de Bellas Artes y presidente del Instituto Duartiano.        

El 9 de septiembre de 1996, en la ciudad de Santo Domingo, falleció el Maestro Manuel Miniño.

JOSÉ ANTONIO MOLINA

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José Antonio Molina Miniño nació el 4 de junio de 1960, en Santo Domingo. En el Conservatorio Nacional de Música estudió piano con el Maestro Vicente Grisolía, y en 1980 se trasladó a la ciudad de New York, donde cursó estudios de composición y dirección en la Escuela de Música Julliard. En 1984 obtuvo el título de bachiller en música en la Manhattan School. En ese mismo año debutó como pianista con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. El 10 de septiembre, en un programa que contó con la dirección del Maestro Julio de Windt, el joven de 24 años José Antonio Molina interpretó el Concierto para piano y orquesta en la menor, Op. 16, de Eduard Grieg. También en 1984 el señor Molina dirigió en New York la Lab Orchestra en el concierto que se realizó en la catedral de Los Patricios y que incluyó en el programa la obra de su autoría Etudes For Orchestra, lo que constituyó la primera audición de dicha pieza.

En 1985 obtuvo con honores, en la Manhattan School of Music, la Maestría de piano y participó en el III Curso de Interpretación Pianística en Santander, España. El 1º de octubre de ese año volvió a presentarse como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, dirigida por el Maestro Julio de Windt. Molina interpretó en esta oportunidad el Concierto en la menor Op. 54 para piano y orquestra de Shumann.

En 1986 dirigió la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, Venezuela, en un concierto que estuvo integrado por obras de Gershwin. En 1989 el Teatro Nacional de la República Dominicana le encargó al Maestro Molina una obra sinfónica para el XVI aniversario de la fundación de dicha institución y fue entonces que el Merengue fantasía para orquesta fue estrenado. La pieza, en 1990, fue tomada por el Taller de Danza Moderna, dirigido por Eduardo Villanueva, para la creación de un ballet que fue estrenado también en el Teatro Nacional de Santo Domingo.

La década de los noventa se inició para José Antonio Molina con un importante logro en su carrera, al ser elegido por la Exxon Affiliate Artists como uno de sus miembros. En 1991 realizó una gira por Cuba donde dirigió la Orquesta Sinfónica de Matanzas y la Orquesta Sinfónica Nacional de ese país. En junio realizó dos conciertos con la Orquesta Sinfónica de El Salvador y en diciembre volvió a La Habana para dirigir la ópera Cavalleria Rusticana en el Gran Teatro.

En 1996 fue nombrado director titular de la Greater Palm Beach Symphony y participó en los principales festivales de música de La Florida, dentro de los cuales vale mencionar el Blowing Rock y el Sun Fest. En ese mismo año el Maestro Molina fue galardonado con el Soberano de los premios Casandra, que otorga cada año la Asociación de Cronistas de Arte.

En el mercado de la música popular José Antonio se ha mantenido también en altas cumbres, al realizar importantes trabajos con figuras como Gloria Stefan, Alejandro Fernández y Raúl di Blasio. Ha participado en la dirección de espectáculos en el Vaticano, Altos de Chavón, Miami y muchas otras ciudades del orbe, así como también en los conciertos de Pavarotti y sus amigos, para los que desde 1996 se desempeña como director y arreglista.

En su país el Maestro Molina ha sido nombrado presidente y director artístico de la Fundación Latinoamericana de Jóvenes, con sede en la Capilla de los Remedio, una institución que ha promovido los valores musicales de las nuevas generaciones de músicos. En dicho empeño ha sido un propulsor de las orquestas juveniles creadas con estudiantes de diversos lugares de la isla.

En 1997, al frente de la Orquesta de Palm Beach, acompañó a la mezzosoprano Marilyn Horne, quien ha sido considerada por el Instituto Rossini como la cantante más importante del siglo XX, en un concierto que se llevó a cabo en el teatro Kravis, en Miami.

Durante el mismo año, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le confirió el título de Profesor Honorario de esa casa de estudios y la Secretaría de Relaciones Exteriores le designó como Embajador Cultural de la República. 

PAPA MOLINA

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Ramón Antonio Molina Pacheco nació en el poblado de Moca, el 19 de diciembre de 1925, y algunos años después ya era conocido como uno de los músicos más sobresalientes de la región. Inició sus estudios en la Academia Municipal de Música bajo la tutela del Maestro Arístides Rojas. Allí aprendió solfeo y teoría musical y se inició como trompetista. Rapidamente ingresó en la Banda Municipal ocupando la plaza de trompetista solista y en la Academia fue profesor de solfeo.

Luego de haber tocado en las más famosas orquestas del Cibao, en 1942, fue contratado como primer trompeta de la Orquesrta San José en La Voz del Yuna. La agrupación, que fuera de las más prestigiosas de su época, fue dirigida por Julio Gutiérrez, Avelino Muñoz y el propio Papa Molina.

En su extensa labor como compositor, el Maestro Molina ha creado piezas imprescindibles en la música dominicana del siglo XX; entre ellas podemos nombrar el bolero Evocación, que fuera grabado por Alcy Sánchez y Alberto Beltrán con el acompañamiento de la orquesta de Billo Frómeta; por Rafael Colón con la orquesta de Johnny Ventura; y por Betty Misiego con la orquesta de Bertico Sosa. También de gran popularidad gozó en su momento la pieza Sufro por tí, bolero que quedó registrado en la voz de Alberto Beltrán acompañado por la orquesta San José y el coro de La Voz del Yuna.

Lope Balaguer colocó en el tope de la popularidad el bolero Nunca te lo he dicho, y Elenita Santos, con Rafael Colón y la orquesta de Johnny Ventura, Cuando volveré a verte. El Maestro Papa Molina, a lo largo de su fructífera carrera como músico, ha creado obras sinfónicas de gran valor, entre ellas sus Tres imágenes folklóricas, obra que terminó de escribir en noviembre de 1990 y que poco después fuera estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional, donde quedó desde entonces en el repertorio que regularmente interpreta esa institución.

FLORALBA DEL MONTE

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Floralba Casilda del Monte Echavarría nació el 20 de febrero de 1929, en la ciudad de Santo Domingo, y a la edad de seis años comenzó sus estudios de piano con la profesora Luz María Torres. En 1942, al fundarse el Conservatorio Nacional de Música y Declamación en Santo Domingo, ingresó a la institución, en la que recibió clases de connotados pedagogos, entre ellos Mary Siragusa, Luis Emilio Mena y Gabriel del Orbe.

En 1947 se trasladó a la ciudad de New York, donde tomó clases de piano con el Maestro Bernard Gabriel y de armonía, análisis y composición con el Maestro Edward Fendler. En esa ciudad, el 15 de junio 1949, debutó con éxito en la famosa sala de conciertos Carnegie Hall, lo que constituyó la primera presentación de una larga serie que la llevaría por otras importantes salas de los Estados Unidos, entre ellas el Kauffman Auditorium, el Stenway Hall, la International School of Arts y el Labor Temple y el Seamen’s Club.

En 1951 integró, junto a Sonia Vargas y Dolores Layko, el Panamerican Piano Trio, agrupación que fue seleccionada, luego de riguroso examen, para tocar en el programa Arthur Godfrey’s Television, de la cadena CBS, la noche en que ese espacio se trasmitió por primera vez de costa a costa en los Estados Unidos.

En 1952 fue invitada por la Secretaría Estado de Educación Bellas Artes y Cultos de la República Dominicana para que realizara una serie de ocho conciertos en el país; entonces se presentó en Santiago, Azua, San Cristóbal y Santo Domingo. En aquella ocasión hizo su debut con la Orquesta Sinfónica Nacional, interpretando el Concierto en la menor, de Grieg, bajo la conducción del Maestro Manuel Simó.

En 1952 fue admitida en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, donde dos años después obtuvo el Diplome d´Etudes. Durante su estancia en la capital francesa tomó clases con el Maestro Alfredo Curtot, en la Ecole Normale de Musique y en la Schola Cantorum con el maestro mexicano Julián Trujillo. En el país galo se presentó en recitales en el Conservatorio de París, en la Maison des Intelectuels y en la Maison de L´Amerique Latine.

En 1959 regresó definitivamente al país y desde entonces ha sido profesora del Conservatorio Nacional de Música, labor que desde 1987 comparte con la de directora de dicho centro educativo. En 1982 obtuvo un resonante éxito en una gira de conciertos que realizó por Europa del Este, que incluyó las ciudades de Odesa, Riga y Leningrado. En Moscú fue invitada de honor en el famoso concurso internacional P.I. Tchaikovsky.

Durante cuarenta años, la pianista Floralba del Monte se ha presentado en casi todas las salas de conciertos del país y ha ofrecido conferencias en el Teatro Nacional, en el Conservatorio Nacional de Música, en el Museo de Arte Moderno y en otras muchas instituciones. Ha publicado artículos en importantes diarios de la nación y también ha realizado una ardua labor como pianista acompañante.

Estrenó en el país gran número de obras de compositores nacionales y extranjeros, tanto para piano solo como para piano y orquesta. Muchas han sido también las condecoraciones que ha recibido a lo largo de su carrera, entre ellas están la Orden al Mérito de Duarte Sánchez y Mella en el grado de Comendador, en el año 1989.

JOSÉ E. DEL MONTE PEGUERO

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José Enrique del Monte Peguero nació en Santo Domingo, el 18 de junio de 1935, y realizó sus primeros estudios musicales en la Escuela Elemental, los que continuaría en el Conservatorio Nacional de Santo Domingo, donde obtuvo el título de Profesor de Música en 1966.

En 1968 y 1971 participó en el primero y segundo cursos de dirección orquestal, que dictó en el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo el maestro español Enrique García Asencio. En 1970 participó en el Curso Internacional de Formación de Dirección de Coros, que dictó en el Conservatorio de Venezuela el profesor Arpach Darabs, catedrático de la Universidad de Colombia.

El Maestro del Monte fue director del Coro Nacional durante catorce años y ha fundado el coro de guardiamarinas, de la Escuela Naval de la Marina de Guerra, en la Academia Militar de las FF.AA. Batalla de las Carreras; el coro femenino de la Policía Nacional; el coro de niños del Instituto San Juan Bautista y también el coro del periódico Hoy, entre otras agrupaciones.

Para los XII Juegos Centroaméricanos y del Caribe, el señor del Monte preparó un coro de trescientas voces, y en 1992, para la misa celebrada por su santidad Juan Pablo II en Santo Domingo, trabajó con una masa coral de quinientas voces.

Ha sido Maestro de Capilla de la Catedral Primada desde 1952 y fundó en 1988 el coro de dicha institución, con  el cual se ha presentado con gran éxito en diversos escenarios, incluidas sus muy aplaudidas participaciones  con la Orquesta Sinfónica Nacional, en la que ha interpretando las danzas polovetsianas de la ópera El príncipe Igor, de Borodin.

Como compositor, el maestro del Monte tiene varias piezas escritas, tanto religiosas como profanas. Por su labor, a lo largo de más de tres décadas, le han sido conferidas diversas distinciones, entre ellas el pergamino que le declara Munícipe Distinguido, que le otorgó el Ayuntamiento del Distrito Nacional en 1989.

ANTONIO MOREL

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Nacido el 20 de diciembre de 1920 en el sector de la Ceiba de Cabrera, en Moca, Antonio Morel comenzó sus estudios de música en el poblado de Tamboril, guiado por el profesor Federico Camejo y años después aprendió a tocar la guitarra con el trovador Juan Lockward.

En 1947 fundó su propia orquesta la cual integraron importantes figuras del espectáculo como lo fueron el director y músico Enriquillo Sánchez y el cantante Luís Vázquez. Sucesivamente pasaron por ella vocalistas de la talla de Joseito Mateo, Francis Santana, Lope Balaguer Lupe Serrano, Flor de Lis, Alberto Beltrán y muchas otras destacadas figuras.

La orquesta de Antonio Morel y la Súper Orquesta San José fueron por los años cuarenta y cincuenta las máximas instituciones musicales en su género. Antonio Morel y su orquesta grabaron para varios sellos discográficos; entre ellos, S. M. Mozart, Marvela y Decca dejando registradas piezas como Apágame la vela, Lamento Náufrago, San Cristóbal, Mi Gloria, Demasiado Corazón, Arenas del Desierto, No me abandones y muchas otras de diversos géneros que gozaron de gran popularidad. 

18/11/2008 00:55 #. Los cien músicos del siglo XX. Rep. Dominicana No hay comentarios. Comentar.

GABRIEL DEL ORBE

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Gabriel del Orbe Castellanos nació el 18 de marzo de 1888, en Moca, y fue el quinto hijo de los esposos Manuel María y Carolina. Cuando tenía tres años de edad comenzó sus estudios de violín, guiado por su padre; transcurridos sólo cinco años de aquel inicio, el 9 de marzo de 1896, debutó en el Centro de Recreo de Santiago de los Caballeros.

