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El Tren de Yaguaramas

GABRIEL DEL ORBE

GABRIEL DEL ORBE

Gabriel del Orbe Castellanos nació el 18 de marzo de 1888, en Moca, y fue el quinto hijo de los esposos Manuel María y Carolina. Cuando tenía tres años de edad comenzó sus estudios de violín, guiado por su padre; transcurridos sólo cinco años de aquel inicio, el 9 de marzo de 1896, debutó en el Centro de Recreo de Santiago de los Caballeros.

Un año después, el niño hizo su debut internacional al presentarse en Caracas, en el Teratro Nacional de La Habana, en el Palacio de Gobierno de San Juan y en Puerto Príncipe. Esa, su primera aparición ante el público de otras latitudes, le valió el epíteto de El prodigioso Niño, así como sus primeras condecoraciones ultramarinas. Tal genio escalaba a pasos largos la empinada cuesta del aprendizaje. Cuando se bebió en su país todo el saber, se fue al Conservatorio de Música de Leipzig, en Alemania, donde ingresó en 1907.

Allí, el eminente violinista y pedagogo Arnol Hilf lo tendría entre sus pupilos favoritos, hasta que en 1909 lo graduó con las más altas distinciones; es entonces que la Real Academia de Música y Declamación de Berlín acogió al señor del Orbe como alumno. El violinista antillano continuó fortaleciendo su acervo y en la clase del francés Henri Marteau sin dudas consolidó su magnífico dominio del arco, arco de fina técnica francesa.

El repertorio que interpretó durante su carrera el virtuosos violinista dominicano Gabriel del Orbe fue muy elogiado siempre por los críticos de la época, quienes solían destacar muy a menudo que él era capaz de

alcanzar la “comprensión exacta” de la Sinfonía española de Laló. La interpretación que hacía de la fantasía Fausto, de Sarasate, les provocaba escribir que: “las melodías que hacía brotar del divino instrumento dejaban en el ánimo de los oyentes huellas dulcísimas”.

Su nombre, por supuesto, figuró junto al de los más grandes instrumentistas durante las primeras décadas del siglo XX. En el catálogo de artistas y calendario de conciertos XIX de la temporada 1912-1913 de la Dirección de Conciertos Eugen Stern, de Berlín aparecen, junto al mocano, el profesor Leopoldo Auer (maestro de Hifetz entre otros), Misha Elman, Jan Kubelic y Joan Manen.

Su infinita capacidad musical dejó su estela también en la creación de un catálogo de obras para violín solo, para violín y piano, para piano solo y un libro de canciones para el cual los poetas Fabio Fiallo y Ramón Emilio Jiménez escribieron los textos.

El célebre dominicano se presentó en las salas de concierto más importantes de su tiempo; así, su portentoso talento fue paseado por el Carnigie Hall de New York y por la sala Bluthner de Berlín, en la que actuó acompañado por la orquesta del mismo nombre, bajo la dirección del eminente Edmund von Strauss. México, Venezuela, Cuba, Haití, Francia, Alemania supieron de sus espléndidas manos.

El 5 de mayo de 1966, en el pueblo de La Vega, expiró el maestro, que había nacido en Moca 78 años atrás.

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