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El Tren de Yaguaramas

RAFAEL SANCHEZ CESTERO

RAFAEL SANCHEZ CESTERO

Nació en Santo Domingo, el 1º de enero de 1912, hijo de América y Eladio, con quienes en 1928 se trasladó a residir en la ciudad de París, Francia. Allá realizó estudios de canto con M. Arlotta y Mme. Goddard Boudarié.

En 1934 regresó al país y, al año siguiente, partió hacia los Estados Unidos para estudiar en la Julliard School of Music, donde tomó clases con Bernard U. Taylor. En esa misma ciudad fue alumno también, de manera privada, de los profesores León Rothier y Giusseppe Barsotti.

En noviembre de 1935 hizo su debut internacional en la radio de los Estados Unidos, al actuar en el programa La hora exquisita, que se trasmitía por la W2X4F desde New York. En esta ciudad también integró las compañías New York Chamber Opera, Grand Opera, New York Civic Opera y Salmaggie Opera Co.

En Santo Domingo actuó a través de la radio HIX, La Voz Dominicana, Rahintel y Color Visión, y en recitales ofrecidos en la Casa de España y los teatros Independencia y Rialto, en la Sala Ravelo del Teatro Nacional y en el Palacio Nacional.

Como solista actuó también con la Orquesta Sinfónica Nacional e interpretó la parte del tenor de la Novena sinfonía de Beethoven en un concierto realizado en 1960 y que estuvo dirigido por el Maestro Manuel Simó. En 1957 interpretó a Alfredo en La Traviata, de Verdi, junto a Violeta Stephen y Tony Curiel, en la XV Semana Aniversaria de La Voz Dominicana, y en 1959 cantó la Abominación de la espera, de Ninón Lapeireta. En 1963 y 1964 volvió a hacer La muerte de Cristo, de José de Jesús Ravelo, estrenada con su participación en 1939, y en 1968 interpretó Sunhara, de Manuel Marino Miniño.

Como profesor de canto, dejó su huella en todos aquellos que con ansias de superarse acudieron a él para recibir sus enseñanzas en la Academia de La Voz Dominicana o en el Conservatorio Nacional de Música, labor que realizó entre los años 1958 y 1986. Fue fundador de la Compañía Lírica Dominicana en 1963 y en 1974 de la Ópera Dominicana.

El tenor de la media voz “perfecta, dulcísima y de tono agradable”, según el decir de Enrique de Marchena, falleció en la ciudad de Santo Domingo el 7 de agosto de 1999.

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