Un año después, el niño hizo su debut internacional al presentarse en Caracas, en el Teratro Nacional de La Habana, en el Palacio de Gobierno de San Juan y en Puerto Príncipe. Esa, su primera aparición ante el público de otras latitudes, le valió el epíteto de El prodigioso Niño, así como sus primeras condecoraciones ultramarinas. Tal genio escalaba a pasos largos la empinada cuesta del aprendizaje. Cuando se bebió en su país todo el saber, se fue al Conservatorio de Música de Leipzig, en Alemania, donde ingresó en 1907.

Allí, el eminente violinista y pedagogo Arnol Hilf lo tendría entre sus pupilos favoritos, hasta que en 1909 lo graduó con las más altas distinciones; es entonces que la Real Academia de Música y Declamación de Berlín acogió al señor del Orbe como alumno. El violinista antillano continuó fortaleciendo su acervo y en la clase del francés Henri Marteau sin dudas consolidó su magnífico dominio del arco, arco de fina técnica francesa.

El repertorio que interpretó durante su carrera el virtuosos violinista dominicano Gabriel del Orbe fue muy elogiado siempre por los críticos de la época, quienes solían destacar muy a menudo que él era capaz de

alcanzar la “comprensión exacta” de la Sinfonía española de Laló. La interpretación que hacía de la fantasía Fausto, de Sarasate, les provocaba escribir que: “las melodías que hacía brotar del divino instrumento dejaban en el ánimo de los oyentes huellas dulcísimas”.

Su nombre, por supuesto, figuró junto al de los más grandes instrumentistas durante las primeras décadas del siglo XX. En el catálogo de artistas y calendario de conciertos XIX de la temporada 1912-1913 de la Dirección de Conciertos Eugen Stern, de Berlín aparecen, junto al mocano, el profesor Leopoldo Auer (maestro de Hifetz entre otros), Misha Elman, Jan Kubelic y Joan Manen.

Su infinita capacidad musical dejó su estela también en la creación de un catálogo de obras para violín solo, para violín y piano, para piano solo y un libro de canciones para el cual los poetas Fabio Fiallo y Ramón Emilio Jiménez escribieron los textos.

El célebre dominicano se presentó en las salas de concierto más importantes de su tiempo; así, su portentoso talento fue paseado por el Carnigie Hall de New York y por la sala Bluthner de Berlín, en la que actuó acompañado por la orquesta del mismo nombre, bajo la dirección del eminente Edmund von Strauss. México, Venezuela, Cuba, Haití, Francia, Alemania supieron de sus espléndidas manos.

El 5 de mayo de 1966, en el pueblo de La Vega, expiró el maestro, que había nacido en Moca 78 años atrás.

RAMÓN ORLANDO

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Ramón Orlando Valoy García nació el 29 de julio de 1960. Inició sus estudios musicales en el año 1975, en el Conservatorio Nacional de Música, donde se graduó como Maestro de Piano, aunque desde mucho antes su carrera artística había comenzado. Contaba tan sólo con 14 años de edad cuando por esos mismos años se inició en la orquesta La Tribu, propiedad de su padre, Cuco Valoy. En esa agrupación se desempeñó como pianista, arreglista, cantante y compositor hasta 1984.

A principios del año 1986 fundó la Orquesta Internacional, de corte popular, la cual ha sido merecedora de reconocimientos tales como El Gordo del Año, El Dorado y el Casandra. En 1991, su concierto No hay nadie más contó con la presencia de más de 15 mil personas. Estos conciertos se presentaron en el Palacio de los Deportes de Santiago de los Caballeros, en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo, en el Estadio de San Francisco, en Altos de Chavón y en el estadio de La Vega. En 1992, Ramón Orlando recibió la mayor cantidad de estatuillas de los premios Casandra, siete en total, incluido el Soberano, máximo galardón de dicho certamen.

Ramón Orlando y la Orquesta Internacional representaron en 1990 a la República Dominicana en el Festival de Música Caribeña celebrado en Bélgica y su concierto Las dos facetas del Maestro fue presentado en el Auditorio del Lehman College de New York. El Ayuntamiento del Distrito Nacional de Santo Domingo le entregó a Ramón Orlando un pergamino en el que se le declara como Munícipe Distinguido, por los éxitos alcanzados a lo largo de su carrera musical y los aportes hechos al merengue a través de sus creaciones.

En 1995 fundó la agrupación musical Los Cantantes, con la que grabó el número que fuera un superéxito de ventas, tanto en el ámbito nacional como internacional, titulado El venao. Con esta pieza Ramón Orlando ocupó el primer lugar de la popularidad en las listas de América y Europa.

En 1997 Ramón Orlando hizo su debut como concertista de piano al presentarse con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. En esa oportunidad el conocido músico mostró al público de Santo Domingo una faceta de sus capacidades que había permanecido hasta esa fecha un poco escondida. La interpretación que hizo entonces el Maestro Valoy de la Rapsodia en blue, de Gershwin, conducida por José Antonio Molinas, fue la de un pianista extraordinario, la de un músico altamente preparado, poseedor de las técnicas pianísticas más depuradas.      

GERÓNIMO PELLERANO

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Gerónimo Bautista Pellerano Álvarez nació el 2 de julio de 1927 en Santiago de los Caballeros y comenzó a cantar desde su niñez en el coro del colegio de La Salle de Santo Domingo. Años después estudió canto con la profesora Dora Merten en el Conservatorio Nacional de Música y con los maestros Mario Ferretti y Carlos Crespo en la Academia de Canto de la Voz Dominicana.

En 1949 su voz comenzó a ser oída muy frecuentemente por el público dominicano resultando la revelación artística de ese año. Junto a Antonio Mesa y otras figuras del canto dominicano se presentó en el teatro Paramount, realizó una gira por todo el país junto a la cantante colombiana María del Rey y en el teatro Independencia actuó junto a Tirso Guerrero y la pareja de baile que integraron Monina Solá y Julio Solano; siendo estas algunas de sus más relevantes actuaciones en ese año. También estuvo en el café Arriete compartiendo el escenario con Lope Balaguer y debutó en el Radioteatro cine de la Voz Dominicana junto a Milagros Lanty y la bailarina Florens Zamora. Las emisoras de radio también le dieron gran difusión al cantor, escuchándose su voz por Radio HIZ, por radio HIN y por las frecuencias de HI2T y HI3T. Y como para que su ardua labor en ese año se eternizara grabó la canción En dónde estás, de Marcos Villanueva, acompañada por la orquesta San José.

En 1952 su triunfo en el Patio Colonial del Hotel Jaragua fue atronador y en 1954 La Voz Dominicana lo ascendió a cantante clase “A”. Durante ese mismo año protagonizó la zarzuela, La bruta del palmar, con texto de Pedro María Archambault y música de Julio Alberto Hernández que se presentó por vez primera en la televisión nacional.

En 1957 el tenor Gerónimo Pellerano interpretó el papel de Edgardo en el sexteto de Lucia di Lammermoor, junto a Tony Curiel, Violeta Stephen, Armando Recio, Reynaldo Hidalgo y Gladys Brens.

Su voz quedó registrada en un disco de larga duración en el que se agrupan las grabaciones que hiciera con la orquesta de Rodolfo Manzano, el Trío Los Juglares y Cesar Peña y su conjunto. También dejó varios sencillos con piezas como Irresistible y La noche que te conocí, de Federico Asmar Sánchez y de Margot Rojas Corazón herido y El artista.

El 25 de marzo de 1991 el tenor de bello timbre y gran musicalidad dejó de existir en la ciudad de Santo Domingo.

ROMÁN PEÑA

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Román Ernesto Peña Peña nació en Baní, el 7 de septiembre de 1920. Hizo estudios de violín con el profesor Willy Kleimberg, con el Maestro Guillermo Jiménez y con el concertista checo Emil Friedman, todos ellos miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. También estudió armonía con los reputados Maestros Francisco García y Manuel Simó.


Durante diecisiete años el señor Peña se desempeñó como violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional, de donde se retiró para dedicarse por entero al estudio y la ejecución de la guitarra clásica y a la composición de obras de diferentes géneros.


Junto a otros entusiastas guitarristas participó por varios años en actividades dirigidas a promover el conocimiento del repertorio de la guitarra clásica y fundó la asociación Amantes de la Guitarra Dr. Ramón Guerrero, grupo que se ocupó de impartir clases, realizar conciertos y presentaciones por la radio y la televisión.


El Maestro Román Peña ha compuesto gran cantidad de piezas para guitarra sola y dos conciertos para guitarra y orquesta, los que ha titulado Concierto dominicano y Concierto Peravia. En 1998 la firma discográfica Master Musicians Collective Boston produjo un disco compacto que contiene diez de las más notables piezas para guitarra sola escritas por el Maestro Peña y sus dos conciertos para guitarra y orquesta. Las piezas para guitarra sola fueron grabadas en los estudios ENKIU, de Santo Domingo, y los conciertos en la sala de la Orquesta Filarmónica de Varsovia por la Orquesta Filarmónica Nacional de Polonia.


El artista concertante a quien se le dio la responsabilidad de interpretar la obra fue al Maestro cubano Rubén González Avila y la conducción de la orquesta en la grabación de los dos conciertos estuvo a cargo del Maestro Carlos Piantini. Formó parte del proyecto también la realización de un concierto en vivo el día anterior a la grabación (4 de septiembre de 1998), en la Sala de la radio Polaca, Witold Lotoslawaki, de Varsovia, en la cual se hizo el estreno europeo del Concierto dominicano.

 

Román Peña falleció en Santo Domingo el 28 de mayo de 2003.



ESTEBAN PEÑA MORELL

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Nació en Santo Domingo, en el año 1894. Realizó estudios musicales con Máximo Alfredo Sales. En Cuba, entre los años 1924 y 1925, tomó clases de composición y armonía con el Maestro español Pedro San Juan, quien se había radicado entonces en la capital de la vecina isla y se desempeñaba como director fundador de la Orquesta Filarmónica de La Habana, institución en la que Peña Morel se desempeñó como fagotista. Fue contratado por el arzobispado de La Habana para reorganizar el archivo de música de la catedral, donde restauró algunos manuscritos que se tenían por perdidos. También copió infinidad de música para la página musical de la revista Carteles, donde la calidad de su caligrafía era la admiración de miles de lectores de la prestigiosa publicación, que circulaba entonces por todo el Caribe y América.

En 1929, de regreso a la patria, creó una escuela de música con franquicia del Conservatorio Orbón, de La Habana, en la que se destacaron profesores como Julio Alberto Hernández y la profesora Floripe Mieses. Nueve meses después, decepcionado ante la incomprensión de la sociedad de la época, el empeño fracasó y en 1930 viajó a Estados Unidos, donde se relacionó con algunos de los más importantes músicos de aquel país: Grofé, Grapee y Gershwin, entre otros.

En 1933 Esteban Peña partió rumbo a España, donde viviría el resto de su vida. Allá fue uno de los mejores arreglistas que Eduardo Brito tuvo durante sus años en la península ibérica. Las orquestaciones que Peña realizara para el barítono dominicano consiguieron el mayor lucimiento del solista y fue esto un tanto más a favor del cantante, que arrebató al público español.

Morell fue también un recolector de materiales relacionados con el folklore dominicano y escribió un libro que tituló Folko-música dominicana, el cual se perdió cuando el ciclón de San Zenón destruyó la imprenta en la cual se estaba editando, en septiembre de 1930.

El Maestro Esteban Peña Morell, quien escribió la zarzuela Alma criolla y el poema sinfónico Anacaona, participó como voluntario en el Ejercito republicano español y dirigió una banda militar en Cataluña. Murió en Barcelona y sus restos fueron a parar a la fosa común del camposanto de aquella lejana ciudad.  

RAMÓN EMILIO PERALTA

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Nacido en Santiago de los Caballeros en el año de 1868 estudió música con los maestros españoles José Feliú y Rafael Ildefonso Arté. El 5 de febrero de 1905 el ayuntamiento de Santiago de los Caballeros creó la Banda Municipal y la Academia de Música, instituciones estas que fueron dirigidas por el Maestro Peralta y en la que se formaron varias generaciones de destacados músicos dominicanos, entre ellos Julio Alberto Hernández, Manuel Feliú, Federico Camejo y José Martínez.

La banda, bajo la batuta del Maestro Ramón Emilio llegó a ser una de las mejores del país interpretando programas en los que primaban obras del repertorio universal. Piezas de gran complejidad como la Overtura Solemne 1812, de P. I. Tchaikovsky, L’Arlesienne, de G. Bizet y La gruta de Fingal, de Mendelssohn, formaron parte de los conciertos habituales de aquella institución que nacida en los albores del siglo XX, hacía que cada semana gran número de santiagueros se dieran cita en los parques Duarte o Colón para disfrutar de aquellas memorables retretas.

Como compositor el Maestro Peralta creó pasodobles, valses, polonesas y polkas y dejó fragmentos de una zarzuela con letra de Pedro María Archambault que no concluyó. Como instrumentista fue  un excelente  saxofonista y también tocaba el piano.

El 7 de septiembre de 1941 en la ciudad de Santiago de los Caballeros falleció el destacado músico.

GLADYS PÉREZ

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El 12 de junio nació en Villa Vásquez Gladys Pérez, quien con el tiempo se convertiría en una de las figuras más destacadas del canto lírico en la República Dominicana.

Graduada de Profesora de Canto en el Conservatorio Nacional en el año 1978 realizó un postgrado en Roma, Italia, en 1981.

Sus cualidades vocales le permitieron desempeñarse por varios años como solista del Coro Nacional y del Coro Municipal y se ha presentado con la Orquesta Sinfónica Nacional en conciertos bajo la dirección de los Maestros Manuel Simó, Carlos Piantini, Francis Schwartz, Jacinto Gimbernard, Rafael Villanueva, Julio de Windt, Amaury Sánchez y Fernando Geraldes.

En 1973, en  la puesta en escena de la ópera Rigoletto, de Verdi, en el Teatro Nacional encarnó a la condesa  y en Bellas Artes fue la Desdémona de la ópera Otelo, de Verdi. Sus actuaciones como recitalista también han sido muy aplaudidas en el Teatro Nacional, en el Palacio de Bellas Artes y en el Centro de la Cultura de Santiago donde ha contado con el acompañamiento de los pianistas Vicente Grisolía, Lillian Brugal y Ramón Díaz.

En 1993 participó en el recital de Música latinoamericana que auspició la Organización de Estados Americanos y en 1997 formó parte del elenco que presentó Opera de las Américas en su primera gala ante el público dominicano en un concierto homenaje a Verdi que contó con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional y la dirección de Michel Recchiuti.

Gladys Pérez se ha desempeñado de manera constante en la educación de las nuevas generaciones siendo profesora en el Conservatorio Nacional de Música y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

CATANA PÉREZ DE CUELLO

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Mercedes Catana Pérez nació el 25 de noviembre de 1948 en Moca. Realizó estudios musicales en la Escuela Elemental donde tomó clases de piano con la profesora Maricusa del Monte. En el Conservatorio Nacional se graduó de profesora de piano en 1966 siendo pupila del Maestro Vicente Grisolía y la Maestra Mary Siragusa.

En 1968 asistió al Curso de Dirección de Orquesta que el Maestro Enrique García Asencio impartió en el Auditorio de Bellas Artes y en 1981 participó en el Seminario de Interpretación pianística impartido por Alberto Pomeranz.

En 1967 participó en el Curso de Verano de la National Music Camp de Interlochen, en Michigan, donde obtuvo certificados en Piano, Historia de la Música, Análisis y Coro.

De 1969 a 1972 hizo, en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma, un postgrado de piano con los profesores Pietro Scarpini y Emma Contestable obteniendo el Título de Piano y Especialidad en Literatura Pianística Italiana.

En 1964, siendo aun estudiante, se presentó junto al pianista Iván Rodríguez interpretando el concierto para dos pianos y orquesta de Bach contando con el acompañamiento de la orquesta de Cámara del Conservatorio Nacional de Música conducida por el Maestro Julio de Windt. En 1971 y en junio de 1972 se presentó en el auditorio del Conservatorio Santa Cecilia, en Roma, en los recitales de fin de año con alumnos sobresalientes de postgrado.

El 18 de mayo de 1973 hizo su debut profesional en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes en un recital en el que interpretó obras de Schumann, Scarlatti, Casella y Chopin. A partir de entonces comenzó una etapa en su vida musical en la que el arte pianístico y la enseñanza de la música se van uniendo de tal modo que sus cursos de Apreciación Musical se presentan como verdaderos recitales didácticos.

En 1985 debutó como solista con la orquesta Camerata Solistas de Santo Domingo, junto al pianista Iván Domínguez y bajo la dirección del Maestro Carlos Piantini. En 1986 hizo, con la Orquesta Sinfónica Nacional, el estreno nacional del concierto para piano y orquesta Op. 20 en fa sostenido menor, de Alexander Scriabin contando con la dirección del Maestro Berton Dimes y en febrero de 1998 interpretó junto a la Orquesta Sinfónica Nacional el concierto en re menor para dos pianos y orquesta de Francois Polenc junto al pianista Ramón Díaz y contando con la dirección del Maestro Julio de Windt.

La labor de Catana Pérez de Cuello ha sido de gran valor para los amantes de la música ya que paralelamente a sus presentaciones como instrumentista ha realizado un constante trabajo de divulgación que incluye, además de libros didácticos como el Universo de la Música, crítica musical y artículos musicográficos que aparecen periódicamente en los más importantes medios escritos del país. De gran valor ha sido también el programa que junto al Maestro José del Monte produce cada semana y que bajo el título de “Música de los tiempos” hace llegar a gran cantidad de televidentes lo mejor de la música universal.  

TERESA PÉREZ FRANGIE

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Teresa Sofía de la Altagracia Pérez Frangie nació el 11 de abril de 1946 en Barahona y cursó estudios en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, los que luego continuó en Milán y Viena.

En Austria formó parte de la Opera Studio, de la Ópera del Estado de Viena, y ha actuado como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Puerto Rico, la Sinfónica Nacional de Santo Domingo y la orquesta Hydn de Austria, entre otras. Se ha presentado en recitales y en producciones de ópera en Italia, Alemania, Francia, Venezuela, Estados Unidos, Autria, Suiza, Yugoslavia y el Caribe.

A su paso por los escenarios del mundo, Teresa Pérez Frangie ha recibido innumerables elogios de la prensa especializada; así, Opera News, de los Estados Unidos, publicó en sus páginas: “Su voz es hermosa y amplia”; el Wiener Zeitung, de Viena, publicó: “Un acontecimiento en sí fue la actuación de la soprano Teresa Pérez Frangie y su interpretación del aria Pace, pace, de Verdi.

Durante los últimos años del siglo XX, la prestigiosa artista se ha desempeñado como presidenta fundadora y directora artística de la Opera de las Américas, con la que ha presentado los espectáculos Homenaje a Verdi, en 1997, y Aida, en 1999, ambos en el Teatro Nacional de Santo Domingo.

CARLOS PIANTINI

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Carlos Alberto Piantini Espinal nació en Santo Domingo el día 9 de mayo de 1927 y cuando contaba diez años de edad hizo su primera presentación pública dando inicio a una larga vida musical.

Estudió violín en México con Henryk Schering y tuvo estrechas relaciones con algunas de las personalidades musicales más importantes de aquel país, tales como Carlos Chávez, José Moncayo, Blas Galindo y Manuel M. Ponce, con este último estudió armonía. Ingresó a la Orquesta Sinfónica de México bajo la dirección de Carlos Chávez. En New York ingresó a la Juilliard School of Music, donde fue discípulo durante tres años del violinista Joseph Fusch. En 1956 ganó una plaza como violinista en la Filarmónica de New York. En esta ciudad obtuvo el grado de Bachelor of Music en el Colegio de Música de la Universidad alcanzando el más alto honor al recibir el Richard Hirsch Memorial Award.

El Maestro Piantini fue Director Artístico del teatro Nacional de la República Dominicana desde 1973 hasta 1978.  

Como director de orquesta ha alcanzado grandes éxitos al frente de las sinfónicas de Viena, Washington, South Florida, Milwakee, La Habana, Maracaibo, San Juan, Massimo Bellini y las Filarmónicas de New York, Ciudad México, Caracas y New York. De 1979 hasta 1983 fue Director de la Orquesta de Caracas. El Teatro San Carlos de Nápoles, Italia, lo invitó para dirigir una serie de 17 conciertos que realizó entre los años 1985 y 1986.

Desde 1988 es invitado anualmente a dirigir la orquesta Alejandro Scarlatti de la radio Televisión Italiana (RAI) de Nápoles, Italia. En julio de 1990, en el Festival del Valle d’Itria (Martina Franca), dirigió la ópera Los Pescadores de Perlas, de Bizet. En agosto de 1992 estrenó la Epopeya Lírica "1492" de Antonio Braga la cual fue grabada para la firma Buongiovanni de Italia.

Desde 1984 hasta 1994 fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana y en enero de 1995 fue nombrado Director Laureado de ésta. El Maestro Carlos Piantini ha ocupado durante muchos años el cargo de Director de Estudios Orquestales en la Universidad Internacional de la Florida.

En 1998 grabó con la orquesta Filarmónica de Varsovia los dos conciertos para guitarra y orquesta del compositor dominicano Román Ernesto Peña los cuales contaron con la participación del destacado guitarrista cubano Rubén González Ávila. Durante el mismo año estrenó en el Teatro San Carlos de Nápoles el oratorio Santo Domingo de Guzmán, de Antonio Braga.

En 1999 dirigió la puesta en escena de la ópera Carmen, de Bizet, que produjera el Teatro Nacional de Santo Domingo y en la misma sala, meses después dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional en el estreno latinoamericano del Concierto para Piano y Orquesta de Michael Camilo en el que actuó como solista el propio autor.    

 

Para leer más sobre Carlos Piantini:

http://eltrendeyaguaramas2epoca.blogspot.com/2010/03/ha-muerto-carlos-alberto-piantini.html


http://www.lulu.com/shop/antonio-g%C3%B3mez-sotolongo/los-sonidos-y-el-tiempo-las-memorias-de-carlos-piantini-primera-parte/paperback/product-10979820.html

 

http://www.youtube.com/watch?v=fxFLSQ40o4I&feature=related

SUSANO POLANCO

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Susano de la Cruz Polanco nació en Santiago de los Caballeros, el 24 de mayo de 1902, en el seno de una humilde familia. Siendo niño aún debió asumir la responsabilidad de tomar un empleo para ayudar a sus padres. Primero fue dependiente, luego zapatero, y luego cuanta labor pudiera ayudar a engrosar la modesta economía del hogar en el que vivía.

Pronto descubrió el don de su voz y, junto a Bienvenido Troncoso, Chencho Pereyra y otros amigos integró el primer conjunto musical al cual pertenció, con lo que iniciaba lo que en el futuro llegó a ser una brillante carrera.

Después vendría su amistad con dos grandes músicos dominicanos: Francisco García y Julio Alberto Hernández, quienes intervendrían en la formación musical y técnica del cantor. En este proceso de aprendizaje Susano Polanco alcanzó rápidamente un alto nivel. Su debut como solista se produjo el 14 de septiembre de 1921, en el Teatro Colón, de Santiago de los Caballeros, donde cantó con el acompañamiento del guitarrista Baldemiro Morel.

En 1922 viajó junto a un grupo de artistas dominicanos a Cabo Haitiano, donde se presentaron con gran éxito. Durante 1924 y 1925 recorrió la vecina isla de Puerto Rico, acompañado al piano por Juan Francisco García. En 1926 volvieron a Haití y de allí pasaron a Santiago de Cuba, donde iniciaron una gira desde el oriente hasta el occidente de la mayor de las Antillas. Palma Soriano, San Germán, Guantánamo, Bayamo y Camagüey fueron algunas de las plazas en las que el tenor dominicano, acompañado por Francisco García, se presentó con gran éxito. En esta última ciudad, en el teatro Iriondo, estrenaron la canción El espejo, con textos del poeta cubano Nicolás Guillén y música de Juan Francisco García. Finalmente, el público de La Habana pudo aplaudir al artista dominicano en funciones que se realizaron en el teatro Payret y en el Club Atenas.

En 1927, en el teatro Ideal, de Santiago de los Caballeros, Polanco se presentó en un espectáculo dirigido por Luis Rivera en el que cantó el cuarteto de la ópera Rigoletto, junto a Eduardo Brito, Petra Comprés y Catalina Jáquez. En 1928 se presentó periódicamente en la emisora HIZ, en la capital, acompañado por Julio Alberto Hernández. En dicha estación radial Polando participó en las primeras grabaciones que se realizaron en el país. La Victor publicó algunos de aquellos registros, entre los cuales está un 78 RPM que contiene la canción Amor mío, de Salvador Sturla, interpretada por el cuarteto Trovadores Dominicanos, en el que Polando hizo la voz prima.

El 18 de septiembre de 1928 Susano participó junto a Eduardo Brito y Julio Alberto Hernández en un recital que se realizó en la terraza del Fausto. El 12 de abril de 1935 el tenor Susano Polando apareció en el teatro Independencia por última vez en un concierto y, a partir de entonces, se dedicó a la enseñanza. En 1977 pasó a retiro y el 15 de mayo de 1991, en la ciudad de Santo Domingo, dejó de existir.   

MILLY QUESADA

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Milagros del Rosario Quesada Borbón nació el 21 de mayo de 1952 en Santo Domingo. En 1965 emigró junto a su familia a los Estados Unidos y fue en el vecino del norte donde comenzó a descubrir su vocación como cantante. Allá integró el coro de la iglesia cercana a su hogar, y en 1975, junto a sus hermanos, integró el primer grupo musical: Milly, Jocelyn y Los Vecinos. En 1976 grabaron su primer disco, con lo que se iniciaron casi 20 años de éxitos, tiempo durante el cual llevaron el merengue por todo el mundo y grabaron 24 álbumes. En 1996 Los Vecinos dejaron de existir como grupo y Milly permaneció durante casi dos años fuera de los escenarios. Concluyó así una fructífera etapa en la vida de La Reina del Merengue, durante la cual quedó establecida en el gusto del público a nivel internacional. A través de sus múltiples presentaciones y los cientos de miles de copias distribuidas por todo el mundo de los  registros de larga duración producidos por las firmas Algar Records, Barón Records, CBS Internacional, la VO Records, Tropic Sun y Sony Music Tropical, Milly quedó establecida como una de las figuras cimeras del espectáculo latino.

En 1998 Milly es galardonada con el Soberano de los Premios Casandra y se alzó además con las distinciones como Mejor Cantante, Mejor Espectáculo y Mejor Producción. Durante ese mismo año se presentó en Providence, Estados Unidos, en un concierto al que asistieron más de 25 000 personas; por tal éxito, recibió las llaves de la ciudad.

En agosto de 1998, en el Ball Room del Hotel Caribe Hilton, de Puerto Rico, Milly presentó su disco Milli... vive, y en octubre lo llevó, con un nuevo espectáculo, a la Sala Principal del Teatro Nacional y al Gran Teatro del Cibao. En noviembre del mismo año, junto al Elvis Crespo, se presentó en el Hipódromo de Hialeah, en Miami.

En 1999 obtuvo el premio Casandra en la categoría de Mejor Espectáculo, por su producción de Milly... vive, presentado en el Teatro Nacional de Santo Domingo. En marzo fue la figura principal en un homenaje al merengue que Smithsonian Institution, de Washington, organizó. En abril fue invitada por el presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, para actuar en el concierto de agasajo a los jefes de estado que se reunieron en Santo Domingo para participar en la Cumbre de Jefes de Estado del Caribe.

También en abril de 1999 la Billbord la premió en la categoría de Album tropical femenino” por Milly... vive, y en mayo fue nominada en tres categorías en los premios Lo Nuestro, de la ciudad de Miami.

El regreso de Milly Quezada al mundo del espectáculo, en su nueva faceta como solista, ha sido premiado con infinitos aplausos y una larga lista de reconocimientos por las más importantes revistas e instituciones dedicadas a promocionar la música popular. Su labor ha dado un  importantísimo impulso al merengue como género, ha conseguido que más y más personas a través del mundo reconozcan en la música y el baile típico de la República Dominicana uno de los rítmos más representativos del Caribe.

JOSÉ DE JESÚS RAVELO CASTRO

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José de Jesús Revelo Castro nació en Santo Domingo, el 21 de marzo de 1876, y fue su primer y único maestro   de música  Juan Pereyra. Desde 1894 y hasta el 1900, José de Jesús fue director de la banda Pacificador, y en lo adelante se dedicó a enseñar canto en la Escuela Normal, que por ese entonces dirigía el notable pedagogo Eugenio María de Hostos. Fue también  profesor de música en el Instituto Salomé Ureña y en el Colegio Santo Tomás. Colaboró con el poeta Ramón Emilio Jiménez en la parte musical de la obra de canto escolar La patria en la canción.

En el año 1904 fundó, con sus hermanos y un grupo de amigos amantes de la música, el Octeto del Casino de la Juventud, institución que se convirtió en 1932 en la Orquesta de la Sociedad de Conciertos. Desde su fundación, Ravelo fue el director de estas agrupaciones, que contribuyeron grandemente al desarrollo de la cultura musical dominicana pues dieron a conocer en conciertos, sin costo alguno para el público, las obras de los grandes maestros de la música.

En el año de 1928 fue presidente del Primer  Congreso Dominicano de Música; en 1931 fue director artístico de la estación radiodifusora oficial HIX, y en 1934 publicó un interesante trabajo histórico titulado Historia de los himnos dominicanos.

En su incansable labor musical, el Maestro Ravelo fue director de la Banda Municipal y director del Liceo Musical desde su fundación, en 1908, y hasta el 1942, fecha en la cual esa institución se convirtió en Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Durante sus 34 años de labor, en esa academia de música (la única en el país que otorgaba títulos reconocidos por el Estado) realizó una obra cuyos frutos están esparcidos por todo el territorio nacional. El Liceo Musical ocupó un lugar preferente en la historia del desarrollo de la cultura musical dominicana.

Como compositor, siguió la tradición de los clásicos y se dedicó principalmente a escribir música religiosa, aunque su vasta producción musical comprende obras de todos los géneros: tandas de valses (obras con las que se inició en la composición), romanzas para canto y piano, música de cámara, música para banda, para orquesta, motetes, misas y oratorios.

Su obra  más exitosa y más comentada por la crítica nacional y extranjera ha sido el oratorio La muerte de Cristo, cuya partitura fue impresa en New York, en el año 1941, por la Casa Schrimer Press. Otras obras del Maestro Ravelo fueron publicadas en 1951 por la Gilprint Company.

El 2 de diciembre de 1951 falleció en la ciudad de Santo Domingo el Maestro José de Jesús Ravelo Castro.

ANTHONY RÍOS

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Floirán Antonio Jiménez nació el 17 de julio de 1950, en el paraje Las Cañitas, Sabana de la Mar. Se inició en la música tocando la guitarra y cantando en Hato Mayor las canciones trovadorescas y de la bohemia pueblerina. Fue en esas faenas donde le conoció Joaquín Maxwell, quien le invitó a viajar a la ciudad capital para conocer a Jhonny Ventura. Es entonces cuando, al retirarse Fausto Rey del Combo Show de Ventura, el apodado Kinder y a quien más tarde se conocería como Anthony Ríos, comenzó a ser conocido por el público dominicano. Eran los primeros años de la década del setenta.  Su primer disco grabado junto a la prestigiosa agrupación llevó el título de El sentimental y le convirtió de inmediato en uno de los cantantes más populares del país.

La firma disquera KUBANEY lo contrató como artista exclusivo por un término de 10 años, tiempo durante el cual el artista grabó diez discos de larga duración en diferentes ciudades de América. A finales de 1979 Anthony Ríos se retiró del Combo Show para formar, junto a Luis Martí, la orquesta El Sonido Original, con la que grabó dos LP como solista para la Alga Records, y fue entonces que le absorvió el mundo de la televisión, al que dedicaría gran parte de su tiempo.

En 1993 produjo su álbum número diecinueve, titulado Boleros como ayer, con el cual pasó a formar parte del  sello disquero Juan & Nelson Records. En 1996 grabó con KUBANEY su disco número veinte, titulado En bachatas, y debutó en el cine, al participar en la película dominicana Nueva Yol III.

En 1998 produjo su LP número veintiuno para la BY... P PUBLISHING Y/O MONTAÑO RECORDS, que fue titulado El gran homenaje a Odilio (El Jibarito Lares).

Como compositor, se ha destacado Anthony Ríos por ser autor de casi todos los temas que ha cantado, muchos de los cuales han dado la vuelta al mundo en su propia voz y en la de otros afamados vocalistas, como Sophy, Lissette Álvarez, Yolandita Monje, Fernando Allende y Pastor López, entre otros.

Para la televisión dominicana ha hecho el programa humorístico El Show de Luisito y Anthony, El Show del Mediodía y Cuentos y Cantos.

LUÍS ARMANDO RIVERA

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Luis Armando Rivera González nació el 22 de junio de 1901, en San Fernando de Monte Cristi, y comenzó sus estudios de música con su padre José Luis Rivera, quien le inició en la ejecución del piano y el violín. En Santiago de los Caballeros continuó perfeccionándose como violinista con el Maestro Carlos Manuel García Vila y, siendo adolescente aún, integró la sección de los primeros violines de la orquesta del Centro Lírico Ildefonso Arté, bajo la dirección de José Oviedo García.

Luis Rivera recorrió casi todo el país acompañando las compañías de zarzuela, óperas y operetas que venían frecuentemente a realizar giras. También formó parte de diversas agrupaciones que se dedicaban a tocar en los cines, cuando los filmes eran silentes.

En 1922, tocando el violín, visitó Cabo Haitiano como parte de un conjunto que estaba integrado por Juan Francisco García en la trompeta; Julio Alberto Hernández al piano; Rafael Almanzar a la mandolina y el tenor Susano Polanco como vocalista.

En 1930 Rivera se presentó con el trío México Lindo, mientras éste cumplía un contrato de trabajo en la República Dominicana. Concluida la gira por Quisqueya, el violinista dominicano salió rumbo al país azteca junto a la agrupación, que antes de llegar a su destino recorrió, luego de presentarse en Cabo Haitiano, la isla de Cuba. Viajaron desde Santiago de Cuba hasta La Habana y se presentaron en las plazas más importantes del vecino país. Llegados a la capital de la entonces Perla de las Antillas, el joven Rivera decidió establecerse allí y posponer su viaje a México para el futuro. Entonces formó parte de los primeros violines de la Filarmónica de La Habana, que dirigía su fundador, el Maestro español Pedro San Juan. Y fue en La Habana donde Rivera tomó clases de armonía y composición con Amadeo Roldán, quien fungía por aquella época como Concertino de la Filarmónica.   

El año 1932 fue de gran importancia en la vida del ilustre dominicano. En esa fecha publicó su primer álbum de canciones, conoció a Ernesto Lecuona, se le rindió un homenaje como compositor y violinista en el Conservatorio Falcón, compuso Dulce serenidad, una de sus mejores canciones, y dirigió la orquesta que acompañó en el entonces Teatro Nacional de La Habana (hoy Gran Teatro de La Habana) a José Mojica.

Su talento como orquestador le permitió arreglar obras de Ernesto Lecuona que alcanzaron gran renombre en la historia de la música cubana, entre ellas la revista-opereta Lola Cruz  y la zarzuela El torrente.

De 1937 a 1938 estuvo en México, donde compuso varias canciones con textos del poeta mexicano Manuel Bernal; entre ellas, una de las más resonantes fue Jugando y llorando, que fuera estrenada por Juan Arvizu y que grabara Pedro Vargas. También en México estrenó la revista de su autoría Pa’ L’Habana me voy.

En 1939 se presentó en Puerto Rico como pianista de las Estrellas de Lecuona, y en marzo de ese mismo año regresó a su patria con el objetivo de recuperarse de algunos problemas de salud que le aquejaban. Lecuona y su compañía siguieron viaje hacia Venezuela, donde supuestamente unos meses después se le uniría el Maestro Rivera. Eso no pudo ser porque el Gobierno dominicano de entonces le retiró el pasaporte al ciudadano Luis Rivera, lo que provocó que la carrera del artista perdiera el brillo intenso que en poco tiempo había adquirido allende los mares. En lo adelante le fueron nombrando en funciones públicas que, aunque importantes para el desarrollo artístico del país, frenaron la proyección internacional del Maestro Rivera.

En 1942 fue nombrado director de la Banda de Música del Distrito de Santo Domingo y profesor de violín del Liceo Municipal; en 1945 director artístico de La Voz del Yuna, donde dirigió la Super Orquesta San José, adscrita a dicha empresa; y en 1947 profesor de Curso Superior de Solfeo y Armonía, en el Conservartorio Nacional de Música.

Como compositor, el Maestro Rivera dejó un extenso catálogo integrado por danzas para piano; el Poema indio, para orquesta, barítono y narrador; la Rapsodia dominicana No.1 para piano y orquesta; y varias obras para piano, entre las que se destacan Sierra del Bahoruco, Danza en merengue, Fiesta de palos, Siñá Anacleta  y Merengueando.

El 16 de septiembre de 1986 falleció en la ciudad de Santo Domingo el ilustre músico dominicano nacido 85 años atrás.

MANUEL RUEDA

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Manuel Antonio Rueda González nació en Monte Cristi, el 27 de agosto de 1921. Estudió en el Liceo Musical que dirigía el Maestro José de Jesús Ravelo, donde fue alumno de María Luisa Nanita y Olivia Pichardo. Posteriormente fue alumno de Manuela Jiménez.

Al graduarse de profesor de piano, fue merecedor de una beca para cursar estudios en el Conservatorio de Santiago de Chile, ciudad en la que vivió durante catorce años. Siendo alumno de la pianista Rosita Renard, realizó una gira de conciertos por Sudamérica, en la cual participó también el pianista chileno Armando Palacios. Esta serie de presentaciones culminó en la República Dominicanan, lo que sirvió al joven músico como debut ante el público de su país, que recibió con innumerables muestras de aceptación. De regreso a Chile, le fue otorgado el premio Orrego Carvallo, uno de los más prestigiosos en su época.

Cuando vino a radicarse nuevamente en la República Dominicana, el señor Rueda fue designado director del Liceo Musical Pablo Claudio, de San Cristóbal, y poco después profesor de Cursos Superiores de Piano en el Conservatorio de Santo Domingo.

El Maestro Rueda se ha presentado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana varias veces, al igual que con la de Puerto Rico. En 1972, en el marco del Festival Interamericano de Música, Rueda ejecutó el Concierto en fa de Gershwin, bajo la dirección del Maestro Manuel Simó.

Rueda ha sido un hombre polifacético, creador en diversos campos del arte. Ha escrito poesía, teatro, ensayos y artículos. En 1957 ganó el Premio Nacional de Literatura con su obra de teatro La trinitaria blanca. Ha sido miembro de la Academia Dominicana de la lengua, miembro honorario de la Facultad de Ciencias y Artes  Musicales de la Universidad de Chile, miembro del Patronato del Teatro Nacional de Santo Domingo y director del Instituto de Investigaciones Folklóricas de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña.

MERCEDES SAGREDO

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Mercedes Sagredo Barruecos nació en Santiago de los Caballeros, el 14 de febrero de 1911. Desde su más tierna infancia comenzó sus estudios de piano con las profesoras Margarita Esperón y Marina  Acevedo, y ya a los diez años de edad participaba en las veladas escolares.

En 1929, casada con el poeta Frank Reyes, fue a residir a la ciudad de New York, en los Estados Unidos, donde continuó sus estudios musicales con la profesora cubana América Baliño y el profesor dominicano René Rodríguez.

En 1940 Mercedes Sagredo escribió una de sus piezas más conocidas por el público: Mi Quisqueya, hermosa canción que fue estrenada al año siguiente en Santiago de los Caballeros por la orquesta de Luis Alberti y que en lo sucesivo fue grabada por las más populares figuras de la canción dominicana; entre ellas, Lope Balaguer, Rafael Colón, Sonia Silvestre, Alberto Beltrán, Henry Ely, Fernando Casado, José Emilio Joa, Billo Frómeta, Arturo Acevedo y el coro de Marianela Sánchez.

Corazón de cristal, Droga de amor, Inmortal, Vicio de ti y Nostalgia lejana son algunos de los títulos creados por la reconocida compositora, quien en 1975 obtuvo el primer premio en el Concurso del Día de la Raza con su Himno a la hispanidad y ostenta la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, que le otorgó el Gobierno dominicano. Fue ganadora en 1980 del premio El Dorado.

Premio de la Excelencia en Labor, de la Unión de Mujeres Americanas, Gran Premio Minerva Bernarde, de la revista Mundo Diplomático, y primer premio en el Concurso Festival del Merengue, han sido otras de las múltiples distinciones de las que se ha hecho acreedora durante su larga y valiosa vida.

Es autora también de la Plegaria a la Virgen de la Alta Gracia, que fue estrenada en la Catedral de San Patricio, en New York, Estados Unidos.

MARIANELA SÁNCHEZ

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La soprano dominicana Marianela Sánchez Sánchez nació en San Juan de la Maguana, el 6 de junio de 1953. Realizó estudios de piano en su pueblo natal, los que más tarde continuó en el Conservatorio Nacional de Música, con el profesor Ramón Díaz. Paralelamente a estos estudios de instrumento, estudió canto con la profesora Olga Azar y fue solista e instructora del Coro Nacional, que dirigía entonces el Maestro José del Monte.

Entre 1979 y 1984 estudió canto en Italia con Paolo Silveri y Perea Labia. Allí se graduó en 1983 de Profesora de Canto en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma. En Lucca, ciudad de Italia, hizo un curso de perfeccionamiento del repertorio operístico con el profesor Franco Calabrese y, posteriormente, en New York tomó clases con Franco Iglesias.

Debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana durante la temporada de 1984, y desde entonces ha sido invitada periódicamente a presentarse con dicha institución bajo la dirección de los Maestros Carlos Piantini, Rafael Villanueva, Julio de Windt, José Antonio Molina, Fernando Geraldes, José Manuel Joa, Leo Driehys y Germán Cáceres.

Su repertorio incluye Magnificat, de Bach; Misa en tiempo de guerra, de Haydn; Exultate jubilate, Misa de coronación y requiem, de Mozart; Carmina Burana, de Orff; Stabat Mater, de Pergolesi; Gloria, de Poulenc; Oratorio la muerte de Cristo, de J. J. Ravelo; Bacchianas brasileiras No. 5, de Villa Lobos; Dixit Dominus y Gloria, de Vivaldi.

En el género lírico, ha interpretado papeles principales en las óperas Fidelio, de Beethoven; Lucía de Lammermoor, de Donizetti; El pobre marinero, de Milhaud, y Rigoletto, de Verdi; así como las zarzuelas Los

gavilanes, de Guerrero; El cafetal, de Lecuona, y Luisa Fernanda, de Moreno Torroba.

Como recitalista, se ha presentado en Italia, en la Sala Baldini, en la Discoteca Di Stato, en el Colegio de Merode y en la Universidad de Cassino; en el Koubek Memorial Center de la Universidad de Miami, en los Estados Unidos; y en las más importantes salas dominicanas.

Su labor artística le ha merecido diversos galardones, entre los que se destacan El Dorado, en 1984, y el Casandra, en 1986, 1988, 1992, 1993, 1994 y 1996.  El 30 de octubre de 1991 la Universidad Autónoma de Santo Domingo le confirió el título de Profesora Honorífica de la Facultad de Humanidades.

RAFAEL SANCHEZ CESTERO

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Nació en Santo Domingo, el 1º de enero de 1912, hijo de América y Eladio, con quienes en 1928 se trasladó a residir en la ciudad de París, Francia. Allá realizó estudios de canto con M. Arlotta y Mme. Goddard Boudarié.

En 1934 regresó al país y, al año siguiente, partió hacia los Estados Unidos para estudiar en la Julliard School of Music, donde tomó clases con Bernard U. Taylor. En esa misma ciudad fue alumno también, de manera privada, de los profesores León Rothier y Giusseppe Barsotti.

En noviembre de 1935 hizo su debut internacional en la radio de los Estados Unidos, al actuar en el programa La hora exquisita, que se trasmitía por la W2X4F desde New York. En esta ciudad también integró las compañías New York Chamber Opera, Grand Opera, New York Civic Opera y Salmaggie Opera Co.

En Santo Domingo actuó a través de la radio HIX, La Voz Dominicana, Rahintel y Color Visión, y en recitales ofrecidos en la Casa de España y los teatros Independencia y Rialto, en la Sala Ravelo del Teatro Nacional y en el Palacio Nacional.

Como solista actuó también con la Orquesta Sinfónica Nacional e interpretó la parte del tenor de la Novena sinfonía de Beethoven en un concierto realizado en 1960 y que estuvo dirigido por el Maestro Manuel Simó. En 1957 interpretó a Alfredo en La Traviata, de Verdi, junto a Violeta Stephen y Tony Curiel, en la XV Semana Aniversaria de La Voz Dominicana, y en 1959 cantó la Abominación de la espera, de Ninón Lapeireta. En 1963 y 1964 volvió a hacer La muerte de Cristo, de José de Jesús Ravelo, estrenada con su participación en 1939, y en 1968 interpretó Sunhara, de Manuel Marino Miniño.

Como profesor de canto, dejó su huella en todos aquellos que con ansias de superarse acudieron a él para recibir sus enseñanzas en la Academia de La Voz Dominicana o en el Conservatorio Nacional de Música, labor que realizó entre los años 1958 y 1986. Fue fundador de la Compañía Lírica Dominicana en 1963 y en 1974 de la Ópera Dominicana.

El tenor de la media voz “perfecta, dulcísima y de tono agradable”, según el decir de Enrique de Marchena, falleció en la ciudad de Santo Domingo el 7 de agosto de 1999.

FRANCIS SANTANA

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Juan Francisco Santana nació el 20 de junio de 1929, en la ciudad de Santo Domingo, en el seno de una familia en la cual los trajines de la música y los músicos eran bien conocidos. Papaé, que así se nombraba en los medios de aquellos años al padre de Francisco, fue uno de los primeros cantantes dominicanos en dejar su voz grabada en los discos hechos en el país.

En 1943 Juan Francico integró el Trío Taylor, que entonces dirigía el guitarrista, cantante y compositor Carlos Taylor. Con esta agrupación debutó el joven Francisco Santana en la radio nacional por las ondas de la HIT. En 1944, junto a Paco Escribano, participó en el programa de la Lotería Nacional, que se trasmitía por la HIZ. También durante los años cuarenta se le escuchó en muchos de los cabarets que entonces estaban de moda, entre ellos el Copacabana y El Victoria.

En 1947 fue cantante de la orquesta Antillana, de Antonio Morel, con la cual al año siguiente grabó su primer merengue, que se tituló Límpiate el bozo. En 1951 fue contratado como artista exclusivo del night club de La Voz Dominicana, y en 1953 integró la orquesta Ciudad Trujillo, de Napoleón Zayas, con la que actuó en Curacao y Aruba.

En 1954 Francis se unió a la orquesta de Rafael Solano, y durante 1956 y 1957 cantó con la orquesta Angelita, de La voz Dominicana. En 1958 integró el conjunto de Nilo Rosario y en 1959 actuó en Radio Handicap. En los años sesenta se presentó habitualmente con el Maestro Solano en el Embassy Club, del Hotel Embajador, y en los más populares centros de diversión del país.

Francis Santana tiene una larga lista de grabaciones en su haber, entre las cuales se encuentran el LP Solano y sus mejores amigos. Con Antonio Morel grabó Salve de San Cristóbal, de la autoría de Enriquillo Sánchez; Lamento náufrago, de R. Campos Miranda y Massá Massá, una pieza del folklore haitiano.

Varios han sido los sencillos en los que la voz de Francis ha quedado registrada; entre ellos, El amor y la ventura, Ansias, Que llore, y Te puedo perdonar. También ha hecho algunos dúos memorables con otros destacados vocalistas; es el caso de Rafael Colón, con quien grabó La bayamesa, Noche de ronda, Tú lo sabes, y otras piezas. Con Víctor Víctor realizó el LP titulado Son de felicidad, en el que también canta a dos voces.

Durante varios años Francis Santana se ha presentado habitualmente en el programa Punto Final, que se trasmite diariamente por la televisión dominicana.

El artista fallció en Santo Domingo el 11 de enero de 2014.

14/11/2008 15:21 #. Los cien músicos del siglo XX. Rep. Dominicana No hay comentarios. Comentar.

ELENITA SANTOS

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Gilén Nazir Cabalén es el nombre de quien ha permanecido por más de medio siglo agradando al público con su voz y a quien se le ha conocido por Elenita Santos. Hija de palestinos radicados en el país, nació el 14 de abril de 1933 y en 1946, al fundarse la Academia de Canto de La Voz Domicana, fue beneficiada con una beca. En la prestigiosa escuela estudió con los profesores argentinos Carlos Crespo y Vladi Silva, el italiano Eugenio Pasta y los dominicanos José Dolores Cerón y Rafael Sánchez Cestero, entre otros. En 1947 hizo su primera presentación en el programa Tardes Tropicales, al interpretar la pieza titulada Atardecer de amor, y en 1949, el 25 de octubre, debutó profesionalmente.

En 1955 viajó a La Habana para cantar en la CMQ, presentarse en centros nocturnos y hacer teatro. Dos años después comenzó a aparecer en el mercado del disco y son sus primeras piezas Mi noche fatal, de Bienvenido Fabián, y Compadre Pedro Juan, de Alberti, las que aprecen en un sencillo de 45 RPM. Poco después grabó Besarte, y seguidamente Ritmo salve.

En Puerto Rico grabó para varias casas disqueras. Para  el sello Riney cantó en  los discos de larga duración titulados Piensa en mí y Besarte, y para el sello Marvella produjo los LP titulados Aquella noche de abril, y Está sellado. En el primero la acompañó  la orquesta de Bienvenido Fabían y en el segundo la Super Orquesta San José, dirigida por Papa Molina.

En México grabó el sencillo Un telegrama para la disquera Musart, y para la Century de New York produjo los temas finalistas del Primer Festival de la Canción Latina en el Mundo, celebrado en México en 1969.

La artista ha viajado por buena parte de América, donde ha hecho gala de su voz y sus discos han sido escuchados por varias generaciones de amantes de la canción romántica.

SONIA SILVESTRE

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Sonia Margarita Silvestre Ortiz nació en San Pedro de Macorís, el 16 de agosto de 1952, y se crió en Hato Mayor hasta el año de 1963, fecha en la cual su familia decidió mudarse para la ciudad capital. En el nuevo ambiente citadino, la adolescente Sonia se puso en contacto con el rock, el movimeinto hippie, las protestas contra la guerra de Viet Nam, la guerra de abril de 1965 en Santo Domingo, la doctrina social de la Iglesia Católica y sus movimientos juveniles, los Beatles, la rebelión de la Sorbona de París, la izquierda de los años setenta y el hervidero que era el mundo de entonces.


Siendo estudiante de Pedagogía en la Universidad Pedro Enriquez Ureña, hizo su debut oficial como vocalista en mayo de 1970, en el programa Gente, que producía Freddy Ginebra para Radio Televisión Dominicana, y al poco tiempo inició su presentaciones personales en la boite La Oficina, conocido centro nocturno de entonces, donde logró aceptación inmediatemente entre los amantes de la buena música. Pero su real fama se inció cuando la compositora Leonor Porchella de Brea escogió a Sonia Silvestre para que interpretara su tema Dónde podré gritarte que te quiero en el IV Festival de la Canción Dominicana, evento en el cual obtuvo el segundo lugar. Luego de este acontecimiento, grabó para Bienvenido Rodríguez su primer LP, titulado Esta es Sonia Silvestre, el cual logró consolidar aún más su popularidad por el hecho sin precedentes de convertir cada uno de sus temas en un éxito.


En 1973 Sonia viajó a Cuba, invitada por el Consejo Nacional de Cultura de ese país, y realizó una gira por casi toda la isla acompañada por Víctor Víctor y la orquesta Iraquere. Su participación activa en el movimiento de la Nueva Canción enriqueció su repertorio y dio a su trabajo y a su imagen un trascendental significado social.


Mi canto tiene su historia, La vida cabe en el canto, Te voy a cantar un cuento y Sonia canta a los poetas de la patria, son sólo algunos de sus títulos inolvidables, sobre todo este último, con el cual Sonia se convirtió en la primera cantante popular que se presentó en un concierto en el Teatro Nacional, acompañada por la Orquesta Sinfónica. Sonia hace gala de un estilo único, definido, que la ha mantenido vigente día a día, y se destaca por su versatilidad al imponerse en todos los géneros musicales que interpreta. Sonia es muchas Sonias: baladista en La tarde está llorando, guerrera en Yo pisaré las calles nuevamente, popular en Ojalá,  folklorista en Mi guachimán.


Sonia Silvestre, junto a Luis Díaz, ha realizado un extenso trabajo con la bachata, género musical del folklore urbano que responde a los amores y tristezas de los hombres y mujeres simples, del barrio, que canta a sus sufrimientos y rebeldías. La discografía de Sonia Silvestre incluye doce títulos, entre los cuales están, además del antes mencionado:   


Sonia en Buenos Aires, Sonia nueva canción, La nueva canción, Sonia canta poetas de la patria, Amor y desamor, Folkhoy, Corazón de bellonera, Yo quiero andar, Una verdadera intérprete, Mi corazón te seguirá, Edición especial de grandes éxitos de los años 70.


Sonia Silvestre se ha presentado en Puerto Rico, Cuba, Nicaragua, Venezuela, España, Colombia, México y los Estados Unidos, y ha sido finalista en el Festival de La Canción de Bogotá, en 1971. Segundo lugar del IV Festival de la Canción de AMUCABA, en Santo Domingo, en 1971. Cantante más popular de Tele 3 en 1972. Cantante más popular del programa Farándula en 1973. Premios El Dorado como cantante más popular en los años 1975, 1976 y 1977. Premio El Dorado al mejor espectáculo en 1977 y Premios Casandra como cantante más destacada y mejor video-clip en 1990. Premio Paoli como artista internacional del año en Puerto Rico en 1991.


La cantante falleció en Santo Domingo el 19 de abril de 2014

MANUEL SIMÓ

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Nacido el 30 de junio de 1916 en Los Cacaos, sección de San Francisco de Macorís, tomó sus primeras clases de música a instancias de su madre, quien lo estimuló para que ingresara en la Academia de Música de San Francisco de Macorís. Allí asistió a las clases de Rafael Pimentel y Oguis Negrette, quienes le enseñaron solfeo y teoría.

Luego de haber pertenecido a la Banda Municipal de Música de su pueblo natal, se trasladó a la capital de la República, donde ingresó en la Banda del Ejército, entonces dirigida por José Dolores Cerón. Y fue el Maestro José Dolores el primero en descubrir las dotes del joven Simó y quien le iniciaría en la dirección orquestal. También tomó clases de armonía con el profesor puertoriqueño radicado en el país Manuel Beraseain.

Para 1941, fecha en la que se fundó la Orquesta Sinfónica Nacional, Manuel Simó ya era alumno de dirección del Maestro Casal Chapí, quien fuera el primer conductor de la institución musical. En la sinfónica Simó fue percusionista y tocó el corno inglés.

A finales de la década del cuarenta Manuel Simó fue merecedor de una beca del gobierno para ir a estudiar al Conservatorio Kolisher, de Montevideo, donde continuó sus estudios durante cuatro años más con el Maestro Casal Chapí, quien, habiendo terminado su contrato con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, fue a radicarse al país suramericano.

Simó regresó graduado de aquel prestigioso centro de enseñanza musical y entonces fue director del Conservatrorio Nacional de Música, reemplazando al Maestro Juan Francisco García cuando éste pasó a retiro. También fue profesor allí de composición durante varios años.

Su catálogo de obras compuestas es extenso y poco conocido; de él algunos autores mencionan la Pastoral en la menor para pequeña orquesta y Obertura en fa mayor para gran orquesta. Su Cantata para cuarteto de solistas, gran coro y orquesta, con texto de Pedro René Contín Aybar, fue la obra ganadora del gran Concurso Centenario, en 1944. Esta obra tampoco se ha tocado aún. Escribió además sinfonías, sonatas para violín y piano, cuartetos para cuerdas y un cuarteto para instrumentos de viento con guitarra.

En 1952 ocupó la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional de forma interina y poco después la subdirección. En 1959 fue nombrado como titular, cargo que ocupó hasta 1981, fecha en la que fue designado Compositor Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional.

El 14 de septiembre de 1988 el Maestro Manuel Simó falleció en la ciudad de Santo Domingo.

MARY SIRAGUSA

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La destacada pianista y profesora de piano de varias generaciones de músicos dominicanos nació en Santo Domingo el día 8 de febrero de 1920. Estudió en el Liceo Musical, donde fue alumna de las profesoras Juana Martínez y María Luisa Nanita y de donde se graduó con las más altas calificaciones. Continuó sus estudios superiores con la profesora germano-cubana Manuela Jiménez, cuya escuela fue de gran trascendencia en la enseñanza del piano en el país.

Mary Siragusa desplegó durante muchos años una ardua labor como recitalista. Actuó con gran éxito en las salas de concierto más importantes del país y el público y la crítica siempre le fueron favorables. Al fundarse el Conservatorio Nacional de Música, en el año de 1942, la destacada artista pasó a formar parte del claustro de profesores de la nueva casa de estudios y allí impartió clases durante más de cuarenta y dos años.

A lo largo de su fructífera carrera, Mary Siragusa ha sido merecedora de varios reconocimientos; entre ellos, la Medalla de Honor del Magisterio por el Consejo Nacional de Educación, la Placa de Reconocimiento del Conservatorio Nacional de Música, la Placa de Reconocimiento del Gordo del Año, el Certificado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y diplomas de econocimiento de la Secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos y del Conservatorio Nacional de Música.       

Falleció en Santo Domingo, el 12 de diciembre de 2002

RAFAEL SOLANO

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Nació en Puerto Plata el 10 de abril de 1931. Se inició en la música desde muy pequeño; ya en 1942 era presentado en los teatros por Juan Llibre como “la revelación del 42”.

Estudió teoría musical, violín y cello con el maestro Manuel Pla Cocco y tocaba el armonio en la iglesia parroquial de Puerto Plata, donde dirigía su propio grupo coral con sólo 13 años de edad.

Se inició formalmente en los estudios de piano con el Maestro Vicente Grisolía y luego con Rafael Arzeno.   En 1950 se trasladó a la capital para continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música. Allí fueron sus profesores Mary Siragusa y el español Pedro Lerma. Rápidamente se abrió paso en la música popular y llegó a ser director de la Gran Orquesta Angelita, de La Voz Dominicana.

De la Voz Dominicana Solano pasó al Patio Español del Hotel Jaragua con la Orquesta de Antonio Morel. En 1954 viajó a Venezuela como pianista de la orquesta de Luis Alfonso Larraín. Allí permaneció hasta el año de 1956, fecha en que regresó al país para dirigir la orquesta Embassy Club, del Hotel Embajador, agrupación a la cual estuvo vinculado por varios años.

Viajó a Jamaica y Bahamas y actuó en diferentes centros turísticos. En 1959 Solano inició sus presentaciones en el recordado programa televisivo La Hora de More. Allí, iniciaron su carrera artística grandes figuras del espetáculo dominicano, entre ellas, Luchy Vicioso, Niní Cáffaro, Fernando Casado, Aníbal de Peña y muchas más. En 1963 Solano viajó a New York contratado para actuar con el director norteamericano Charlie Fisk en el Hotel Americana de esa ciudad. Durante ese período estudió composición contemporánea con el famoso Hall Overtone, en forma particular, y bajo la tutela del mismo maestro en la New School of Social Research. Solano participó en la fabricación y producción del primer disco hecho totalmente en la República Dominicana, junto al Ing. Pedro P. Bonilla.

Fue creador del primer Festival de la Voz en el país, evento que se mantuvo durante nueve años, desde 1971. Fue fundador y creador del Show del Mediodía, junto a Nobel Alfonso y Mac Cordero. La canción Por amor es considerada como un himno internacional desde hace más de 30 años. A esta siguieron Por caridad, El 10 de abril, Magia, En la oscuridad y muchas otras. Rafael Solano también ha cultivado la composición típica. En este género dio a conocer Dominicanita, Pensándolo bien y Como Juan.

Las canciones de Solano han sido grabadas por destacadas voces nacionales y extranjeras. Sonia Silvestre, Lope Balaguer, Fernando Casado, Marco Antonio Muñiz, Vicky Carr, Danny Rivera, Plácido Domingo y muchos otros.

Por su labor el Maestro Solano ha sido merecedor de la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, otorgada por el Gobierno domincano. Desempeñó el cargo de Embajador, Delegado Permanente ante la UNESCO durante cuatro años, en París. Ha sido director artístico de la Radio Televisión Dominicana. Se le ha invitado como conferencista en altos centros de estudios en Alemania, Suecia y en los Estados Unidos.

Rafael Solano ha participado como arreglista y productor musical en la serie Canciones Dominicanas en Concierto, que ha patrocinado E. León Jiménez y que contiene un extenso catálogo de piezas indispensables en el cancionero nacional.

FRANCISCO SOÑÉ *

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Nacido en 1860, en Jarabacoa, hizo sus primeros estudios musicales con el padre Andrés Requena, el puertoriqueño José Curbelo y con José Julio Acosta en el poblado de La Vega, sitio al que fue a radicarse la familia Soñé, allá por los años 1862 o 1863.

Francisco Soñé llegó a dominar la técnica en la ejecución de varios instrumentos musicales y se destacó en la interpretación del clarinete. Fue un instrumentista excepcional y un maestro que contribuyó en la formación de grandes músicos dominicanos.  En La Vega ocupó el puesto de director de la Banda Municipal y fundó la Academia de Música. De allí salieron Juan Espínola, Francisco Gil, Aníbal de Peña y el virtuoso violinista Gabriel del Orbe.

La formación de Francisco Soñé en las materias de armonía y composición fue autodidacta, pero con una gran intuición y talento musical; así es que algunas de sus piezas, todas de gran calidad, fueron grabadas en  discos de latón en Alemania.

El día 1º de enero de 1949 falleció en La Vega el insigne dominicano, a quien  la Enciclopedia dominicana registra con el apellido Señé. Con una vida dividida entre el siglo XIX y el XX, hemos decidido incluirlo en este libro pues fue en esta última centuria que Soñé desarrolló los años de mayor madurez.

VIOLETA STEPHEN

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Violeta Celeste Stephen Vanterpool nació en San Pedro de Macorís el 21 de noviembre de 1929 y a los cinco años de edad ya cantaba en los actos religiosos de la iglesia episcopal anglicana del pueblo. Fueron los esposos Hodge, quienes estaban a cargo de la iglesia, los primeros maestros de música que tuvo Violeta. Con ellos se inició en los conocimientos de la teoría, el solfeo y el piano; estudió dicción inglesa y fue conociendo el repertorio vocal.

Para representar a su pueblo natal en la VII Semana Aniversaria de La Voz Dominicana viajó Violeta Stephen a la capital del país en 1949 y fue tan grata la impresión que causó al cantar Granada, de Agustín Lara, que le fue otorgada una beca por la radiodifusora para estudiar canto.

Muy pronto su voz comenzó a ser escuchada con frecuencia, tanto en la radio como en los más importantes teatros de la ciudad; así, el 1º de agosto de 1952 fue invitada a participar en la primera trasmisión televisiva que se hiciera en el país. Cuatro años después su preparación había llegado tan alto que, en la puesta en escena de la ópera Cavalleria Rusticana, de Mascgni, con la cual se celebró la XIV Semana Aniversaria de La Voz Dominicana, Violeta Stephen participó junto a los prestigiosos artistas Tony Curiel, Legia Monsanto, Luz Pichardo y Napoleón Dhimes, entre los que logró una actuación tan estelar que fue ascendida por la empresa a la categoría de cantante clase A.

En 1957, para el mismo evento, Violeta integró el elenco de La Traviata, y en 1961 se fue a residir a Italia, donde permaneció por espacio de dos años y se presentó en varias oportunidades por la televisión de aquel país.

En 1963 regresó a la patria y, luego de algunas presentaciones, decidió retirarse del canto profesional.

SALVADOR STURLA

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Salvador Arquímedes Sturla Cambiaso nació en la ciudad de Santo Domingo, el 26 de enero de 1891, y cuando contaba sólo once años de edad ya se había iniciado en la creación de canciones románticas y criollas.

Cantante, actor, compositor y tocador de cuanto instrumento pasara por sus manos, no realizó nunca estudios musicales. Sus aptitudes naturales le permitieron crear piezas de indiscutible valor, canciones que están formando parte del acervo musical dominicano.

A mediados de la segunda década del siglo XX Salvador Sturla fue empleado de la Compañía Anónima Tabacalera como agente de ventas y, en sus recorridos por el país, siempre encontraba algún lugar en el que pudiera dar rienda suelta a sus dotes. Montaba su espectáculo lo mismo en un cine que en el club social, en el parque o en la casa de algún amigo. Tocaba cualquier cosa: hacía sonar tanto un serrucho como un piano, una guitarra o un violín. Su vida fue por aquellos años la de un verdadero trovador.

En 1927, Antonio Mesa, como parte del Trío Borinquen o Trío Quisqueya, grabó dos canciones de Sturla: La muñeca y No puedo vivir sin tus palabras. Había sido Mesa el primer dominicano en dejar registrada su voz profesionalmente y eran aquellas canciones de las primeras en quedar en acetatos para la posteridad.

Muchos son los títulos que el trovador Sturla creó a lo largo de toda su vida y muchas las que alcanzaron la ovación del público; entre ellas, Navidad, grabada por el Trío Ensueño para el sello Alberti en 1950 y algunos años después por el tenor Arístides Incháustegui. El bolero Quimera, que interpretó el Trío Quisqueya. Vuelvan mis canciones, registrada en acetato por Fernando Casado. Azul, bolero indispensable en los bailes que tocaba la orquesta de Luis Alberti y que interpretaban las voces de Marcelino Plácido, Rafael Colón y Pipí Franco. Y Año Nuevo, todo un suceso en la voz de Luchy Vicioso.

El trovados Salvador Sturla dejó de existir el 4 de octubre de 1975, en la ciudad que le vio nacer.

JORGE TAVERAS

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Jorge Edmundo Taveras Andújar nació en Santo Domingo el 23 de abril de 1945. Comenzó sus estudios musicales a la edad de seis años en la Escuela Elemental de Música y los continuó en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo y en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, en el último de los cuales permaneció durante dos años.

Ha participado como arreglista, director y compositor en varios festivales internacionales; entre ellos, el OTI en sus versiones de México, Brasil y Puerto Rico, y el Festival de Onda Nueva, de Aldemaro Romero, en Venezuela.

En el año 1977 fue premiado con El Dorado, y en el 1987 la Asociación de Cronistas de Arte de la República Dominicana le otorgó el Soberano, máximo galardón de los premios Casandra.

Durante cuatro años fue director musical de la banda del Heinken Jazz Festival, que se celebra cada año en Altos de Chavón, en La Romana. Allí ejecutó composiciones en este género compuestas por él, que fueron muy elogiadas tanto por la crítica nacional como extranjera.

Durante varios años ha sido director musical de los programas de televisión Nosotros a las ocho, El show del mediodía, El gordo de la semana, De noche y Punto final. Es uno de los principales arreglistas, compositores y musicalizadores de comerciales para las más importante agencias publicitarias en el país. El Maestro Taveras produjo su propio programa de televisión: Fantástico, un espacio de variedades que se trasmitía cada dominco y en el que aparecía el músico en varias de sus fascetas: presentador, intérprete y director musical.

MANUEL TEJADA

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Manuel Tejada nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de noviembre de 1957. Tomó sus primeras clases de música guiado por la profesora Caridad Cabral, en la Escuela Elemental de Música; concluido este período ingresó al Conservatorio Nacional, donde cursó las materias de Armonía, Composición, Pedagogía, Orquestación y Piano.

Como compositor de música popular, Tejada escribió sus primeras piezas en 1978 y se dio a conocer con su canción Juventud. Manuel Tejada es un avezado musicalizador de campañas publicitarias, además de un excelente orquestador, que ha trabajado a nivel internacional con figuras del espectáculo, como Sophi, Awilda y muchas otras, así como con los más populares vocalistas dominicanos; entre ellos, Omar Franco, Olga Lara, Jacqueline Estévez, Taty Salas, Vickiana, Niní Cáffaro, Anthony Ríos y varios grupos musicales.

Tejada es un cultor de la fusión de los ritmos caribeños y en sus piezas combina géneros y estilos propios de nuestras islas, lo que le permite crear nuevos elementos. Tejada alcanzó el Primer Premio del XXVII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en Chile, en 1986, con su canción Para quererte, con letra de José Antonio Rodríguez, y  que fuera interpretada en aquella ocasión por Maridalia Hernández.

BIENVENIDO TRONCOSO

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El 22 de marzo de 1909 nació en Santiago de los Caballeros quien se convertiría en uno de los más importantes trovadores dominicanos. Desde muy joven afloraron en él sus virtudes de cantante y compositor y fue por las primeras décadas del siglo uno de aquellos que con sus guitarras y sus voces conformaron el cancionero caribeño.

Cuando a partir de 1927 el Trío Borinquen (o Trío Quisqueya) comenzó a hacer sus grabaciones con temas dominicanos quedaron incluidos también las piezas de Bienvenido Troncoso. Títulos como Allá en el edén, Ansias locas, Las notas de mi lira, A Natalia y Pálida como un lirio quedaron incluidas en aquellas grabaciones antológicas.

En 1929 Bienvenido Troncoso integró el Grupo Dominicano, que en la ciudad de New York grabó para la RCA Victor. En la mayoría de los temas Troncoso hizo la segunda voz a Eduardo Brito y le acompañó a la guitarra. Integraban además aquel legendario elenco el director Enrique García y las voces de Rosa Elena Bobadilla, esposa de Brito, y Luis María Jiménez. Mi llegada a Macorís, Ingrata, Yo no creí, El triunfo, Tu desdén y otros títulos de la autoría de Bienvenido Troncoso aparecen en aquellos registros.

A lo largo de los años, sus composiciones han sido escuchadas en las voces más importantes del país; entre ellas, las de Francis Santana y Licinio Valerio; el Cuarteto Marcano; el Trío Añoranzas; el Dúo Capacetti-Torres y el antológico dúo de Víctor Víctor con Francis Santana.

El excelente guitarrista, compositor y segunda voz, realizó giras por Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico y nos legó un extenso catálogo de piezas representativas de la música caribeña.

El 1º de diciembre de 1961 falleció en la ciudad de Santo Domingo el trovador Bienvenido Troncoso.

SERGIO VARGAS

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Sergio Pascual Vargas Parra nació el 15 de marzo de 1963 en Villa Altagracia. En 1980 participó en el Festival de la Voz, que auspició el canal 9 de la televisión dominicana y allí se alzó con el Segundo Premio al interpretar la balada Amor. En 1982 fue contratado por la orquesta de Dionis Fernández, una de las principales agrupaciones musicales del país en aquel momento, y comenzó entonces su verdadera proyección como merenguero. En 1986 integró su propia banda, que fue bautizada como Los Hijos del Rey.

En 1987 obtuvo el galardón de mejor intérprete del año y con el tema La quiero a morir obtuvo el premio de mejor disco del año en la República Dominicana. Por su excelente actuación, en el año 1988 la Asociación de Cronistas de Arte le otorgó dos premios Casandra: uno en la categoría de Espectáculo del Año por su producción Sergio y otro en la categoría de Videoclip por Las vampiras. En 1991, en la categoría Especial de Televisión, obtuvo otro Casandra con Este es mi país. En 1990 resultó nominado para los Premios ACE de New York en la categoría Orquesta de Merengue más Destacada del Año. Los Premios Casandra le entregaron otra estatuilla en el rubro de Agrupación Popular en el Extranjero y compartió la nominación para el Soberano, máximo estímulo que entrega ACROARTE.  En ese mismo año más de veinte mil espectadores disfrutaron delirantemente su actuación en el Carnaval del Merengue, que se realizó en el Madison Square Garden.

La popularidad de Sergio Vargas se ha ido consolidando a través de los años en diversas regiones del orbe. Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, gran parte de las Antillas y Europa son plazas en las que por miles de seguidores disfrutan sus espectáculos y donde sus discos alcanzan muy altos índices de venta. Piezas como Perla negra, Bamboleo, Marola y muchas otras se han convertido en verdaderos éxitos en muy disímiles regiones del planeta.

En 1991Vargas produjo un especial para la televisión que estuvo patrocinado por Sony Music International y que fue realizado por el cineasta Jean-Luis Jorge. Este trabajo recibió también el premio de la crítica. En 1993 Sergio Vargas obtuvo un Disco de Oro y resultó ser uno de los artistas más aclamados en el Festival de la Calle Ocho, en la ciudad de Miami, Florida.

Su fama ha sido labrada con el trabajo diario y con el alto profesionalismo que impera en sus presentaciones. Cada vez son más los éxitos en su voz y piezas como Corazón de piedra, No eres una más, Ni tú ni yo, A pedazos o Había una vez un merengue se imponen en el gusto de muy variados públicos. 

WILFRIDO VARGAS

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Wilfrido Radhames Vargas Martínez nació el 24 de abril de 1949, en Altamira, municipio de la provincia Puerto Plata, y creció en un ambiente familiar en el que la música ocupó siempre un importante lugar: doña Bienvenida, la madre, tocó la guitarra y la flauta. Siempre en su voz se escuchaban bellas canciones. Ramón, el padre, fue un diestro acordeonista y buen rasgueador de guitarras. Ambos progenitores le trasmitieron el amor por la música a su prole.

A principios de la década de los setenta, Wilfrido, se trasladó a la ciudad de Santo Domingo, donde continuó desarrollando ideas y proyectos musicales, hasta que en 1972 conformó un grupo denominado Los Beduinos. Poco después aparecería Wilfrido Vargas y Orquesta, agrupación dominicana que ha contribuido a divulgar el merengue en las divesas zonas de América Latina, donde ese ritmo hoy moviliza multitudes. Todos los países de Centroamérica, las islas del Caribe y la mayoría de los países suramericanos han disfrutado del sabor y la música de Wilfrido Vargas.

En 1988 actuó en Ovarius, en la Plaza Grande de Roma, en un concierto en el que compartió las tablas con Paul Simmons y Miriam Makeba.  Fue Wilfrido Vargas y Orquesta el primer grupo hispano que se presentó en el Omni Sport, de Francia. Wilfrido, junto a su orquesta, actuó en ese importante escenario en el año 1989. Ya para ese entonces, por aquel mismo escenario habían pasado las superestrellas Julio Iglesias, Michael Jackson y Madonna. En ese mismo año fue invitado a participar en el Festival Cervantino, celebrado en México, donde ofreció un concierto histórico-didáctico sobre el desarrollo del merengue.

Wilfrido Vargas y Orquesta fue el primer conjunto musical dominicano que llenó el majestuoso anfiteatro de Altos de Chavón, proeza alcanzada anteriormente sólo por el gran Frank Sinatra. En 1991, Wilfrido fue nominado a los Premios Grammy en la categoría de Mejor Ritmo Tropical, por su producción discográfica titulada Animation. En 1992, participó como estrella invitada en el Festival de Viña del Mar, en Chile, donde obtuvo el premio Gaviota de Plata, galardón que otorga el exigente público chileno a los artistas que se presentan en dicho evento, y en Sao Paulo, Brasil, realizó tres presentaciones en el auditorio Simón Bolívar. En 1993, participó en el Festival de Acapulco y actuó en el Museo de Arte de la ciudad de New York, durante la inauguración del área dedicada a América Latina. En 1994 fue elegido como Gran Mariscal de los Carnavales de Barranquilla y participó nuevamente en el Festival de Viña del Mar.

Durante su carrera, Wilfrido Vargas ha sido ganador de varios discos de oro y platino por sus producciones  y en 1994 el Gobierno dominicano le condecoró con la Orden Heráldica de Cristobal Colón en el Grado de Caballero, por sus aportes en el campo de la música popular.    

JOHNNY VENTURA

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Juan de Dios Ventura Soriano nació en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, el 8 de marzo de 1940. Hijo de una familia humilde, había soñado en su adolescencia con ser el mejor arquitecto dominicano; sin embargo, el 2 de junio de 1955 su vida y sus sueños dieron un vuelco. En aquella fecha, y como resultado de uno de esos arranques de adolescentes que nunca se sabe dónde van a parar, se presentó con unos amigos en el programa de aficionados que la emisora radial La Voz de la Alegría sacaba al aire todas las semanas. El joven Soriano, con tan sólo 16 años de edad, obtuvo el Primer Premio entre los concursantes. Poco después comenzaron sus incursiones en los programas de aficionados que La Voz Dominicana programaba; en estos otorgaban becas a los ganadores para realizar estudios musicales en la academia adscrita a la empresa; pero a los perdedores se les hacía salir de la competencia con el sonido de una escalofriante campana. Cuando Ventura Soriano se presentó por vez primer en el programa La TV busca una estrella, que se trasmitía los viérnes a las siete de la noche, le tocaron la campana. A la semana siguiente, como todo un campeón, Juan de Dios volvió a ser recibido en el mismo concurso. Ensayó, trabajó y fue coronado por el éxito. Ganó entonces el Primer Premio. En lo sucesivo muchos premios obtuvo en los programas de aficionados; así, hasta que por fin le fue concedida la tan anhelada beca que la radio televisora, propiedad de José Arismendi Trujillo Molina, otorgaba a los jóvenes talentos. En La Voz Dominicana Juan de Dios estudió música, técnica vocal y locución.

En 1959, Juan de Dios decidió hacerse llamar en los medios artísticos por el sobrenombre de Johnny Ventura. Eran aquellos sus primeros pasos como cantante de los diversos conjuntos que se presentaban en los bailables de La Feria. Trabajó con la orquesta de Rondón Votau y en 1961 estuvo en la agrupación del percusionista dominicano Donald Wild. En 1962 cantó con el Combo Caribe de Luis Pére, con el que grabó Cuidado con el cuabero, pieza de su propia autoría, y La agarradera, de Luis Pérez. Fue con esa agrupación que grabó su primer LP, integrado por doce piezas que alcanzaron gran popularidad.

En 1963 Johnny Ventura fue reclutado por el prestigioso Papa Molina para que integrara la Super Orquesta San José, que en ese entonces dirigía. A la agrupación ingresó como vocalista y güirero. Durante dos años Ventura compartió el frente de la Super Orquesta con los estelares Vinicio Franco y Grecia Aquino y, aunque desafortunadamente de esa unión no quedó ningún disco, fue este período un jalón en la carrera del cantante.

En 1964, a instancias del empresario cubano Angel Guinea, Johnny Ventura creó su propia orquesta, la cual

conocemos hoy como una parte importante en la historia de la música popular dominicana y que lleva el sello de Combo Show. En 1965, ya con su orquesta, Ventura grabó para el sello Fonograma los LP La coquetona, La resbalosa y El turun tun tun. En 1967 viajó a los Estados Unidos, donde el éxito fue inmediato. Puerto Rico, Colombia, Curazao lo aplaudieron desde entonces y con el número La muerte de Martín, en la voz de Luis Martí, el Combo Show alcanzó su primer Disco de Oro. Más tarde llegó el famoso Pinguino y un nuevo Disco de Oro con Ah no, yo no sé no.

Durante más de cuarenta años Juan de Dios Ventura Soriano, más conocido como Johnny Ventura, ha ido consolidando una obra que ya forma parte del acervo musical americano, de la raíz misma de este continente. Con toda esa historia escrita, el ciudadano Ventura, ha entendido que sus dotes se extienden a otras esferas, más allá de la música, y ha participado en la política de su país en el que ha ocupado cargos públicos de gran relevancia.   

VICTOR VICTOR

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Víctor José Víctor Rojas nació en Santiago de los Caballeros, el 11 de diciembre de 1948. Su vida profesional se inició en 1972, cuando por primera vez grabó una de las piezas de su autoría. La casita, que cantó junto a Wilfrido Vargas, se convirtió en un éxito de tan grandes dimensiones, que inspiró al novel autor a lanzarse como intéprete y compositor, labor que le ha mantenido ocupado por el resto de su vida.

En la década del setenta, su inconformidad con la política y los rumbos económicos por los que se movía el país y la agitación internacional le llevaron a asumir la canción social como su brújula estética. Entre los años 1973 y el 1978 fundó y dirigió el grupo Nueva Forma, con el que recorrió todo el país. En 1978 creó el grupo Flamboyán, y es a través de éste que  proyecta su música como una muestra de mestizajes rítmicos. Durante cinco años compartió los escenarios con las figuras más importantes de la canción latinoamericana y se presentó en Puerto Rico, Venezuela, Cuba, Estados Unidos e Italia.

Víctor Víctor ha sido un estudioso de las raíces del merengue y la bachata, ha recreado el género y lo ha enriquecido. Éxitos como Mesita de noche, Ando buscando un amor y Así es mi amor están hechos con sencillez y bellas metáforas y han sido intepretados por los más importantes vocalistas dominicanos y extranjeros. En 1990 lanzó su cuarto disco, titulado Un chin de veneno, el cual fue todo un éxito internacional. En él se amalgaman los ritmos caribeños en un estilo nuevo. Víctor Víctor tiene en su haber los discos de larga duración titulados Álbum rojo, Flamboyan, con sus flores y sus vainas, Cotidiano, Artistas por la paz, Inspiraciones, Tu corazón  y Alma de barrio.

El artista ha sido galardonado con los premios Lo Nuestro, Aplauso 92, Ronda, ACE, Aplauso 98, ASCAP y ONDA. Entre los intérpretes que han hecho de sus composiciones grandes éxitos están Ángela Carrasco, Celia Cruz, Guadalupe Pineda, Maridalia Hernández, La Sophy, Charityn, Azúcar Moreno, Emmanuel, Dyango y Danny Rivera. 

 


 

FERNANDO VILLALONA

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Ramón Fernando Villalona Évora nació en Montecristi, el 7 de mayo de 1955 y se crió en el poblado de Loma de Cabrera, en la provincia Dajabón. Allí se inició en los estudios y comenzó a hacer sus primeros pininos como cantante. Destacado entre los de su edad, viajó a la capital a representar a su pueblo en el Festival de La Voz realizado en 1970 en el teatro de Bellas Artes. Entonces, en aquel evento, obtuvo un quinto puesto según la calificación del jurado; sin embargo, sus presentaciones fueron atronadoramente aplaudidas por el público.

Tomado muy en serio por el Maestro Rafael Solano, Fernando, quien por aquelos años era un adolescente, grabó algunos temas que rápidamente contaron con el favor popular. Despues vino el verdadero inicio profesional de Fernando Villalona, al integrarse al grupo Los Hijos del Rey, con el cual debutó en un espectáculo ante veinte mil personas en que compartió escenario con la gran Fania All Star, que dirigía el dominicano Johnny Pacheco.

A finales de los setenta, ya Fernando Villalona con los Hijos del Rey andaba presentándose en los más importantes escenarios de la República Domincana y el mundo. La década de los ochenta aumentó su popularidad y apareció con su propia agrupación. Finalizando la última década del siglo, El Mayimbe, como le conocen sus admiradores, está plantado en el gusto del pueblo dominicano y en gran parte de América es realmente un ídolo. Con casi veinte discos de larga duración grabados, su versatilidad lo ha llevado a brillar tanto en el merengue como en la balada, la bachata o el bolero, y los cientos de números que integran su discografía son de muy diversos géneros.

El empresario cubano Mateo San Martín, radicado en Santo Domingo y propietario de la casa disquera KUBANEY, bautizó a Fernando Villalona como El Mayimbe a partir del LP Feliz cumbé. Finalizando el siglo XX, El Niño Mimado del pueblo dominicano, continúa haciéndole honor al término que en el habla popular del cubano significa: “el jefe”, “el que manda”, “el mejor”.

Con más de veinte años en la preferencia del público, Fernando Villalona, El Mayimbe, se renueva en cada una de sus presentaciones, en cada uno de sus discos. Su voz, la voz de un buen cantor de pueblo, arrebata a las multitudes y su carisma hace que lo adoren propios y extraños.

RAFAEL VILLANUEVA

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Rafael Villanueva Martínez nació el 13 de octubre de 1947 en la ciudad de Santo Domingo. Tras cursar sus primeros estudios musicales en el país, partió en 1972 rumbo a Toronto, Canadá, donde tomó clases en el Royal  Conservatory of Music. En aquella ciudad obtuvo además una licenciatura en Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad. En 1973 se trasladó a Viena, Austria, donde estudió dirección de orquesta con el profesor Karl Randolf por espacio de cuatro años en el Conservatorio. Allí, también asistió a las clases de teoría y composición con el profesor Rüdiger Seitz. Se graduó en 1977 y debutó al año siguiente con la Orquesta Sinfónica Nacional de su país, invitado por el Maestro Manuel Simó, quien fungía en esa fecha como titular de la prestigiosa institución musical.

En 1987 hizo su debut internacional al frente de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, en Venezuela, y en 1988 fue invitado a dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional de México, en dos conciertos que se realizaron en el Palacio de Bellas Artes de la capital azteca.

El Maestro Rafael Villanueva dictó con frecuencia ciclos de conferencias  sobre temas musicales y literarios y publicó artículos sobre temas culturales en la prensa nacional. Desde 1987 fue director de programación clásica de la emisora Clásica Radio.

Durante su carrera, el señor Villanueva ganó diversos premios nacionales y fue director asociado de la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1984 hasta 1994. En 1991 le fue concedida por el Gobierno dominicano la Orden Heráldica de Cristóbal Colón, en Grado de Caballero, y en 1994 fue nombrado por decreto presidencial director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional.

El 22 de diciembre de 1995 falleció en la ciudad de Santo Domingo el prestigioso músico.

JULIO DE WINDT

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Julio de Windt Pichardo nació el 26 de octubre de 1935, en San Pedro de Macorís, donde realizó sus primeros estudios musicales. En 1954 entró a formar parte de los primeros violines de la Orquesta Sinfónica Nacional, institución en la que permaneció como instrumentista hasta 1975, cuando fue nombrado como subdirector para compartir las funciones con el Maestro Manuel Simó, de quien fue alumno privado de Ciencia Musical.

Durante los años 1959-1971 fue profesor de violín del Conservatorio Nacional de Música, donde fundó, en 1964, la orquesta de cámara de dicha institución, con la que ofreció numerosos conciertos por todo el país.

En 1966 viajó a Epaña, donde recibió clases de dirección orquestal con el Maestro Igor Markevitch; también en el mismo año participó en el Curso Internacional de Dirección Orquestal que, bajo la tutela del maestro español Enrique García Asencio, se celebró en la ciudad de Santo Domingo. Este último se repitió tres años después y el señor de Windt volvió a participar en él.

En 1975 fue elegido por currículum entre ocho jóvenes músicos de América Latina para recibir un curso de dirección orquestal, que fue impartido en el teatro Colón, de Buenos Aires, por el legendario Hanas Swarowsky, profesor por entonces de la Academia de Viena.

En 1984 el Maestro de Windt pasó a ocupar el puesto de Director Asociado de la Orquesta Sinfónica Nacional y el 31 de diciembre de 1995 fue nombrado en el cargo de Director Titular de dicha institución musical, puesto que, de acuerdo con las leyes dominicanas, es decretado por el Presidente de la República. El 27 de agosto de 1977, el Consejo Académico de la Universidad Pedro Henríquez Ureña lo designó como Profesor Honorífico de la Facultad de Arquitectura y Artes. En 1998 le fue concedida por el Gobierno dominicano la Orden de Duarte Sánchez y Mella en el grado de Caballero.

Se ha presentado como director invitado con las orquestas sinfónicas de la Universidad Autónoma de México; la de Maracaibo, en Venezuela; y la de San Salvador, en El Salvador, donde fue declarado Visitante Distinguido por el Buró de Convenciones de dicha ciudad. También fue invitado por la Sinfónica de Ecuador, donde fue elogiado por la crítica. Durante varios años participó como jurado en el certamen anual de composición José Reyes, y también en los premios El Dorado, en la categoría de música culta.

Le corresponde al Maestro de Windt el mérito histórico de ser el iniciador de la loable tarea de grabar en discos compactos las memorias musicales de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. Esta iniciativa ha permitido obtener, al final de cada temporada, los registros de las mejores interpretaciones realizadas por la prestigiosa institución musical, junto a la que aparecen solistas y directores de gran renombre.



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